La irrefrenable crisis de la hermandad libertaria
Javier Milei tiene una obligación impostergable: poner un límite preciso a las internas que devoran a su gobierno antes de que esas peleas destruyan el poder que tiene y perjudiquen su mandato pr...
Javier Milei tiene una obligación impostergable: poner un límite preciso a las internas que devoran a su gobierno antes de que esas peleas destruyan el poder que tiene y perjudiquen su mandato presidencial.
El Presidente simula hasta donde puede, pero la acumulación de acontecimientos producidos por los bandos enfrentados desborda todo
Desde que empezó el año ya no es una opción dejar de ser un espectador de las peleas entre su hermana Karina y su “hermano” Santiago Caputo, tal como lo llamó esta semana en un vano intento de ocultar lo evidente. La historia y la literatura enseñan que los hermanos no solo han sido ejemplo de amor fraternal sino también de los enfrentamientos más viscerales.
El Presidente simula hasta donde puede, pero la acumulación de acontecimientos producidos por los bandos enfrentados desborda todo.
Un grave error no forzado de cualquier gobierno es admitir que sus internas son más importantes que la gestión. Milei todavía está a tiempo de evitarlo.
Si se mira el origen de cada uno de los escándalos que ha sacudido al oficialismo es bastante sencillo advertir la dimensión del problema de la guerra libertaria. En forma invariable y recíproca, con razón o sin ella, la filtración de cada caso escabroso es atribuido al bando adversario. La posibilidad de que el primer enemigo duerme en casa es una convicción alimentada por la desconfianza.
El supuesto esquema original de un triángulo de decisiones cuyo vértice es, naturalmente, Milei hace tiempo desapareció por la preeminencia de Karina y su equipo, en el que sobresalen los primos “Lule” y Martín Menem. Santiago Caputo, sin embargo, mantiene cuotas de poder notables, como la comunicación digital, el contenido de los mensajes del Presidente, el manejo de los espías del Estado y la injerencia en licitaciones de importancia geopolítica y económica.
En ese ajedrez salvaje de insultos cruzados, chicanas y maldades, Caputo perdió el control del Ministerio de Justicia a manos de Karina y quedó marginado de la conversación con amigos y potenciales aliados del Gobierno.
A pesar de eso, interviene en asuntos a los que ningún otro asesor presidencial había accedido en décadas. Desde negociaciones diplomáticas, hasta vínculos paraoficiales con empresas de otros países interesadas en hacer negocios en la Argentina.
No hay en la guerra libertaria una discusión ideológica, sino la ambición de destruir al otro para acumular más poder y usarlo con fines no necesariamente patrióticos.
Karina hizo algo parecido cuando eligió no apartar de las cercanías de su hermano a los promotores de la pseudomoneda $Libra, uno de los primeros escándalos que salpicaron el corazón mismo del poder.
En ese caso, como en el de los sobreprecios en el área de discapacidad, la violencia de las peleas internas hizo un trabajo de amplificación entre las tinieblas y los fogonazos públicos.
Un cierto regodeo habita en esas disputas que hace tiempo cruzó el límite de la pura pelea política. No hay en la guerra libertaria una discusión ideológica, sino la ambición de destruir al otro para acumular más poder y usarlo con fines no necesariamente patrióticos.
Lejos de una dinámica de fuerzas cruzadas que se limitan por oposición y todavía más distante de un juego maquiavélico de hacer competir fracciones propias como en los días de Carlos Menem, Milei dejó crecer el conflicto sin atinar a sofocarlo.
Por si fuera poco, el momento no puede ser más inadecuado. Empezaron los días en los que se juega su continuidad en el poder. Octubre de 2027 parece lejano, pero las decisiones empezaron a tomarse en todo el sistema político al mismo tiempo de la formación de un criterio que determinará la decisión de cada votante.
Milei ya tiene demasiados problemas, como cumplir las promesas que hizo. Necesita darle un corte a un asunto que podría haberse evitado con una iniciativa que todavía está en condiciones de tomar.
Por ahora eligió la negación como en otros momentos mostró un nivel inusitado de intolerancia hacia funcionarios que cesanteó sin miramientos por meros detalles de gestión. Con sus “hermanos”, el Presidente elige mirar para otro lado.
Un ajuste de los números fiscales sigue a otro para garantizar el superávit fiscal y multiplica las quejas de provincias y municipios a los que el torniquete nacional les traslada en mayores costos la atención de los caídos del sistema
Apenas si ante la presión externa por las concluyentes denuncias que pusieron a Manuel Adorni en el papel de miembro más incómodo del Gobierno, el Presidente atina al viejo recurso de resistir la presión para evitar que le digan que es un hombre débil y entrega fácilmente la cabeza a pedido de la oposición.
Las internas son un problema a resolver y un obstáculo para enfocar la gestión en lo principal. Nada será valorado antes que los resultados económicos de la gestión del Presidente. En los meses en los que transcurre un esfuerzo social y productivo enormes, los conflictos innecesarios le están quitando apoyo a Milei.
La economía sigue entregando resultados contrapuestos. El cierre de miles de empresas, en especial pequeñas y medianas contrasta con los anuncios de inversiones extraordinarias en gas, petróleo y minería. La inflación baja un mes y al mes siguiente muestra los dientes. El impacto de la crisis global por la guerra en Irán hace temer un nuevo rebote.
Un ajuste de los números fiscales sigue a otro para garantizar el superávit fiscal y multiplica las quejas de provincias y municipios a los que el torniquete nacional les traslada en mayores costos la atención de los caídos del sistema. Varias provincias están a punto de perder su propio superávit, si es que no lo perdieron.
El Gobierno no deja de apelar a los viejos trucos de la casta que dice combatir. Esta semana logró aprobar la derogación de parte de la ley que subsidiaba la tarifa del gas natural domiciliario a las llamadas “zonas frías”. Aquel proyecto que hizo prosperar Máximo Kirchner terminó siendo defendido por peronistas que hicieron del antikirchnerismo una bandera; los peronistas cordobeses de Martín Llaryora o Juan Schiaretti, por ejemplo.
Para garantizar los votos para derogar esos subsidios a la tarifa de gas, los libertarios crearon nuevos subsidios a las tarifas eléctricas para el verano en lo que ahora se llaman “zonas cálidas”. Al premio se lo llevaron los compañeros de ruta de los libertarios y el castigo cayó sobre los que rezongaron porque dejaron de ser fríos y no serán cálidos.
Remiendos políticos muy al estilo de los augurios que hizo esta semana el ministro Luis Caputo, cuando vaticinó que el año que viene la economía tendrá un “crecimiento feroz” que supondrá un “triunfo por paliza” de Milei.
Las hipérboles libertarias son una enfermedad contagiosa.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/la-irrefrenable-crisis-de-la-hermandad-libertaria-nid22052026/