La gran duda del verano: qué plantas podar, cuándo y por qué
Cuando llegan los calores más intensos del verano, algunas plantas del jardín piden una pausa. La floración se agota, el ritmo cambia y empiezan las preguntas: ¿podar o esperar?, ¿acortar o de...
Cuando llegan los calores más intensos del verano, algunas plantas del jardín piden una pausa. La floración se agota, el ritmo cambia y empiezan las preguntas: ¿podar o esperar?, ¿acortar o dejar que termine el ciclo?, ¿hasta dónde cortar sin arruinar la próxima floración?
La paisajista con enfoque ecológico Carolina Pell lo resume así: “Algunas necesitan una pausa para volver a florecer vigorosamente. Pero el problema es que esa pausa genera dudas".
Para ordenar ese caos estival, Pell propone un criterio simple y efectivo: clasificar las herbáceas en tres grupos según su época de floración. Ese esquema funciona como un mapa para tomar decisiones sin titubear.
“El objetivo no es salir a cortar todo —aclara—, sino utilizar estos criterios generales para que siempre haya flores para los insectos y sostener el interés del jardín en el tiempo”.
Las que florecen solo una vez en primaveraEl primer grupo está formado por las plantas que ya dieron todo en primavera y no volverán a florecer hasta el año siguiente.
Son las anuales OIP (como las centaureas) y lo mejor es retirarlas del cantero y guardar semillas para el otoño.
En los bulbos de primavera (como Watsonia, Camassia o algunos Allium), se elimina el follaje amarillento al ras.
En herbáceas como Iris, Agapanthus, Phlomis, Eryngium, Sisyrinchium, Clematis, Penstemon, rosas antiguas o Stachys, solo se quitan los tallos florales pasados. Una limpieza suave para cerrar la temporada.
Las poderosas del veranoLas plantas que reflorecen son las que agradecen una poda más firme justo cuando el calor está en su punto máximo. Pell indica que en este caso conviene cortar un tercio de la planta o incluso la mitad.
En este grupo tenemos, por ejemplo: Phlomis (purpurea, fruticosa), Echinacea purpurea, la gran mayoría de las salvias (greggii, jamensis, microphylla, ‘Big Blue’, ‘Amistad’, ‘African Sky’, ‘Nelson’, sylvestris), nicotianas, rosas (híbridas de té, inglesas, R. chinensis), nepetas, dalias, calamintas, geranios, Cephalaria, rudbeckias, achileas, gauras, dalias, escabiosas, erigerones, agastaches, lantanas, perovskias, anuales PVO (zinias, cosmos).
La clave es escalonar la poda para que haya siempre flores disponibles para los polinizadores.
Las que florecen dos vecesSon las grandes estrategas del jardín: ofrecen una primera floración modesta en primavera y otra más generosa desde finales del verano hasta bien entrado el otoño.
Para aprovechar esa segunda ola, Pell recomienda “una poda de, al menos, la mitad de la planta luego de la primera floración”, lo que estimula la ramificación desde la base y aumenta la producción de flores.
Aquí están por ejemplo: asters (Symphyotrichum novae-angliae, Symphyotrichum novi-belgii), salvias de día corto (leucantha, ‘Anthony Parker’, ‘Waverly’), sedums (S. spectabile, ‘Autumn Joy’), persicarias, Teucrium hircanicum.
Esta poda debe hacerse entre fines de diciembre y enero, porque más tarde podría comprometer la floración otoñal.
El paso que muchos olvidanLa recuperación es tan importante como el corte. Pell insiste en tres cuidados básicos:
Riego constanteMulch para proteger el suelo del calorFertilizante orgánico para acelerar la recuperaciónSin estos pasos, la planta pierde la oportunidad de aprovechar el resto de la temporada para seguir floreciendo.
Algunas herbáceas simplemente no necesitan intervención en esta época y forzar una poda puede retrasar su ciclo natural.
Lo que propone esta guía no es simplemente cortar: es aprender a leer la energía estacional. Entender qué plantas están cerrando un ciclo, cuáles necesitan un empujón y cuáles están preparándose para su momento estelar.
El verano, con sus dudas y podas estratégicas, se convierte así en una oportunidad para diseñar con sensibilidad un jardín que ofrezca color, alimento y vida durante más tiempo.