La fertilización balanceada, clave para altos rindes en un año con muchas lluvias
Todos los pronósticos adelantan una alta probabilidad de lluvias superiores a lo normal en la región pampeana durante la primavera y verano por el desarrollo de un evento El Niño. Con ese marco ...
Todos los pronósticos adelantan una alta probabilidad de lluvias superiores a lo normal en la región pampeana durante la primavera y verano por el desarrollo de un evento El Niño. Con ese marco climático, los agricultores de punta están pensando en modificar sus esquemas tradicionales de cultivo y replantear la potencialidad productiva de cada lote, que puede ser mayor a la de otros años por tener más agua. Eso lleva a poner la lupa en los suelos y buscar una fertilización equilibrada para alta producción. Con ese propósito, el primer punto por monitorear es que no haya limitantes físicas, como compactación en los suelos por el piso de la sembradora, algo que se está viendo cada vez más en los campos. El segundo punto debería ser disponer de un análisis de suelo “para no tirar al aire a ver si cae un pato”, como graficó un asesor de Rufino. Con esos datos, para maíz temprano, por ejemplo, se puede pensar en una dosis alta de fósforo en presiembra o en la línea en función del rinde proyectado. “Al ser poco móvil en el suelo, el fosfato corre poco riesgo de perderse”, explica el técnico. En esta etapa también se pueden agregar zinc y calcio si se detectan deficiencias.
Para nitrógeno, en cambio, se recomendaría una aplicación fraccionada, una parte a la siembra y otra después según la evolución del año, para evitar el lavado en profundidad tras un chaparrón de 150 milímetros. El azufre también corre riesgo de lixiviación, por lo que se aconsejaría la aplicación dividida, lo mismo que para el potasio, en caso de detectarse deficiencias. Si los cultivos desarrollan muy bien, queda la última instancia de refuerzo con fertilización foliar y agregado de boro con miras a las etapas reproductivas.
El técnico también aconseja diversificar fechas de siembra del maíz y asignar una parte de la superficie a tardía, porque El Niño no garantiza la ausencia de altas temperaturas a fines de diciembre- principios de enero, coincidentes con la floración de tempranos. Para soja el nutriente fundamental es el fósforo, un elemento que no todos los agricultores reponen en cantidad suficiente para altos rindes; se debería asegurar un nivel que no sea limitante de aquél en el arranque del cultivo. Los otros nutrientes importantes para la oleaginosa son el calcio y el azufre, y además hay que revisar si se logra una muy buena nodulación.