La era de la empresa autónoma: desafíos, datos y el experimento argentino
ORLANDO.– El mercurio supera los 30 grados y las palmeras apenas se mueven con una brisa que no alcanza a aliviar el calor húmedo de Florida. Aunque la primavera boreal recién comienza, adentro...
ORLANDO.– El mercurio supera los 30 grados y las palmeras apenas se mueven con una brisa que no alcanza a aliviar el calor húmedo de Florida. Aunque la primavera boreal recién comienza, adentro del gigantesco centro de convenciones todos parecen vestidos para una reunión de directorio: blazers impecables, zapatillas blancas de diseño y sweaters quarter-zip funcionan casi como uniforme en la cita de SAP en la que las empresas se reúnen para definir el futuro del trabajo.
La compañía alemana de software presentó esta semana, durante su conferencia anual SAP Sapphire, una nueva estrategia basada en agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas empresariales de manera automática. La apuesta combina Business AI —la plataforma de inteligencia artificial de la empresa—, herramientas de gestión de datos y Joule, su copiloto conversacional, con una promesa ambiciosa: transformar los tradicionales sistemas de gestión corporativa en plataformas capaces de tomar acciones sobre los procesos de negocio.
“Estamos reinventando el cerebro de las empresas”, resumió Adriana Aroulho, presidenta de SAP para América Latina y el Caribe, durante una rueda de prensa con medios regionales. “El ERP dejó de ser solo un sistema de registro para convertirse en un sistema de ejecución”, sostuvo.
Pero la transición hacia ese modelo no pasa de un día para otro, y América Latina enfrenta desafíos particulares.
Entre los casos de uso que SAP eligió para exhibir en el escenario principal de Sapphire apareció uno argentino. Aeropuertos Argentina presentó SNOW (acrónimo en inglés, Smart Network for Operative Winter), un agente de inteligencia artificial desarrollado junto a SAP para gestionar operaciones invernales en aeropuertos patagónicos afectados por hielo y nieve.
El sistema integra datos meteorológicos, sensores de pista, información operativa y procesos de mantenimiento para automatizar alertas y coordinar respuestas en tiempo real. “Antes muchos procesos eran manuales y fragmentados. Había decisiones que dependían directamente de la experiencia de las personas”, explicó Gustavo Sábato, CIO de la compañía en una charla de la que participó LA NACION.
Según detalló el ejecutivo, el agente permite coordinar la comunicación entre torres de control y equipos operativos, activar órdenes de trabajo automáticas y optimizar el uso de recursos frente a eventos climáticos adversos. La empresa proyecta una reducción del 16% en costos operativos, una disminución de 45 toneladas de emisiones de CO2 y un recorte del 90% en tareas administrativas vinculadas al proceso.
“Pasamos de un modelo reactivo a uno proactivo”, señaló Sábato y destacó: “Con que logremos 20% menos de intervenciones sobre pista, el proyecto ya se paga solo”.
La implementación comenzó con dos aeropuertos y continuará de forma escalonada sobre otras terminales patagónicas. Pero el proyecto, indicó SAP, también funciona como una muestra concreta de la visión que se busca instalar: sistemas capaces de detectar eventos y coordinar información para luego ser aprobados por un ser humano.
En este sentido, la empresa insistió en que la autonomía de procesos empresariales no implica reemplazar a las personas. “Las decisiones importantes siguen bajo control humano”, enfatizó Aroulho. “La IA ejecuta tareas repetitivas, pero la supervisión y las decisiones críticas continúan en manos de las personas”, subrayó.
El estado de la infraestructura tecnológica de las empresas latinoamericanas, aseguraron los especialistas, aparece como uno de los grandes desafíos del nuevo paradigma.
“Todo empieza por los datos”, explicó Claudia Boeri, presidenta de SAP de Multi-Country de América Latina y el Caribe. “Es necesario tener los datos adecuados, integrados y correlacionados para que la inteligencia artificial pueda generar resultados con sentido de negocio”, sumó.
La ejecutiva advirtió que muchas compañías de la región todavía operan con sistemas fragmentados, información dispersa y tecnologías heredadas que dificultan avanzar hacia procesos realmente autónomos. “Hay empresas mucho más avanzadas y otras que todavía están modernizando sus sistemas. Cada cliente tiene su propio camino”, sostuvo.
Ese concepto —camino de transformación— fue una de las ideas más repetidas durante el evento. SAP evita hablar de una meta inmediata o de fechas concretas para alcanzar la “empresa autónoma”. En cambio, plantea una transición gradual apoyada en la migración hacia sistemas cloud y plataformas unificadas de datos.
“El gran problema de muchos proyectos de IA empresarial es que pierden el contexto de negocio”, explicó Aroulho. Según dijo la ejecutiva, SAP se apoya en estudios que muestran que gran parte de las implementaciones de inteligencia artificial fallan porque los modelos trabajan con datos aislados y sin lógica empresarial integrada.
Ese punto explica parte de la estrategia de la compañía. A diferencia de otros gigantes tecnológicos que compiten por desarrollar grandes modelos de lenguaje, SAP busca posicionarse sobre la capa de datos corporativos. La idea es que los agentes de IA no solo “conversen”, sino que entiendan procesos empresariales concretos.
Boeri utilizó un ejemplo para ilustrarlo: “Si una empresa pregunta por qué una sucursal no funciona bien, un modelo general podría analizar tránsito, ubicación o flujo de personas. Pero si accedés a datos transaccionales y relacionales del negocio, podés entender también qué está pasando con las compras, la operación o la logística. Ahí aparece la precisión”.
La compañía sostiene que esa precisión es la diferencia entre un chatbot atractivo y una inteligencia artificial capaz de operar procesos críticos. En el escenario principal del evento, Christian Klein, CEO global de SAP, resumió la idea con una frase repetida luego por varios ejecutivos: “80% correcto no alcanza para una empresa”.
La apuesta también tiene una dimensión económica y estratégica. A comienzos de este año, SAP se consolidó como la empresa tecnológica más valiosa de Europa, superando los 300.000 millones de euros de capitalización bursátil. Y buena parte de esa carrera se juega hoy en el terreno de la inteligencia artificial aplicada a negocios.
En ese contexto, la compañía anunció nuevas herramientas agénticas, más de 200 agentes de IA especializados y una inversión de 100 millones de euros para que socios y desarrolladores creen soluciones sobre su plataforma.
Aun así, el entusiasmo tecnológico convive con algunas inquietudes: cuánto tiempo demandará la transformación, qué ocurrirá con ciertos roles laborales y qué tan preparadas están realmente las empresas para operar con sistemas autónomos.
“La palabra clave es curiosidad”, evaluó Boeri y ahondó: “Hay muchísima voracidad por aprender y por entender cómo capitalizar esta tecnología. Lo importante es que las empresas quieran transformarse”.
En Sapphire, mientras tanto, las filas para probar agentes de IA o conversar con Joule recuerdan más a una atracción temática que a una conferencia corporativa. “Treinta minutos de espera. Me siento en Magic Kingdom”, bromeó un asistente frente al Experience Center, donde los visitantes visitan un modelo de estadio de fútbol con gestión IA.
La escena resume parte del momento que atraviesa la industria tecnológica: la inteligencia artificial dejó de ser una promesa abstracta y empezó a instalarse, poco a poco, en el corazón operativo de las empresas.