La empresa que el Gobierno no logra vender, pero que mandará dos satélites al espacio
Con la privatización de...
Con la privatización de ARSAT por ahora fuera de la agenda, el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, confió que el plan oficial es avanzar con el cronograma de lanzamientos de la compañía estatal de telecomunicaciones. En ese marco, se prevé enviar al espacio el satélite SABIA-Mar en 2027 y el ARSAT-SG1 en 2028.
Si bien en octubre de 2024 el presidente de la empresa, Mariano Greco, había planteado la posibilidad de incorporar capital privado mediante una eventual salida a la Bolsa, Genua aclaró que ese proceso no puede avanzar sin una ley que habilite la privatización.
Propiedades destacadas: cuál es el secreto de la manzana roja por dentro que llegó al país
“Como tantas empresas estatales, la idea del Presidente es privatizarla, pero hoy no hay una ley. Si se aprueba, se podrá avanzar; de lo contrario, seguiremos trabajando como hasta ahora”, afirmó en diálogo con periodistas en el marco del evento Argentina Digital Summit.
En relación con el ARSAT-SG1 —anteriormente denominado ARSAT-3—, el funcionario explicó que se renegociaron contratos con proveedores internacionales y se incorporaron mejoras tecnológicas, como la interconexión óptica satelital, que permite la comunicación directa entre satélites.
“El roadmap prevé lanzar el año próximo el SABIA-Mar, que es un satélite de observación de la Tierra, y en 2028 el SG1, que ya está en fabricación. Todavía no entró en fase de integración: estamos reuniendo todos los componentes y estimamos que ese proceso comenzará hacia fin de año”, detalló.
El ARSAT-SG1 fue diseñado para brindar servicios de internet de banda ancha de alta velocidad (banda Ka), con el objetivo de ampliar la conectividad en zonas rurales y de difícil acceso. Se trata de un satélite de tipo HTS (High Throughput Satellite), que opera desde una órbita geoestacionaria, a unos 36.000 kilómetros de la Tierra. Esta tecnología permite cubrir áreas extensas con gran capacidad total, aunque distribuida entre múltiples usuarios.
Sin embargo, a diferencia de los sistemas de órbita baja como el de Starlink, presenta mayores niveles de latencia —en torno a los 600 milisegundos— debido a la distancia que recorre la señal. Por ese motivo, resulta más adecuado para garantizar conectividad básica en regiones amplias, servicios de televisión o redes de respaldo para telecomunicaciones, pero no para ofrecer una experiencia comparable a la fibra óptica en aplicaciones en tiempo real.
La fusión Telefónica-TelecomConsultado sobre el proceso de análisis de la compra de Telefónica por parte de Telecom Argentina, Genua señaló que la evaluación ya no está en su área.
“En este momento lo tiene la Autoridad Nacional de la Competencia; ya salió de nuestra órbita. Desde el rol del regulador emitimos un informe —que en parte se filtró a la prensa— en el que planteamos las condiciones necesarias para que el sector recupere un equilibrio competitivo”, explicó.
Ante la consulta sobre el eventual interés por los seis millones de clientes de telefonía celular que deberían ser cedidos, el funcionario aseguró que existe interés tanto de operadores locales como internacionales. No obstante, remarcó que el Gobierno no intervendrá en negociaciones entre privados.
“El rol del Estado es fijar las condiciones. Después, los acuerdos son entre privados: deberán ponerse de acuerdo en los términos y los precios. Nosotros no vamos a intervenir en esas negociaciones, sino garantizar que el mercado funcione en condiciones de competencia”, concluyó.