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La dura historia de vida de Jenny Mavinga, la congoleña que ingresó a Gran Hermano: “Fui secuestrada”

La espera llegó a su fin y ...

La dura historia de vida de Jenny Mavinga, la congoleña que ingresó a Gran Hermano: “Fui secuestrada”

La espera llegó a su fin y ...

La espera llegó a su fin y este lunes comenzó por la pantalla de Telefe Gran Hermano, con una temporada que desde su estreno promete convertirse en una de las más comentadas del reality. Con una casa completamente renovada, reglas actualizadas y un casting diverso que reúne a personas de distintos ámbitos —desde el espectáculo y el periodismo hasta las redes sociales y el deporte, además de exparticipantes—, la edición 2026 ya genera una enorme expectativa entre el público. En ese marco, una de las historias que más conmovió y generó repercusión fue la de Jenny Mavinga, oriunda del Congo, África, quien hace 23 años decidió comenzar una nueva vida en la Argentina, un camino atravesado por desafíos y dificultades que hoy la ponen en el centro de la escena.

“Nací en Centroáfrica, muy lejos de acá, crecí de casa en casa”, expresó Mavinga al presentarse frente a sus compañeros dentro de la casa, donde también contó que lleva 23 años en la Argentina, un país que eligió tras enamorarse de un argentino. Según relató, llegó con él, formó una familia, se casó y fue madre de dos hijas, hoy de 14 y 11 años, a quienes definió como su mayor sostén y el centro absoluto de su vida.

Asimismo, Mavinga compartió que estuvo casada durante 13 años y que, tras la separación, atravesó un período de cambios profundos. “Después de tres meses conocí a mi actual novio”, reveló, para hacer alusión a una nueva etapa personal marcada por la reconstrucción emocional y la posibilidad de volver a apostar al amor.

La dura infancia en África que marcó su historia de vida

Al hablar de su infancia en África, Mavinga fue directa y profundamente emotiva al relatar las experiencias que marcaron su vida desde muy chica. “A mí la muerte de mi mamá me cambió la vida rotundamente”, dijo, y enseguida aclaró que tenía apenas cuatro años cuando ocurrió esa pérdida. Según contó, ese fue el punto de quiebre que la dejó sin contención y la empujó a una niñez atravesada por el dolor y la inestabilidad.

“Yo no conozco el amor de familia”, aseguró sin rodeos, y destacó cuánto la marcó esa vivencia para todo lo que vino después. En su relato, dejó en claro que crecer sin ese afecto la condicionó profundamente y que esa ausencia se convirtió en una constante en su vida, algo que arrastra desde entonces y que todavía hoy le pesa.

En ese contexto, recordó uno de los episodios más traumáticos de su niñez: “A los siete años fui secuestrada por mi tía materna", sostuvo. Y, muy conmovida, volvió a insistir sobre esa herida abierta: “Soy una persona que no sabe lo que es el amor familiar, y yo sé que en esta vida nunca voy a saber lo que es, y a mí eso me duele”.

Volver a empezar

Lejos de convertirse en un obstáculo, todo lo vivido se transformó en un motor para salir adelante y cambiar el rumbo de su historia. Jenny Mavinga contó que, en medio de ese contexto adverso, tomó una decisión clave. “Dije: yo voy a cambiar eso”, recordó, al tiempo que reveló que a los 15 años salió a la calle a trabajar como moza, para dar sus primeros pasos en la construcción de una vida propia marcada por el esfuerzo y la determinación.

Con el paso del tiempo, ese camino de sacrificio se tradujo en crecimiento personal y profesional. Hoy, Mavinga logró cumplir uno de sus grandes objetivos: tiene su propia peluquería en La Plata, un espacio que refleja no solo su talento y dedicación, sino también su capacidad para reinventarse y salir fortalecida de las experiencias más difíciles.

Su decisión de entrar a Gran Hermano

Al explicar por qué decidió anotarse en el reality, Mavinga fue contundente y dejó en claro que su participación tiene un objetivo profundamente personal. “Dije ‘voy a meterme a Gran Hermano para cumplir mi sueño’”, expresó, y detalló que anhela poder darle a su familia una vida mejor, con su propio espacio y mayor estabilidad. En ese sentido, habló de su deseo de tener su habitación, su placard y que sus hijas puedan contar cada una con su propio cuarto. “Por eso estoy acá, así que disculpen, voy a ganar”, sostuvo con firmeza, además de que remarcó: “Toda mi vida luché para cambiar mi historia”.

En un mensaje que emocionó a quienes la escuchaban, Mavinga reafirmó su espíritu de lucha y su determinación inquebrantable. “Hasta que tenga las dos manos, los dos pies, los dos ojos… voy a seguir luchando para ser quien quiero ser”, sentenció, frase que generó un fuerte clima de emoción y el apoyo inmediato de sus compañeros dentro de la casa de Gran Hermano.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/la-dura-historia-de-vida-de-jenny-mavinga-la-congolena-que-ingreso-a-gran-hermano-fui-secuestrada-nid25022026/

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