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La doctora Alejandra Da Silva Minas explica qué es el estrés oxidativo en la sangre y los problemas que ocasiona

“Nuestra sangre es nuestra autofarmacia”. Lejos de ser una metáfora, para Alejandra Da Silva Minas, médica clínica, investigadora y directora del Centro de Terapias Médicas Regenerativas, d...

La doctora Alejandra Da Silva Minas explica qué es el estrés oxidativo en la sangre y los problemas que ocasiona

“Nuestra sangre es nuestra autofarmacia”. Lejos de ser una metáfora, para Alejandra Da Silva Minas, médica clínica, investigadora y directora del Centro de Terapias Médicas Regenerativas, d...

“Nuestra sangre es nuestra autofarmacia”. Lejos de ser una metáfora, para Alejandra Da Silva Minas, médica clínica, investigadora y directora del Centro de Terapias Médicas Regenerativas, decir eso equivale a enunciar una verdad biológica: la medicina más sofisticada que existe corre por nuestras venas.

Miembro de la Sociedad Internacional de Medicina Regenerativa (TERMIS) y con más de 22 años de trayectoria nacional e internacional encima, la doctora argentina desarrolló un método para diagnosticar -en 15 minutos- el estrés oxidativo en la sangre: un desequilibrio entre el exceso de radicales libres y la falta de antioxidantes para neutralizarlos; también el denominador común en todo cuadro de inflamación crónica y, en niveles altos, la causa de casi todos los males, desde migrañas y lesiones hasta enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento prematuro.

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Estudios realizados en Europa ya hablan del plasma como un medicamento que puede dosificarse, asegura Da Silva Minas. Su filosofía tiene algo de Bruce Lipton (también conocido como el padre de la epigenética) y de David Sinclair (genetista prodigio de Harvard), con un foco mucho más puesto en la prevención y bienestar integral que en el rescate de emergencia.

En un mano a mano con LA NACION, la experta conversó sobre una variedad de temas vigentes en la agenda del bienestar actual, desde la importancia de personalizar cada abordaje al rol que tiene el entorno en la salud psicofísica.

Al profundizar sobre sus hallazgos y tratamiento estrella, derribó algunos mitos comunes y dejó en claro que su misión personal y profesional es lograr que el procedimiento -la medición del estrés oxidativo en sangre- se estandarice en los controles médicos de base. “Creo que lo que hacemos no es medicina alternativa, es el futuro de la medicina, y es esperanzador”, declaró.

-Si tuvieses que explicarle a alguien que no entiende nada del tema lo que descubriste sobre la sangre y su poder curativo, ¿qué dirías?

-Que nuestro cuerpo es una máquina biológica perfectamente diseñada para autoregenerarse. De hecho, descubrimientos recientes han demostrado que el ADN tiene un poder de autoregeneración cada aproximadamente tres meses. Eso sí: para poder hacerlo adecuadamente necesita usar el poder de nuestra sangre. Porque a través de ella se obtienen factores de crecimiento capaces de regenerar tejidos, reducir la inflamación y aliviar dolores crónicos. Por eso es clave que nuestra sangre esté sana, para que pueda, efectivamente, actuar como nuestra medicina.

-¿Qué te pasó la primera vez que viste sangre bajo el microscopio y entendiste que ahí había algo más que glóbulos rojos y plaquetas?

-Entendí lo sensibles que son nuestras células a los factores externos ambientales y al déficit de nutrientes, de oxígeno y agua. Ahora sabemos que si esa sangre está oxidada, disminuye nuestra capacidad regenerativa y es la causa demostrada del envejecimiento acelerado y del origen de todas las enfermedades agudas y crónicas. Descubrí que somos un mundo dentro de un mundo. Me gusta decir que donde hay sangre, hay vida.

-¿Qué síntomas hablan de un nivel de oxidación elevado en sangre?

-Hay múltiples síntomas clínicos y subclínicos inespecíficos que denotan estrés oxidativo: cansancio, estrés crónico, problemas de concentración y memoria, disminución de la performance deportiva y laboral, lesiones frecuentes, dolores articulares y de cabeza persistentes, caída del pelo y canas prematuras, envejecimiento acelerado de la piel, apatía, sensación de depresión o ansiedad sin sustento aparente, mala digestión, dificultad para bajar de peso. Todos son señales de alarma que el cuerpo manda para que prestemos atención. Porque en los análisis clínicos y de sangre convencionales, la mayoría de las veces los resultados figuran dentro de los parámetros normales, más allá de que el paciente no se sienta saludable.

-¿Qué factores inciden en el nivel de oxidación de la sangre?

-El desequilibrio puede ser causado por una mala alimentación, por la exposición a contaminantes ambientales, por la falta de actividad física, por estrés crónico, por el uso excesivo de dispositivos electrónicos y la falta de contacto con la naturaleza. Todo y todos los que nos rodean inciden en nuestro bienestar.

-¿Cómo se trata el estrés oxidativo en sangre una vez detectado?

-El tratamiento debe ser personalizado, según lo que necesite cada paciente. Puede incluir cambios en la alimentación, suplementación con antioxidantes naturales, mejora del sueño, hidratación adecuada, manejo del estrés y la incorporación de actividad física adaptada. En algunos casos, se combinan con terapias médicas regenerativas que utilizan el plasma del propio paciente, previamente optimizado. De esta manera, mejoramos la calidad del plasma que vamos a usar como tratamiento. Primero corregimos, después regeneramos. La duración del plan del tratamiento tiene que ver con el ciclo de autorregeneración del ADN: como mínimo 90 días.

-¿Qué importancia tiene un diagnóstico temprano de estrés oxidativo?

-En medicina, siempre decimos que la prevención es la mejor estrategia y que el poder del médico reside no solo en tratar los síntomas, sino en adelantarse a ellos. Detectar un estrés oxidativo elevado puede ayudar a prevenir o mitigar muchas enfermedades crónicas relacionadas con la inflamación y el envejecimiento celular.

De hecho, el estrés oxidativo suele estar presente en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, en enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, enfermedades autoinmunes y en trastornos metabólicos.

-¿Por qué creés que la medicina convencional no habla del estrés oxidativo como un factor central en enfermedades crónicas?

-Estamos en los inicios de un cambio de paradigma en la medicina, un campo en el que, históricamente, los cambios son lentos y complicados. Hoy se está migrando hacia una visión mucho más holística y muchos pacientes ya empiezan a exigir que el profesional se aggiorne, se modernice. Soy optimista y creo que cada vez se habla más del tema, y que es una cuestión de tiempo hasta que la medición del estrés oxidativo se estandarice como práctica de chequeo convencional. Queda esperar.

-¿Te encontraste con resistencias o prejuicios cuando empezaste a hablar del tema y a declarar que el envejecimiento es una condición tratable?

—Al principio, sí. Pero con el correr de estos últimos años, gracias a publicaciones científicas que demostraron que los mecanismos biológicos que dañan el ADN aceleran el envejecimiento y desencadenan enfermedades (y que es posible diagnosticarlas y corregirlas en forma precisa y personalizada con tests bioquímicos, genéticos y epigenéticos), me armé de fundamentos para defender y certificar lo que antes se sospechaba solo clínicamente.

Los avances en el conocimiento sobre biología celular sumado al aporte de la tecnología, han logrado clasificar y regular nuestra sangre como un biomaterial y un medicamento, dándole sustento para que estas prácticas de terapia regenerativa dejen de ser un mito y sean una práctica médica corriente y avalada. Porque, científicamente hablando, sí podemos tener una vida longeva y saludable.

-Decís que la medicina del futuro es personalizada y holística. ¿Podés ampliar sobre este concepto?

-La medicina siempre debe ser personalizada, independientemente de realizarse tests o no, y eso es algo que me gusta resaltar en mis abordajes. La medicina debe volver a sus orígenes y ver el aspecto integrativo y holístico de la persona, que no solo incluye los factores nutricionales y emocionales, sino también los factores ambientales que pueden dañar nuestro ADN generando un envejecimiento no saludable y enfermedades de distinta índole.

Hoy, hay una tendencia a utilizar tests personalizados porque no solo tenés que diagnosticar, como con un examen de laboratorio, cuán oxidado estás, sino qué factores ambientales pueden estar oxidando tu sangre. Porque, a lo mejor, debido al daño crónico en tu microbiota, estás comiendo un alimento que puede parecer inócuo -como la manzana, por ejemplo,- y, por tu situación particular, te está haciendo mal.

-¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar a corregir su estrés oxidativo, pero no sabe por dónde empezar?

-Que no se vuelva loco. Que empiece a escuchar a su cuerpo, progresivamente y con calma. Que trate de, en la medida que pueda, volver a lo natural. Que cambie los hábitos que nota que no le hacen bien. Sé que no es fácil llegar a un estado de salud óptimo, pero siempre se empieza por un cambio de mentalidad.

-¿Cuál es el foco del mensaje que querés propagar en el campo de la medicina tradicional y, en general, entre las masas?

-Si bien la expectativa de vida creció y, según nuestro ADN, podemos llegar a vivir hasta los 120 años, son poquísimas personas las que llegan a este número en buen estado. No basta solo vivir más, tenemos que vivir mejor. En este sentido, la prevención y la regeneración son el futuro. Un futuro que ya está acá. Antes se pensaba que el envejecimiento era natural. Hoy hay herramientas que ayudan a que nuestro ADN se autorregenere. En nuestra sangre está el poder de prevenir enfermedades y vivir con mayor vitalidad. La ciencia nos dio una llave y tenemos que usarla.

El mensaje que quiero dar es que mejorando la salud de nuestra sangre podemos potenciar las terapias regenerativas y, en definitiva, mejorar nuestra calidad de vida y bienestar. Es hora de escuchar a nuestras células. El camino es más fácil de lo que pensamos.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/vida_sana/la-doctora-alejandra-da-silva-minas-explica-que-es-el-estres-oxidativo-en-la-sangre-y-como-nid13022026/

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