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La división de la provincia de Buenos Aires

Hace tres años el exsenador nacional Esteban Bullrich presentó un valioso libro, con la colaboración de Enrique Morad y Jorge Colina, en el que propuso una reforma institucional tan postergada c...

La división de la provincia de Buenos Aires

Hace tres años el exsenador nacional Esteban Bullrich presentó un valioso libro, con la colaboración de Enrique Morad y Jorge Colina, en el que propuso una reforma institucional tan postergada c...

Hace tres años el exsenador nacional Esteban Bullrich presentó un valioso libro, con la colaboración de Enrique Morad y Jorge Colina, en el que propuso una reforma institucional tan postergada como necesaria. Postuló la división del territorio de la provincia de Buenos Aires en cinco provincias, con el propósito de solucionar problemas institucionales que inciden en la gobernabilidad del distrito, su eficacia administrativa, su capacidad de proveer bienes públicos a sus habitantes, la inequidad fiscal que soporta desde hace largo tiempo y la disminución ficticia y violatoria de la constitución de su representación legislativa en la Cámara de Diputados de la Nación, al igual que la búsqueda de mayor equilibrio en el Senado nacional, ya que de este modo 18 millones de habitantes hoy representados por tres senadores, pasarían a tener 15, en caso de aprobarse esta iniciativa.

La posibilidad de dividir o configurar nuevas provincias, con acuerdo del Congreso de la Nación, está prevista en la Constitución nacional, en el artículo 75, inciso 15, en tanto que el 124 permite a las provincias crear regiones para el desarrollo económico y social con órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines.

La provincia de Buenos Aires cuenta con casi el 40% de la población del país y de su PBI. El aporte a los fondos de la coparticipación federal alcanza al 38%, pero recibe un poco más del 20%, subsidiando con el argumento de la existencia de “provincias pobres” a oligarquías locales que expulsan a parte de los grupos más empobrecidos al área metropolitana de Buenos Aires. Hoy la provincia continúa sufriendo el despojo de sus recursos por una ley de coparticipación federal perversa que no ha servido para mejorar la situación de las demás, sino para generar frondosas burocracias improductivas, sistemas previsionales inviables y la corrupción de sistemas de promoción industrial que se traducen en privilegios y sobrecostos.

Esto es en parte consecuencia de la flagrante violación de la Constitución, que ha disminuido por decreto del último gobierno de facto la representación legislativa que le corresponde. No puede dejar de mencionarse, y lo denuncia el exsenador Bullrich, una máquina burocrática en La Plata que solo piensa en sus intereses corporativos corruptos y es un sistema de impedir el desarrollo provincial.

Los gobiernos de la provincia deben gobernar realidades distintas. En una provincia interior vive la tercera parte de la población bonaerense, primera economía agroindustrial del país, que suele ser dejada de lado ante la realidad de dos terceras partes de la población afincada en el conurbano bonaerense, destino de las migraciones internas y de los países limítrofes.

El área metropolitana está constituida por municipios con población que en muchos casos supera a las de otras provincias. Es una región con problemas comunes con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que deberían ser resueltos en forma conjunta y coordinada, tales como el transporte, la seguridad o la contaminación, pero las cuestiones jurisdiccionales y las diferencias partidistas dificultan el alcance de soluciones.

Ya hace doscientos años, en una provincia cuya superficie no llegaba a la quinta parte de la actual, Bernardino Rivadavia proponía una capital que abarcaba lo que hoy ocupa el área metropolitana y dividía en dos provincias la otra parte del territorio.

A principios del siglo pasado, el entonces senador Carlos Pellegrini, en una Cámara alta formada por figuras consulares como Bartolomé Mitre, Evaristo Uriburu y Manuel Quintana, propuso y logró que se votara afirmativamente la creación de una provincia integrada por el entonces territorio nacional de La Pampa y partidos del sur de Buenos Aires con capital en Bahía Blanca. También el presidente Roque Sáenz Peña propuso, ante el avance urbano de la ciudad de Buenos Aires, incorporar a la Capital Federal el municipio de Avellaneda.

En 1981, Guillermo Laura, Jaime Smart y Roberto Azaretto publicaron el libro La Provincia Urbana del Río de la Plata, en el que proponían la creación de un provincia urbana uniendo los territorios de la ciudad de Buenos Aires y los municipios de la provincia de Buenos Aires que conforman juntos el Área Metropolitana de Buenos Aires. Sostenían los autores que problemas comunes no se solucionaban con convenios ni entes bipartitos, sino con un reforma institucional de fondo que asumiera la realidad de la expansión urbana de Buenos Aires.

La provincia de Buenos Aires fue objeto de reformas en algunos municipios del Área Metropolitana, que fueron divididos. Fue el caso de San Miguel, Almirante Brown y Esteban Echeverría, pero permaneció intacto el partido de La Matanza, cuya población supera a la de la mayor parte de las provincias argentinas.

La propuesta de Esteban Bullrich plantea los problemas metropolitanos y la necesidad de un enfoque regional. Sugiere la creación de cinco nuevas provincias autónomas: la Provincia del Río de la Plata abarcaría parte del conurbano sur y este, con capital en la ciudad de La Plata; la Provincia de Luján estaría conformada por el conurbano norte y oeste, con capital en Luján; la Provincia del Norte comprendería la zona agroindustrial, con capital en San Nicolás; la Provincia del Sur integraría la zona agropecuaria y costera, con capital en Bahía Blanca, y la Provincia Atlántica tendría como capital Mar del Plata. El actual territorio de La Matanza quedaría repartido entre las provincias del Río de la Plata y de Luján.

Otra propuesta, del reconocido politólogo Andrés Malamud contempla la división de Buenos Aires en tres nuevas provincias.

Se trata de un tema que merecería un debate de fondo. Lamentablemente, en el ambiente de mediocridad política imperante hasta ahora, estas iniciativas solo han recibido palabras agraviantes de figuras como el gobernador Axel Kicillof. Otros dirigentes políticos se han limitado al palabrerío de generalidades y lugares comunes, como el que se utiliza para que todo quede como está, como si no hubiera necesidad de adoptar grandes reformas que posibiliten que la población de una provincia que ha sido fundamental para la conformación de la Argentina desde los inicios del proceso de la independencia nacional merezca una calidad gubernativa acorde con los aportes que sigue haciendo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/la-division-de-la-provincia-de-buenos-aires-nid06042026/

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