La crisis del campeón mundial Dommaraju Gukesh: salió último en el magistral de Praga
En notas anteriores se comentó acerca de la pesada mochila que supone ser campeón del mundo en los tiempos presentes. No sólo porque el campeón viene a ser un “primus interpares”, es decir,...
En notas anteriores se comentó acerca de la pesada mochila que supone ser campeón del mundo en los tiempos presentes. No sólo porque el campeón viene a ser un “primus interpares”, es decir, un jugador muy bueno, pero no necesariamente mejor que otros jugadores de élite con fuerza de juego suficiente como para alinearse con él; si no que, como el que realmente es el mejor, ese no juega, entonces proyecta su alargada sombra sobre quien detenta el título.
De Magnus Carlsen hablamos, por supuesto. Carlsen, que sólo participa en competiciones de ajedrez rápido, o en la modalidad 960, y que se toma el ajedrez con relajamiento y calma desde que se casó y fue padre. Pero aun mirando a los demás desde lejos, su aura se hace sentir. Ding Liren sufrió ese peso cuando fue campeón, y ahora, el que lo destronó, el joven indio Dommaraju Gukesh, es quien debe habérselas con la agobiante carga. Cuando apenas ganó la corona, siendo el jugador más joven de la historia en conseguirlo, con dieciocho años, y sumando a ello unos cuantos buenos resultados que llevaba en sus alforjas, las previsiones fueron muy generosas con su futuro, pero pronto empezaron las dudas.
Su juego se volvió inconsistente, sus resultados, aleatorios. De hecho, no volvió a ganar ningún torneo desde que es campeón del mundo. Claro, sólo tiene 19 años, y la experiencia adquirida que se puede tener a esa edad, sin haber pasado todavía por el tamiz de todos los variados obstáculos que, en lo técnico, y en lo psicológico, acechan a la carrera del ajedrecista.
En el torneo magistral de Praga, que acaba de finalizar, Gukesh tocó fondo. Literal, porque salió último en un torneo cerrado de diez jugadores. Una actuación indigna de un campeón mundial. Habría que hurgar arduamente en los archivos para encontrar un antecedente similar, si es que lo hay. Está claro que necesita barajar y dar de nuevo, recuperar frescura y buenas vibraciones. No se puede haber olvidado de jugar bien. En este mismo mes de marzo comenzará en Chipre, el Torneo de Candidatos, que definirá al desafiante que Gukesh tendrá que enfrentar para defender su tiara. Ganar el match a quien resulte su retador, ese tiene que ser su objetivo, ese match es la purga y la cura para su situación actual.
Check out the final moments of Nodirbek Abdusattorov taking down the World Champion D Gukesh in Round 5 of the Prague Masters 2026.
Video: @ram_abhyudaya/ ChessBase India pic.twitter.com/pvHGolQb7d
La otra cara de la moneda la da, el mejor jugador de la actualidad, Nodirbek Abdusattorov, uzbeco él. A fines del año pasado ganó el clásico de Londres; este año ganó el prestigioso magistral de Wijk ann Zee, y ahora refrendó esos éxitos ganando con autoridad en Praga, con un punto de ventaja sobre los segundos. Ganar tres magistrales de élite consecutivos es mucho decir. Una proeza, en tiempos de tanta paridad competitiva. Abdusattorov también es muy joven, tiene veintiún años, pero impresiona como un jugador más calmo y concentrado que el campeón. Pero también en él, se pueden notar los vaivenes de los estados de forma de los maestros. El año pasado falló en clasificarse para el Candidatos, así que no estará entre los ocho candidatos de Chipre, cuando, como decíamos, es el mejor jugador del momento, con permiso de Carlsen.
Así que tenemos la paradoja de que el campeón mundial no está a la altura de su puesto, y el que mejor juega hoy, ni siquiera podrá competir para ganarse el lugar de retador. Habría que buscar un sistema más dinámico, que permita de manera inmediata, la competencia por el alto solio. Aquello que prometía Bobby Fischer, pero que no cumplió, defender el título mundial tres veces por año, podría ser una opción. Incluso dos veces por año, sería más que suficiente para tener un campeón activo, probado, y genuino.