La cantina asiática que despacha delicias thai y vietnamitas junto a las vías del tren
Sabores intensos, pero también frescos. Una base sólida en el uso del arroz y las hierbas frescas. Un equilibrio de sabores, con un toque ácido, salado, picante y un dejo dulzón. Esos son algun...
Sabores intensos, pero también frescos. Una base sólida en el uso del arroz y las hierbas frescas. Un equilibrio de sabores, con un toque ácido, salado, picante y un dejo dulzón. Esos son algunos de los puntos en común entre las gastronomías de Vietnam y Tailandia, que en Buenos Aires todavía no tienen tantos cultores como otras cocinas del mundo, pero que en Europa y Estados Unidos ya son un clásico.
Desde hace cinco años, Cang Tin encarna el pequeño boom de la cocina viet-thai en la ciudad, con un menú a la carta, vinos por copa y una barra en la vereda. Pero no cualquier vereda: se trata de una cortada al lado de las vías del ferrocarril Mitre. Esa imagen –con algo de imaginación, por supuesto – remite a las postales del sudeste asiático, llenas de vida y de movimiento.
Cuando el restaurante comenzó, esa altura de avenida Dorrego aún no era el polo gastronómico en el que se convertiría tiempo después. “Un día, pasando por el puente, vi el local vacío pero la zona era la boca del lobo. Después me enteré de que estaba así desde hacía muchísimo tiempo. Me gustó la similitud con Tailandia. Viví arriba del restaurante unos seis meses antes de la apertura. Era una zona insegura pero ahora por suerte cambió mucho”, cuenta José Delgado, chef y cofundador de Cang Tin junto a Thomas Nguyen, de origen vietnamita, y Pablo Marotta.
A lo largo del tiempo, Cang Tin fue ganando popularidad y animándose a recorrer Vietnam y Tailandia a través de su carta: un mundo de currys, sopas, arroces y noodles. Quizá los dos platos más icónicos –y los que se mantienen en el menú desde el día de la inauguración– son el Crispy Pork y los Dumplings Veggie de boniato. El primero trae unas rodajas de panceta crocante servidas con arroz, huevo frito, chili oil (aceite picante), pepino y pickles. Mientras que la opción vegetariana está hecha a base de boniato al curry con leche de coco, maní y chili oil. Al lado de cada plato, hay un ícono de un fueguito, que indica el nivel de picante de cada plato. “Son, por lejos, los platos más vendidos del restaurante. Creo que las razones son varias. Primero, no se encontraban propuestas así en la ciudad. Y, de alguna forma, vinieron a cambiar un formato por la informalidad y la consistencia del plato. Son nuestras bases fieles de Cang Tin”, dice Delgado, que junto a sus socios también lleva adelante la cantina china Tony Wu.
Como funciona sin reservas y se llena de gente, las esperas suelen ser habituales en el restaurante. Delgado cree que una de las razones es mantener la calidad de la comida y apostar por un tipo de cocina que no se hacía mucho en la ciudad. “Por supuesto que fue fundamental mantener el nivel a lo largo de los años. La gente suele volver y se siente familiarizada y cómoda en un sitio agradable para ir y esperar. Hay una grada, una cortada y un ambiente que ayuda. Aunque es una comida que está muy de moda a nivel mundial, siento que salvo algunos casos acá nadie la supo hacer, traer o adaptar. Corro con la suerte de tener un socio vietnamita, que nos da aún más credibilidad”, cree Delgado.
Ese “adaptar” al que hace referencia tiene que ver con los niveles de picante que prefiere el paladar argentino y la posibilidad de traer a este país los sabores de las recetas del sudeste asiático. “Quizá nuestra comida no es tan picante como ‘debería’ ser, pero tratamos de ser los más clásicos posible. Ese ser clásico significa también mantener los ingredientes. Seguimos apostando por traerlos de Vietnam y Tailandia. Desde allá llegan las especias para nuestros currys y las hierbas para nuestra sopa Pho”, cuenta sobre este último plato tradicional vietnamita con fideos de arroz, hierbas y carne braseada wagyu.
A los pocos días de cumplir cinco años, los socios de Cang Tin renovaron contrato de alquiler por otro lustro más. Con el tiempo, se fue convirtiendo en uno de esos restaurantes que no sólo se visitan, sino que generan ganas de volver. Delgado se entusiasma con esa clientela fiel: “Seguramente, habrá Cang Ting, al menos, por cinco años más. La idea es permanecer, mantenernos y convertirnos en un lugar clásico de la ciudad”.
Datos útilesCang Tin. Abre todos los días de 12 a medianoche. No toman reservas. Dorrego 2415, Capital Federal. IG: @cang.tin