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La campaña permanente: primeras especulaciones de cara al 2027

Las desventuras de la experiencia libertaria, que no está tan desgastada como el predominante sesgo opositor sugiere con renovados brotes de optimismo, parecen haber acelerado, de todos modos, las...

La campaña permanente: primeras especulaciones de cara al 2027

Las desventuras de la experiencia libertaria, que no está tan desgastada como el predominante sesgo opositor sugiere con renovados brotes de optimismo, parecen haber acelerado, de todos modos, las...

Las desventuras de la experiencia libertaria, que no está tan desgastada como el predominante sesgo opositor sugiere con renovados brotes de optimismo, parecen haber acelerado, de todos modos, las especulaciones en torno al escenario electoral de 2027. La libido de la política vernácula se concentra en la competencia por el poder más que en la gestión. Como electores solemos encontrar opciones relativamente interesantes y hasta innovadoras en lo discursivo. Como ciudadanos y contribuyentes, por el contrario, padecemos las consecuencias de la improvisación y de la falta de calidad de los equipos. Incluso los nuevos saberes y profesiones que, desde la comunicación, asesoran a los actores políticos tienden a profundizar esta tendencia: el énfasis está puesto en lo electoral y no en el tedioso y complejo desafío de lograr un buen gobierno.

Por eso, nadie se sorprende de que las energías estén puestas en el desarrollo del proceso comicial del año próximo: fechas, potenciales coaliciones y candidaturas y cambios (¿o no?) en las preferencias subyacentes de los votantes. ¿Continúa esa abstracción analítica a la que llamamos “votante medio” sintiendo aversión por la inflación? ¿Sigue tan nítido su apoyo a gobiernos promercado, dispuestos a implementar reformas dolorosas pero necesarias para generar los incentivos y alimentar el demorado proceso de crecimiento sostenido y sustentable? ¿Acaso los problemas de empleo, el crecimiento de la informalidad y la depresión que sufren muchos sectores de la industria y el comercio erosionaron lo que hasta el año pasado parecía un consenso sólido, fruto de dos penosas décadas de persistente estanflación? La evidencia empírica sugiere que una mayoría de argentinos está aún dispuesta al sacrificio con tal de poner al país de pie y salir de esta larga decadencia. Pero aparecen algunos semáforos amarillos que alertan sobre un creciente malestar. Como consecuencia, el Gobierno busca empatizar con la gente que empieza a cansarse de tanta malaria. No está claro que la forma elegida haya sido la más indicada.

En este marco, aquellos que en privado y a veces en público hasta hace pocas semanas expresaban voluntad de participar “de algún modo” de dicha contienda suponían que el debate se “iba a ir armando” de manera gradual, como aseguró uno de sus eventuales protagonistas, “recién después del Mundial y las vacaciones de invierno”. Así, agosto aparecía como el momento ideal: “un año antes de las PASO”. “Esto es una maratón y con infinitas vallas, no llegan los que pican en punta”, sentenciaba. Sin embargo, al margen de la incertidumbre respecto de las reglas del juego que regularán los comicios (no parece muy probable que el Gobierno logre anular las primarias), en los pasillos del poder se contempla una miríada de nombres, de lo más variados y a menudo insólitos. Resulta inconducente evaluar eventuales virtudes y defectos, sus respectivos cursus honorum (algunos carecen de historia en la arena política, otros son pragmáticos veteranos de mil batallas que transitaron distintas experiencias y son responsables directos o indirectos de decisiones controversiales) o su inserción real en la opinión pública (¿es un problema o una oportunidad tener bajo nivel de conocimiento?, ¿pueden revertirse altos umbrales de imagen negativa con cuidadas estrategias de marketing político?). Es más útil proponer un conjunto de escenarios e indagar respecto de qué perfiles, atributos y habilidades podrían resultar más adecuados para seducir a la ciudadanía independiente. Se trata de un conjunto tan heterogéneo como cambiante, pero predomina una masa que se manifiesta tan curiosa e incisiva como escéptica respecto de la clase política, incluido el actual plantel gobernante (empecinado en convencernos, a medida que se conocen los detalles de casos como el de $LIBRA, Adorni o la concesión de Tecnópolis, de que aquellos vilipendios a la “casta” constituían tan solo un arma discursiva, tan efectiva como transitoria).

La economía es el factor determinante en las elecciones, pero no el único. La del año próximo no será la excepción. Si bien hay un riesgo acentuado de “segundo semestrismo” (prometer una mejora sensible en las condiciones económicas que resultará incumplible), el Gobierno apuesta su destino a que en este trimestre se consolide la recuperación y para la segunda mitad del año esto impacte tanto en el humor social como en las expectativas. Eso incrementaría las hoy cuestionadas chances de reelección de Milei. ¿Lo suficiente como para convencer al mercado de que no vale la pena dolarizar preventivamente las carteras? Se trata de una pregunta fundamental, pues no está claro que, en caso de enfrentar una corrida cambiaria como la del año pasado, el Tesoro de EE.UU. nuevamente salga al rescate del país, sobre todo si Trump es derrotado en las legislativas del 3 de noviembre. Dada la lentitud con la que el Gobierno avanza con las reformas estructurales, es probable que el Presidente le pida un nuevo mandato a la ciudadanía “para terminar el trabajo” que, por motivos no explicados, habrá preferido no hacer durante esta gestión. Al respecto, ¿le recriminará algo su electorado?

Todo se complicaría si la recuperación de la economía fuera más tenue y, sobre todo, si la típica desconfianza que impera en los años impares disparara una dolarización similar a las de 2019, 2021, 2023 y 2025. Si bien existe cierto margen hasta el techo actual de la banda y la dinámica inflacionaria prevista para este año (26% según el FMI, más del 29% según el REM) le brindaría más espacio al BCRA para sostener la actual política, ¿cómo se comportaría la inflación si vuelve la volatilidad cambiaria? Estos interrogantes generan preocupaciones entre los agentes económicos: el “círculo rojo” está más escéptico respecto del Gobierno, por los escándalos de corrupción, los errores no forzados, las internas, el innecesario retorno de la agresividad presidencial y el desapego a una agenda, aunque sea minimalista, sobre la calidad institucional.

Uno de los elementos claves del escenario electoral de 2027 es el grado de fragmentación de la oferta partidaria. ¿Podrá Milei evitar la división del espectro de centroderecha, con Pro y Victoria Villarruel obstaculizando su camino a la reelección, al menos en primera vuelta? ¿Podrán los esfuerzos de distintos referentes del peronismo (como Miguel A. Pichetto y Sergio Uñac) evitar su fragmentación? Cerca de Kicillof aseguran que será candidato “de cualquier manera: no quiere ser el (Antonio) Cafiero del siglo XXI”, uno de sus predecesores en la gobernación de Buenos Aires, que perdió con Menem en las internas de 1988. También hay preocupación en la UCR, que teme una presencia de integrantes de esa fuerza en casi todos los frentes que se presenten, si es que se da el escenario de la fragmentación: “Entre Petri y los Moreau, pasando por Lousteau y Pullaro, podemos terminar con un huevo en cada canasta, y no como resultado de una diversificación del riesgo”, admite un veterano y sagaz dirigente.

Extrapolando de la reciente experiencia de Hungría, uno de los elementos más importantes a considerar es la distancia ideológica entre la oferta oficialista y el principal candidato opositor. Para competir con mejores chances contra Milei es necesario alguien capaz de seducir a un electorado de centro, incluso de centroderecha, en especial en aspectos económicos. Pero con una propuesta más ecléctica y flexible, con tintes heterodoxos, tanto en materia cambiaria y monetaria como de política industrial. Que tenga experiencia en el Estado, capacidad de diálogo y una trayectoria transparente constituiría una ventaja competitiva trascendental. “Después de un outsider, difícilmente la sociedad elija otro”, afirma uno de los gurús digitales más acreditados de la región. En política, un clavo no saca a otro clavo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-campana-permanente-primeras-especulaciones-de-cara-al-2027-nid17042026/

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