La Academia Nacional de Derecho apoya a la Corte y reclama aprobar el nuevo reglamento de selección de jueces
En un firme pronunciamiento de respaldo a la Corte Suprema de Justicia, la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales reclamó que el Consejo de la Magistratura apruebe el nuevo reglamento de...
En un firme pronunciamiento de respaldo a la Corte Suprema de Justicia, la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales reclamó que el Consejo de la Magistratura apruebe el nuevo reglamento de selección de jueces, cuya votación hoy decidió aplazar.
“Es de esperar que el Consejo de la Magistratura de su aprobación al Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados elaborado por la Corte Suprema y lo ponga en práctica en cuanto ello sea posible”, dijeron los académicos.
En una declaración firmada por el presidente Alberto Bianchi y por Marcelo Gebhardt, secretario de la entidad, los abogados y juristas apoyaron la iniciativa y su aplicación para acabar con la “discrecionalidad” y dar transparencia a los mecanismos para elegir jueces.
La Corte, con la firma de los jueces Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, dictó la Acordada 4/2026 que aprueba un “Proyecto de Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados”.
El presidente Horacio Rosatti, que preside el Consejo de la Magistratura, no firmó. En su vocalía explicaron que su doble rol le impedía firmar este documento.
La institución calificó a este nuevo reglamento como “una valiosa iniciativa” que está “fundada en los principios centrales del sistema republicano de gobierno”.
La Academia dijo que el proyecto merece “el más amplio apoyo”. Coincidió con la Corte Suprema en que el sistema de concursos públicos de antecedentes y oposición representa “uno de los ejes centrales” de la reforma constitucional de 1994.
Dijeron que al incorporar el artículo 114 a la Carta Magna, instituyó al Consejo de la Magistratura como el órgano exclusivo encargado de intervenir en el delicado proceso de selección de los jueces que integrarán los tribunales inferiores.
El espíritu de aquella modificación constitucional fue establecer un mecanismo para “limitar de tal manera la discrecionalidad que anteriormente ejercía el Poder Ejecutivo” en la etapa previa a la designación de los magistrados.
Haciéndose eco de los argumentos plasmados por la propia Corte Suprema en su acordada, la Academia señaló que la experiencia acumulada durante la aplicación del régimen actual ha dejado al descubierto “la necesidad de precisar, entre otros aspectos, las pautas que regulan la entrevista personal”.
Los expertos explicaron que la “relativa amplitud” con la que la instancia de la entrevista está diseñada provocó distorsiones en el proceso de selección.
Advirtieron que, en muchos casos, estas entrevistas orales fueron “decisivas en los resultados finales del concurso”, alterando el destino de las designaciones sin que su valoración se desarrolle sobre la base de “criterios suficientemente objetivos y estandarizados en cuanto a su ponderación, fundamentación y límites cuantitativos”.
“Reglas claras y previsibles”Frente a este escenario , la Academia Nacional de Derecho sostuvo que “es necesario formular reglas más claras y previsibles”. El objetivo es garantizar que la entrevista personal deje de funcionar como un filtro arbitrario, asegurando que “no sea una instancia decisoria y cumpla adecuadamente su finalidad institucional”.
Solo ajustando la normativa, aseguran, se logrará “evitar que la evaluación de los postulantes se haga de modo disfuncional”. El documento subraya que estas modificaciones normativas permitirán que la selección final “recaiga en las personas más idóneas y meritorias”.
Para ello, proponen que la etapa final del concurso “no altere de manera significativa el orden de mérito establecido en las instancias técnicas previas”, de modo de impedir que el examen de los candidatos sea subvertido “en función de criterios meramente subjetivos”.
Si no se aprueba e implementa este nuevo reglamento, advirtieron se corre el riesgo de que “la discrecionalidad que antes poseía el Poder Ejecutivo” termine mutando y se convierta “en una prerrogativa de los jurados de los concursos”, desvirtuando por completo la letra, el mandato y el espíritu de la Constitución.