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Justina Bustos. A siete meses de haber sido madre por primera vez, posa espectacular y habla de la maternidad y su gran amor

“Tengo muy presente que la vida es una sola y pienso: ‘¿Por qué no hacer lo que quiero?’”, afirma Justina Bustos (37) en una charla íntima con ¡HOLA! Argentina. Una frase que resume el ...

Justina Bustos. A siete meses de haber sido madre por primera vez, posa espectacular y habla de la maternidad y su gran amor

“Tengo muy presente que la vida es una sola y pienso: ‘¿Por qué no hacer lo que quiero?’”, afirma Justina Bustos (37) en una charla íntima con ¡HOLA! Argentina. Una frase que resume el ...

“Tengo muy presente que la vida es una sola y pienso: ‘¿Por qué no hacer lo que quiero?’”, afirma Justina Bustos (37) en una charla íntima con ¡HOLA! Argentina. Una frase que resume el camino que viene haciendo desde hace años, guiada por la curiosidad, la intuición y el deseo de animarse siempre a nuevos desafíos. Nacida en Córdoba capital y criada entre las sierras de Unquillo, la actriz y productora es la mayor de tres hermanos y creció en una familia profundamente unida, con padres dedicados a la medicina. Dueña de una personalidad inquieta y de profundos ojos celestes, conserva una inconfundible tonada cordobesa que sabe transformar cada vez que habita la piel de un nuevo personaje. Hoy atraviesa uno de los momentos más felices de su vida. En pareja con el empresario gastronómico Máximo Pardo (35), se convirtió en mamá por primera vez el 2 de enero con el nacimiento de su hija Luisa.

- ¿Cómo estás viviendo la maternidad?

–Estoy transitando un momento muy lindo y trato de aprovecharlo al máximo. Con el nacimiento de Luisa, siento que todo se transmutó, que todo cambió. El embarazo fue muy llevadero y pude disfrutarlo mucho. Esta nueva etapa está siendo de gran aprendizaje. Durante los nueve meses de embarazo frené bastante con el trabajo y ahora estoy empezando a moverme de nuevo, a volver al ruedo. Teníamos fecha de parto para diciembre, pero Luisa se hizo esperar y nació recién en enero. Eso hizo que viviéramos la Navidad y el Año Nuevo con mucha expectativa.

–¿Querías tener una hija mujer?

–Me fue indistinto hasta que hicimos el gender reveal en la casa de mi familia, en Unquillo. Cuando con Maxi vimos el color rosa, me sorprendí muchísimo. ¡Estaba convencida de que era un varón! Ahí me di cuenta de que me conmovía más de lo que pensaba la idea de tener una hija.

–¿Las ganas de ser mamá estuvieron siempre presentes?

–Las ganas de formar mi propia familia se despertaron hace poco, hace dos años. Para mí, los afectos siempre fueron muy importantes. Soy muy pegada a mi mamá, a mi papá y a mis hermanos. Crecí en un hogar muy unido y siento que eso también influyó en mi deseo de construir el mío. Todavía estoy descubriéndolo, no es que me sienta ya una “supermami”.

LA HISTORIA DE UN AMOR

–¿Cómo se conocieron con Maxi?

–Nos conocimos en una fiesta y ya llevamos tres años. Esa noche nos pusimos a conversar y después empezamos a salir. La verdad es que todo se fue dando de una manera muy simple y tranquila. El tiempo a su lado tomó otra forma: a veces parece que estamos juntos hace poco y, cuando me pongo a pensar en todo lo que vivimos, siento que no. Es todo muy reciente, pero muy lindo a la vez. Hoy formamos una familia y tenemos a Luisita.

–¿Y cómo es él?

–Es muy artista, muy personaje. Máximo se dedica a la gastronomía desde hace casi diez años, pero tiene una sensibilidad muy creativa. También es expresivo, curioso e inquieto. Yo siempre digo que es como un “actor callejero” . De hecho, la noche que lo conocí descubrí que me había enviado un “Hola” por Instagram en 2017. En la fiesta se hizo el que no me conocía, pero en realidad ya me tenía fichada por Vóley, la primera película que hice a mis 24. Clara Darín, amiga de él, fue la celestina de esta historia.

–¿Cómo describirías la relación entre ustedes?

–Tenemos mucha comunicación, nos divierte lo mismo y nos gustan los desafíos y la aventura. Disfrutamos mucho de viajar y esas coincidencias hacen que la pareja fluya. Barrito Empanadas apareció junto con el embarazo y se convirtió en un lugar donde pongo gran parte de mi creatividad. En unos meses estamos por abrir un restaurante, Barrito Cantina. Está bueno tener distintos espacios para crear y divertirse. Con Maxi hacemos un muy buen equipo.

–¿Tienen planes de boda?

–A mí me encantan los rituales y las fiestas, y a él también, pero por ahora no tenemos planes ni fecha. Me parece que celebrar la unión y el amor siempre es algo lindo y bienvenido.

DEL CAMPO A LA CIUDAD

–Gran parte de tu infancia transcurrió en “La Montarina”, la casa familiar en Unquillo. ¿Qué recuerdos tenés de esos años?

–Nací en Córdoba capital. Cuando tenía 7 años, mis padres decidieron mudarse al campo y cambiar su modo de vida. Fue un gran cambio para mí porque pasé de tener cerca el colegio, mis primos y mis amigos a vivir entre las montañas. Todo cambió, aunque seguí yendo al mismo colegio en la capital. Hoy “La Montarina” es mi refugio, mi lugar, mi cable a tierra. Cuando miro para atrás, siento que haber vivido rodeada de naturaleza, caballos y monte hizo que mi imaginación volara.

–A los 17 años viniste a Buenos Aires, sin contactos y con muchas ganas de abrirte camino. ¿Cómo fue esa etapa de tu vida?

–Sí, es el típico cuento de alguien del interior que llega a la ciudad y empieza a construir su propio camino porque sí, es verdad, no tenía contactos. Después los fui haciendo, obviamente. Soy una persona que cree mucho en la red y en los vínculos. Primero empecé a estudiar Historia del Arte y Curaduría en la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y, después de dos años, fui a Nueva York a trabajar de mesera. Ahí, en una obra de teatro, me crucé con unas chicas argentinas que habían estudiado actuación y me dije a mí misma: “¿Cómo no estoy haciendo esto?”. Volví, dejé la carrera y me puse a estudiar teatro e ir a castings.

–Pero la actuación estuvo presente en tu vida desde muy chica.

–Desde muy chica me gustaron la actuación, la expresión corporal y el canto. Siempre fui muy fanática de las películas y todo lo que tuviera que ver con actuar era una invitación a la aventura. Organizaba obras de teatro en mi casa, cortaba las entradas y armaba todo. Y un verano que nos fuimos con mi familia a Brasil, en el hotel organizaban shows para los chicos y nos hacían bailar y a la noche participábamos de un espectáculo. Recuerdo que me encantó.

–¿Tenés presente a esa niña que fuiste y que se animaba a interpretar diferentes personajes, que cantaba y bailaba?

–Totalmente. La tengo muy presente y la escucho mucho. A veces uno pone por delante las preocupaciones del día a día, pero no tengo que olvidarme de esa niña, de su disfrute.

–Viviste varios años entre España y París. ¿Qué significó esa etapa para vos?

–Fue una experiencia superdiferente. Fue como reencontrarme con mis 17 años: sin contactos y muy sola. Se ve que hay algo de eso que me gusta, de enfrentar el desafío de empezar una nueva historia en distintos lugares. Vivir en París había sido siempre mi sueño de chica, quizás por haber escuchado tantas veces la canción “Manuelita”, de María Elena Walsh. Esos sueños que tuve de chica me gusta encararlos de grande, o por lo menos intentarlo. Tengo muy presente que la vida es una sola y pienso “¿por qué no hacer lo que quiero?”.

–Hablando de la soledad, en 2024 estrenaste Sola en el paraíso, el documental que produjiste a partir de una experiencia muy extrema que viviste durante la pandemia.

–Sí. Corría el 2020 e iba camino a filmar Amor de madre, una película producida por Netflix, en Isla Mauricio, África. Lo que me pasó ahí pude transformarlo en algo creativo. Fue un proceso de mucha introspección. . Siento que esta faceta de productora siempre estuvo muy presente en mí. Cuando vi que tenía un buen material entre manos y que una directora como Isabel Coixet confiaba en mí, dije: “Vamos por esto”. Por suerte pude convertir esa experiencia en algo positivo. Tanto el proceso como el resultado fueron muy gratificantes. Me gusta estar abierta a la vida y a los encuentros porque siento que, si una sabe verlos, pueden transformarse en experiencias muy lindas.

–¿Cómo te vinculás con la moda y qué lugar ocupa en tu vida?

–Me gusta mucho la performance y usar la moda como una forma de expresión, ya sea para una alfombra roja, un estreno o una reunión con amigos. Ocupa un lugar importante en mi vida. Mi mamá, que además es mi estilista, tuvo mucho que ver con eso. Soy embajadora de Chanel para Latinoamérica y hace ocho años que trabajo con la marca. Viajé mucho con ellos, asistí a varios de sus desfiles y me acompañaron en distintos proyectos, incluso en mi documental. Es un honor formar parte de ese universo porque tienen una manera muy especial de hacerte sentir en casa.

–¿Qué sueños y proyectos te quedan por cumplir?

–A nivel personal, seguir construyendo esta familia con Máximo y Luisa, eso es lo principal. Y también seguir cerca de mis seres queridos. En lo laboral, me gustaría llevar mi trabajo a diferentes lugares. Me encanta viajar y conocer otras culturas, así que sería ideal que el trabajo fuera la excusa perfecta para hacerlo. También soy alguien a quien le encanta trabajar. No paro, es parte de mi naturaleza. Por momentos me gustaría estar tranquila mirando una serie, pero no puedo.

–Y ahora que sos mamá me imagino que se complica más…

–¡Olvidate! Ni medio capítulo puedo ver. .

Estilismo: @joacodiazstta

Maquillaje: @belusanz__ para @kerhouse

Peinado: @christiandipetta para @kerhouse

Agradecimientos: @joaquinedipo @edipoantiques

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-hola/justina-bustos-a-siete-meses-de-haber-sido-madre-por-primera-vez-posa-espectacular-y-habla-de-la-nid19082026/

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