Juliana Awada y Mauricio Macri. La intimidad de la separación, el acuerdo de armonía y los rumores de nuevas relaciones
El hechizo se rompió, y el amor que se prometieron para toda la vida duró quince años. Mauricio Macri (66) y Juliana Awada (51) son los protagonistas de una de las separaciones con más repercus...
El hechizo se rompió, y el amor que se prometieron para toda la vida duró quince años. Mauricio Macri (66) y Juliana Awada (51) son los protagonistas de una de las separaciones con más repercusión en los medios (incluso, extranjeros), más glamorosas (él, un millonario ex presidente; ella, una empresaria, referente de moda y estilo) y más rodeadas de rumores y versiones de los últimos años en la Argentina.
¿Es también una de las rupturas más inesperadas? No tanto. El año pasado, hubo señales de un distanciamiento que tanto Awada como Macri ocultaron estratégicamente al publicar fotos de ellos juntos y felices en sus redes sociales cada vez que se percibía una crisis en el matrimonio. De hecho, ya estaban separados a fin de año, cuando compartieron la Nochebuena y el Año Nuevo en familia en su casa patagónica.
Mientras se disparan las posibles causas entre las que se habla de desgaste (las amigas de la ex primera dama aseguran que “ella se había desencantado y estaba aburrida”) y de terceros en discordia (una lista de suposiciones que incluye desde figuras de la televisión, legisladoras y hasta un amigo de la francesa Brigitte Macron), tanto Juliana como Mauricio no afirman ni niegan si ya existen nuevos amores que los ilusionan; apenas confirman que su relación está definitivamente terminada. “Hay procesos íntimos, personales que necesitan de tiempo, silencio y cuidado. Estamos cerrando una etapa importante en nuestra vida y vamos a tomar una pausa en este espacio para transitarla con respeto y calma”, anunció Awada el pasado lunes 12 en su cuenta de Instagram.
“GRACIAS, NEGRITA MÁGICA”
Mauricio Macri era jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, aunque no era famoso solo por eso, sino por ser, además, el hijo del empresario italiano Franco Macri, uno de los hombres más poderosos de la Argentina, y de Alicia Blanco Villegas, miembro de otra familia rica. Como si necesitara más galones de popularidad, Mauricio también había sido el presidente de Boca Juniors. Juliana Awada, en cambio, no gozaba de la popularidad que tiene hoy, aunque era conocida en la sociedad porteña por ser la hija del libanés Abraham Awada y de Elsa “Pomi” Baker, de origen sirio, fundadores de la marca de ropa Awada.
Se habían cruzado más de una vez en eventos sociales y, sin embargo, nunca habían hablado… hasta septiembre de 2009, cuando coincidieron en el gimnasio Ocampo, de Barrio Parque, en Buenos Aires. Hay testigos del comienzo de esa relación que cuentan que Mauricio –que leía La Nación mientras pedaleaba en la bicicleta fija– levantaba la vista del diario solo para admirar a Juliana, que se ejercitaba en la escaladora. Él era dos veces divorciado (su primer matrimonio fue con Yvonne Bordeu, la madre de sus hijos mayores, Agustina (43), Gimena (41) y Francisco (36); el segundo, con Isabel Menditeguy) y en ese momento estaba separándose de su novia, Malala Groba, con quien convivía. Juliana, en tanto, había terminado hacía poco su relación con el millonario belga Bruno Barbier, padre de su hija Valentina (22). El político y Awada empezaron a salir y, para sorpresa tanto de sus amigos como de susfamiliares, pocos meses después formalizaron su relación y anunciaron que iban a casarse. La hechicera, como Mauricio llamaba a Juliana, había hecho su magia: el playboy rico que soñaba con llegar a presidente estaba dispuesto a dar el “sí, quiero” por tercera vez.
Se casaron el 16 de noviembre de 2010, en una ceremonia en Buenos Aires que el novio coronó con una frase de novela: “Gracias, negrita mágica, única y hechicera. Ahora puedo decir: estado civil, feliz”. Pocos días después, el sábado 20, celebraron con una fiesta en la estancia La Carlota, en Tandil, la ciudad natal del entonces jefe de Gobierno porteño. Juliana caminó al altar sobre una alfombra de pétalos, vestida con un diseño de la inglesa Jenny Packham y de la mano de su hija Valentina, que tenía siete años. “Me enamora su carácter, es una mujer que siempre está alegre. Es el pulpito Awada, porque ando tan enredado que acá estoy”, dijo él, embelesado, junto a la tranquera de la estancia.
LOS AÑOS FELICES… Y NO TANTO
Apenas un año después de la boda, el 10 de octubre de 2011, nació Antonia, la única hija de la pareja. Los primeros años de vida de la chiquita coincidieron con los de mayor agitación en la carrera política de Macri, que en 2015 fue elegido presidente de la Nación. Juliana, a su lado, fue una primera dama elegante que lo acompañaba en los debates, en los saludos desde el balcón de la Casa Rosada, en los viajes oficiales y en los encuentros con reyes y jefes de Estado. Pero también era la contención y el refugio en la intimidad, el apoyo incondicional, especialmente cuando él perdió la reelección en 2019.
En diciembre de ese año, cuando se terminó el mandato presidencial, dejaron la Quinta de Olivos y repartieron sus días entre una casa que alquilaron en las barrancas de Acassuso (y que ella decoró con buen gusto) y Los Abrojos, la quinta familiar de los Macri, ubicada en Los Polvorines, que el ex presidente heredó de su padre, Franco. En el verano de 2022, estrenaron un refugio patagónico en el country Cumelén de Villa La Angostura, una casa negra a orillas del lago Nahuel Huapi. Casualmente, la misma propiedad donde pasaron los últimos días de su matrimonio, a fin del año pasado, y adonde regresó Juliana tras un breve paso por Punta del Este, sin Mauricio, en los primeros días de enero.
Aún no se sabe dónde vivirá cada uno a partir de ahora y si seguirán alquilando la casa de Acassuso como residencia de alguno de los dos. La quinta Los Abrojos, se sabe, es de Macri. Y la ex primera dama tiene un departamento propio en Palermo Chico, un pied-à-terre porteño entre sus cada vez más frecuentes viajes a Europa, como los varios que realizó en 2025, sola y con sus hijas, y en los que aprovechó para promocionar la cápsula de ropa con su nombre que lanzó la marca Awada, además de reunirse con amigos en Inglaterra, Italia y España, porque ella disfruta de una vida intensa en viajes y eventos que contrasta con la tranquilidad que parece buscar Mauricio en esta etapa. El entorno de la ex primer dama asegura que, en su matrimonio, “ella se había desencantado y estaba aburrida” y que eso colaboró con la separación
Como alguna vez dijo el brasileño Vinicius de Moraes, “el amor es eterno mientras dura”, y el de Macri y Juliana fue eterno por quince años. Hasta que un día la magia se apagó.