Juegos Olímpicos de Invierno: sospechan que esquiadores se colocan inyecciones en el pene para saltar más lejos
Los responsables antidopaje de los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo 2026, que comenzaron este viernes y se extenderán hasta el 22 de febrero, afirmaron que investigarán las so...
Los responsables antidopaje de los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo 2026, que comenzaron este viernes y se extenderán hasta el 22 de febrero, afirmaron que investigarán las sospechas sobre un método que habría sido usado por saltadores de esquí para aumentar el tamaño de su pene, con el objetivo de mejorar sus resultados deportivos. La curiosa polémica llamó la atención del público de la competencia, hasta escalar hasta ocupar un lugar central en la cobertura de los medios de prensa especializados.
“El salto de esquí es muy popular en Polonia, así que les prometo que voy a ponerme a explorar sobre este tema”, afirmó el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Witold Banka, al ser consultado sobre esa cuestión en medio de una conferencia de prensa.
Esas sospechas, promovidas por la prensa alemana, se sustentan en la teoría de que algunos competidores se estarían sometiendo a inyecciones de ácido hialurónico para aumentar el tamaño de su pene y, de esa manera, modificar la amplitud de su traje de competición, lo que redunda en mejores resultados.
En rigor, ese procedimiento permitiría a los saltadores obtener una mayor superficie en el aire para volar más tiempo y, por lo tanto, aterrizar más lejos. De hecho, la polémica saltó a los medios europeos el mes pasado en el diario alemán Bild, que publicó que algunos participantes fueron descalificados del Torneo de los 4 Trampolines por usar unos trajes de competición con mayor talla de la que corresponde. ¿Por qué? Los maillots de los saltadores de esquí están estrictamente reglamentados y pueden dar pie a sanciones si se produce una modificación en ellos.
La sorprendente ocurrencia tiene una explicación científica: cuanto más holgado sea el tejido del traje (elaborado con nailon, poliéster y licra), mayor superficie de resistencia tendrá el atleta durante el salto. Esto significa una mayor sustentación aerodinámica y, por lo tanto, más facilidad para volar más lejos.
De esa manera, recrean otros medios como El País, de España, y The Guardian, si un esquiador aumenta ligeramente el espacio entre su cuerpo y el traje —el reglamento establece que debe haber una tolerancia máxima de entre dos y cuatro centímetros—, podría ganar, según un estudio publicado en octubre último en la revista científica Frontiers, algo más de cinco metros en su salto. Según The Times, dos centímetros más de tela aumenta el vuelo un 5% y puede alargar el salto en 5,8 metros.
“No conozco los detalles del salto de esquí, ni cómo eso puede mejorar el rendimiento. Pero si se da, examinaremos toda la información para ver si está relacionada efectivamente con el dopaje”, aseguró, por su parte, Olivier Niggli, director general del órgano que controla el dopaje a nivel internacional.
En el informe de Bild, Kamran Karim, médico en el hospital Maria Hilf de Krefeld (cerca de Dusseldorf), había declarado que era “posible crear un aumento temporal y visible del pene gracias a inyecciones de parafina o de ácido hialurónico”, pero que era una práctica que conllevaba “riesgos”.
La investigación revela que tres integrantes del cuerpo técnico del equipo noruego de saltos de esquí fueron suspendidos por 18 meses durante enero por la Comisión de Ética de la Federación Internacional de Esquí (FIS) después de ser acusados de manipular los trajes durante el Mundial de fondo de la categoría desarrollado en 2025 en Trondheim, una ciudad en el norte de Noruega.
El asunto estalló cuando dos saltadores de ese país, Marius Lindvik -que defenderá su título olímpico en el trampolín grande de estos Juegos- y Johann Andre Forgang habían sido descalificados después de un control de su traje.
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Los dos permanecieron suspendidos por tres meses por la FIS. Por entonces, la Federación Noruega terminó admitiendo que se habían modificado voluntariamente, pero que los dos saltadores no eran los responsables de esa treta.
La Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) está al tanto de ello. Tal es así que, en el arranque de cada temporada, se realiza un escáner tridimensional para medir la longitud de zancada de todos los saltadores, tomando como referencia el punto más bajo de la entrepierna. Los datos se almacenan y se utilizan después para diseñar las medidas oficiales de los trajes.
Por lo tanto, para hacer trampa, los saltadores podrían recurrir a esas polémicas inyecciones de ácido hialurónico antes de dicha medición y lograr así tener un traje más holgado para la competición sin levantar suspicacias. En ese contexto, la prensa británica se ha hecho eco del tema retratando la polémica como el “Penisgate” al poner sobre la mesa el debate.
Sin embargo, la controversia escaló a tal velocidad que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ya tomó cartas en el asunto en las horas previas a que comiencen los Juegos Olímpicos en Cortina d’Ampezzo. “Hasta el momento, no hemos abordado métodos como ese para mejorar el rendimiento”, concluyó Niggli.