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Independiente y Estudiantes empataron en un partido marcado por el ataque de furia de Santiago Montiel

Santiago Montiel es uno de esos jugadores que nunca pasan inadvertidos. Para bien o para mal, sin términos medios. Capaz de inventarse una chilena espectacular para ganar un premio Puskas, tomar l...

Independiente y Estudiantes empataron en un partido marcado por el ataque de furia de Santiago Montiel

Santiago Montiel es uno de esos jugadores que nunca pasan inadvertidos. Para bien o para mal, sin términos medios. Capaz de inventarse una chilena espectacular para ganar un premio Puskas, tomar l...

Santiago Montiel es uno de esos jugadores que nunca pasan inadvertidos. Para bien o para mal, sin términos medios. Capaz de inventarse una chilena espectacular para ganar un premio Puskas, tomar la peor decisión posible en un contraataque o, peor aun, perder los nervios a las primeras de cambio. Esta vez, a los 3 minutos de la segunda mitad, cuando Independiente acababa de recibir el sopapo de un empate sorpresivo por parte de Estudiantes, reaccionó de manera explosiva a una falta de Leandro González Pirez y le tiró un brazazo a la cara. Nazareno Arasa le mostró la merecida tarjeta roja, en la fecha inaugural del torneo Apertura.

En el escuálido mercado de pases que vive el Rojo, la permanencia del zurdo en el plantel fue la principal solicitud de Gustavo Quinteros. En ese instante quizás al director técnico se le haya cruzado un relámpago de arrepentimiento y haya entendido por qué River y Argentinos Juniors no dudaron de desprenderse de él. Porque el cruce de cables de Montiel, además de arruinar lo que hasta entonces era un partido interesante, echó por tierra cualquier idea que pudo pergeñar el entrenador en el descanso. Incluso por encima del tempranero tanto recibido.

La expulsión a Montiel destiñó una presentación que el hincha de Independiente esperaba con tantas ilusiones como incógnitas. La primera se apagó enseguida. No hubo ni asomo de pasillo, un tema que en algún momento resonó después de lo ocurrido con el ya célebre “espaldazo” del propio Estudiantes a Rosario Central en Arroyito. El Rojo no modificó nada de su dinámica habitual: pisó el Bochini junto a su rival, se estiró en línea central, levantó los brazos para recibir el aplauso de su gente, y la vida continuó como siempre.

La segunda pregunta que recorría el aire también tuvo respuesta inmediata. Así como no hubo gestos de pleitesía en lo previo (pese al recuerdo fresco del Clausura que el conjunto platense le birló a la Academia), Independiente tampoco exageró el respeto frente al campeón vigente.

Como para que no quedaran dudas sobre cuál iba a ser la propuesta de Gustavo Quinteros (repitió el equipo titular que cerró el semestre pasado ante Rosario Central, toda una rareza en nuestro fútbol), los de Avellaneda salieron a apretar bien arriba, a ahogar la salida del visitante desde que la pelota comenzó a rodar.

INSÓLITA AGRESIÓN: Montiel reaccionó con un golpe ante González Pírez y fue EXPULSADO en Avellaneda.

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— SportsCenter (@SC_ESPN) January 24, 2026

Tuvo orden y eficacia el Rojo para promover el error en el pase y recuperar por anticipación. Es cierto: lo hizo sin la continuidad suficiente como para abrumar al rival y convertirse en dominador absoluto del choque, pero con la convicción necesaria para no desfallecer en el intento aunque por momentos el Pincha encontrara los espacios para enhebrar cesiones, progresar con fluidez y establecer superioridad por los costados con la subida de los laterales.

Sin barrabravas, banderas ni elementos de percusión en las tribunas, pero empujado por un estadio prácticamente colmado, el local puso sobre el césped –esta vez, menos impecable que como suele estar– el ímpetu y la concentración exactos para discutir cada duelo individual sin caer en el error de cometer faltas.

Con todos esos ingredientes, el anfitrión fue un poco más durante los 45 minutos iniciales. No regaló lujos, salvo un hermoso caño de taco de Matías Abaldo a su compatriota Gabriel Neves, y no inquietó a Fernando Muslera con la frecuencia ni con la peligrosidad que seguramente quería (el arquero tapó en el primer palo un derechazo de Abaldo al ras del suelo a los 21), pero ya venía dejando buenas sensaciones cuando a los 44 minutos Leonardo Godoy lanzó un lateral largo al área, peinó Gabriel Ávalos y atropelló Luciano Cabral, que acomodó el balón con el pecho y de derecha lo mandó a la red.

A Estudiantes el primer tiempo le había resultado francamente incómodo. Por la postura agresiva del adversario, pero también por deficiencias propias. A la buena tarea de la pareja de defensores centrales en el juego aéreo y en los cruces a las bandas, y al control estricto que Neves y Santiago Ascacibar ejercían sobre Cabral y el pibe Mateo Pérez Curci les faltaba el escalón siguiente, en el último tercio del campo. Y si bien Rodrigo Rey debió exigirse para rechazar con las piernas un remate cruzado de Guido Carrillo a los 35, los ratos de paridad no les alcanzaban a los de La Plata para justificar el empate que se les escabulló justo antes del descanso.

Todo iba a cambiar en la jugada inicial a la vuelta del vestuario. Ascacíbar aprovechó un despeje corto para buscar a Cristian Medina, Fabricio Pérez picó al hueco que había entre Kevin Lomónaco y Godoy, el ex futbolista de Boca puso el pase exacto y el chico que juega por la izquierda definió con precisión al primero palo.

Enseguida llegó la imprudencia de Montiel y el partido cambio de dueño y de sentido. Pasó a ser jugardo en dirección al arco de Rey. El Pincha asumió la obligación de ir a buscar el triunfo. Con cambios ofensivos desde el banco, con calma y sin locuras, también con insistencia y sin desmayo. Se topó con el espíritu del Rojo, que incluso debió sobreponerse a la salida de Lomónaco, su figura, por una lesión leve.

Tuvo a mano el 2-1 Estudiantes en un cabezazo de Santiago Núñez que se fue ancho a los 43 minutos, y se fue con gesto de contrariedad Independiente, frustrado por el empate aunque satisfecho por el esfuerzo de afrontar un tiempo con un jugador menos. A Quinteros le queda por delante una tarea más difícil que darle funcionamiento a su equipo: lograr que Montiel, ese jugador por el que tanto pidió, ponga de una buena vez su sistema nervioso solo en favor de los suyos.

Compacto de Independiente 1 vs. Estudiantes 1

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/independiente-y-estudiantes-empataron-en-un-partido-marcado-por-el-ataque-de-furia-de-santiago-nid23012026/

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