Ilia Topuria, doble campeón de UFC: “El miedo es mi gasolina, lo que me empuja a seguir”
El dilema que lo atraviesa es: “¿Y ahora qué?”. A Ilia Topuria no le quedan objetivos por cumplir dentro de las artes marciales mixtas, porque todos sus sueños en la UFC (Ultimate Fighting C...
El dilema que lo atraviesa es: “¿Y ahora qué?”. A Ilia Topuria no le quedan objetivos por cumplir dentro de las artes marciales mixtas, porque todos sus sueños en la UFC (Ultimate Fighting Championship), se cumplieron. En enero de 2024 ganó el cinturón de peso pluma y, después de dar un salto estratégico de peso, se adjudicó el 28 de junio de 2025 el Campeonato Mundial de los ligeros al vencer al brasileño Charles Oliveira, con lo que se transformó en el décimo doble campeón de la UFC de la historia.
Pero la vida no para de sorprender al hispano-georgiano: este domingo peleará en la Casa Blanca, una experiencia completamente inusual para esta disciplina y para cualquier deporte. Se enfrentará ante el estadounidense Justin Gaethje, encabezando la cartelera del evento UFC Freedom 250, desde las 21 de nuestro país. Una vivencia que empezó a palpitar en una entrevista con LA NACION desde Miami, donde reside. “Será uno de los eventos más grandes y seguramente quedará en la historia”, aseguró el peleador, que nació en Halle (Alemania), regresó a Georgia con sus padres oriundos de ese país -donde comenzó a practicar lucha grecorromana-, hasta mudarse a los 15 años a Alicante, ciudad española en la que se formó en las artes marciales y consolidó su carrera deportiva.
Confidence backed by preparation.
Is another legendary moment on the books for @TopuriaIlia?
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Ya a los 29 años, sin ánimo de recostarse en su pasado glorioso, el Matador confirma que por estos días disfruta del mejor momento de su vida. Quiere evolucionar. Y redobla la apuesta: promete desatar su fiereza en la casa de Donald Trump. Siente que todavía puede brindar una mejor versión, un impulso que lo emociona y lo emotiva. Es ahora un Topuria mucho más sabio y capaz que tiempo atrás, con un largo camino recorrido. Consciente, sobre todo, de la áspera etapa que vivió en los primeros años, entre mudanzas, desarraigo y una sangrienta guerra de su país con Rusia.
-¿Cuál fue la parte más dura de tu infancia?
-Para cualquier niño de ocho años, los héroes son sus padres. Y cuando tus héroes se tienen que ir y emigrar en Europa para un futuro mejor para ti y tu familia, es complicado. Y más cuando en ese período ocurre la guerra de 2008, sin tus héroes; es complicado. Son momentos en los que te toca madurar antes del tiempo. Pero lo que digo: todo pasa por una razón. Todas las experiencias que tuve formaron quien soy hoy en día. Si no las hubiera tenido, tal vez sería otra persona, así que agradezco todo lo que he tenido que vivir. Hubo momentos de tristeza, otros felices, pero nunca estuve abandonado. Siempre sentí que mis padres luchaban simplemente por darnos un futuro mejor, y nos querían inculcar valores de disciplina y de sacrificio. No con palabras, sino con ejemplos.
-¿Qué esperás de tu pelea en la Casa Blanca contra el estadounidense Justin Gaethje? ¿Un entorno tan diferente puede llegar a afectarte o condicionarte en algún punto?
-Soy una persona que no se deja llevar por las presiones externas. Obviamente es un evento muy especial, en un sitio muy icónico. Será uno de los eventos más grandes desde que existe la UFC, y probablemente uno de los más grandes de los deportes, que seguramente quedará en la historia. Hay muchos factores: el combate se celebrará un domingo y no un sábado, día al que estamos habituados en este ámbito; también se hará en un escenario abierto y no cerrado. Pero bueno, para eso hicimos el campamento con todas las adaptaciones, buscamos adaptarnos a todas las situaciones a las que me voy a tener que enfrentar. Pero lo que sea diferente para mí, también lo será para mi rival.
History in the making.#UFCWhiteHouse is LIVE SUNDAY JUNE 14 At 8pmET on @ParamountPlus!
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-Hubo varias provocaciones previas a la pelea. ¿Cuánto hay de circo habitualmente en estos enfrentamientos dialécticos? ¿Y cuánto hay de realidad?
-Cuando estás en este nivel, el show es inevitable, porque cualquier cosa que digas o hagas, la gente lo percibe como un show. Pero nosotros, los atletas, lo vivimos como una verdad, es mi verdad, son cosas que siento y que quiero hacer en ese momento. Parece que es un show, pero para mí es todo verdadero.
-Sos doble campeón mundial. Aún así, en algún punto y al momento de la pelea, ¿todavía sentís miedo en alguna situación?
-El miedo es mi gasolina, lo que me empuja a seguir entrenándome todos los días y seguir haciendo lo que tengo que hacer. El miedo es algo natural, ¿no? Es lo que sentimos los seres humanos. Y más en mi caso, en los momentos previos al combate, cuando estás en el backstage y te dicen que te quedan cinco minutos para salir. Ahí sientes ese miedo, pero depende del tamaño del miedo y de la conversación interna que hayas podido desarrollar durante todo ese proceso. Creo que el miedo es mucho más grande cuando tienes muchas dudas, y para hacerlas desaparecer debés tener una preparación muy grande. Cuanta más respuestas tengas ante las dudas que se te presentan en tu cabeza, menos miedo sentirás, pero el miedo siempre está, da igual lo preparado que estés. Es aprender a convivir con él y aceptarlo como algo natural y no dejar que eso disminuya tu potencial.
-¿Y cuando suena la campana?
-Ahí todo desaparece, te quedas con tu compañero de baile y a hacer lo que mejor sabés hacer. Siempre esperando que se haga la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta. Siempre tengo la fe máxima de que voy a salir victorioso del octógono.
-¿Qué te atrajo de empezar a incursionar en las artes marciales mixtas?
-La UFC cambia la vida no solo de muchos atletas, sino de toda su familia. Eso es lo que me gusta: hay una noche en la que se te da la oportunidad, da igual de dónde vengas, quién sea tu madre o tu padre, cómo te haya tratado la vida... hay una noche en la que se te presenta la chance de cambiar tu vida y la de tu familia. Con disciplina, trabajo y con humildad puedes conseguir cualquier objetivo.
-¿Qué creés que le pasa al público cuando ve este tipo de combates? ¿Se volvió más sanguinario, en busca de más morbo?
-Quiere ver el espectáculo, quiere ver arte, por eso se llama “artes marciales mixtas”. El público quiere observar peleas técnicas en las que se aprecian las habilidades y no simplemente a dos tíos dándose como si se pelearan en el bar. A la gente... no sé.... Yo creo que ese instinto de pelea lo tenemos todos: si tú vas a ver un partido de fútbol y la gente empieza a pelear en la grada, dejas de ver el juego y pasas a mirar la pelea, porque es algo que tenemos dentro los seres humanos. Si tu pregunta apunta a que te parece una disciplina violenta y por qué a la gente le tiene que gustar eso, pues a mí no me parece violenta. Yo lo asocio a una cosa muy diferente.
-¿A qué?
-Para mí, violencia es cuando tú sabes que puedes contra una persona que no está preparada y te abusas de ese poder. Violencia sería que yo saliera a la calle y me pusiera a darle hostias a uno que no sabe cómo defenderse. Eso sí es violencia, pero tener un compañero que sabe a lo que se va a enfrentar, que se prepara para la oportunidad y está en las mismas condiciones... eso es diferente. Porque te citas en un octógono de forma deportiva donde hay unas reglas especificadas, y los dos saben a lo que se van a someter. Eso no me parece violencia, eso simplemente me parece un deporte, un arte que está muy lejos de la violencia. Son dos personas que luchan por su futuro, por cambiar su vida y la de su familia.
-¿Qué conexión tenés con Argentina?
-Nunca visité el país, uno de mis deseos es ir a la Argentina, pero tuve dos entrenadores argentinos que venían de Buenos Aires. De hecho, me he criado escuchando ese acento y a veces puede ser que incluso, en mi vocabulario, haya algún giro que suene un poco argentino. He compartido mucho con argentinos.
-Te referís a los entrenadores Jorge y Agustín Climent...
-Sí, tienen un gimnasio llamado Climent Club en Alicante, donde empecé a dar mis primeros pasos en Jiu Jitsu y donde descubrí las artes marciales mixtas en MMA. Sin duda, es un sitio con muchísima esencia y donde me desarrollé. Ambos fueron pioneros en introducir el deporte en España, en Alicante precisamente; formaron un gimnasio y allí fuimos con mi hermano, que veníamos del background de la lucha. Vivimos experiencias únicas con ellos, obviamente son muy patriotas, muy amantes de su país, y siempre hemos querido ir, nunca he tenido la oportunidad de ir a visitar a Argentina pero tengo muchísimos deseos. Sin lugar a dudas en un futuro cercano ahí estaré. También, para comerme un asado.
-¿Cómo fue la experiencia del documental de Los Topuria, que ya se estrenó en HBO Max? ¿en qué medida fue actoral o natural?
-Yo diría que fue todo natural y ahí es donde se esconde la esencia de la serie. Está grabado sin filtros, en su máxima esencia, refleja a un Ilia y a un entorno en su esencia natural. Así que me emocioné por el estreno. Tengo muchas ganas de compartir todo este camino que atravesé con todos los fanáticos y con toda la gente que me siguió y apoyó durante toda mi carrera deportiva. Me siento muy agradecido.
-¿Qué hilo argumental buscaron?
-Tuvimos al mejor guionista del mundo y fueron todas las cosas que me fueron pasando durante el camino; eso es lo que refleja la serie. Hay momentos, de tristeza, hay momentos de disciplina, momentos donde me he tenido que empujar, donde he tenido que llorar... La gente muchas veces tiene una percepción errónea sobre las celebridades y los deportistas; te ponen en un pedestal alto y creen que las cosas le caen a uno del cielo, que vienen regaladas. La serie refleja que si algo quieres, algo te cuesta. Que el lugar que tengo hoy en día viene de muchísimo trabajo, de muchísima disciplina y de rodearme de las personas correctas.