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Ideal para familias: las ventajas de la quinta ciudad de España con más argentinos radicados y una dificultad que enfrentan

“Una ciudad pequeña o un pueblo grande”: así la definen sus moradores. Costera y abierta al Mediterráneo, es conocida por la belleza arquitectónica de su casco histórico, por barrios color...

Ideal para familias: las ventajas de la quinta ciudad de España con más argentinos radicados y una dificultad que enfrentan

“Una ciudad pequeña o un pueblo grande”: así la definen sus moradores. Costera y abierta al Mediterráneo, es conocida por la belleza arquitectónica de su casco histórico, por barrios color...

“Una ciudad pequeña o un pueblo grande”: así la definen sus moradores. Costera y abierta al Mediterráneo, es conocida por la belleza arquitectónica de su casco histórico, por barrios coloridos como Ruzafa, por la paella y por sus estructuras modernistas, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias. No es Madrid, pero tampoco Barcelona: es la capital de la Comunidad Valenciana y se ubica entre las cinco ciudades de España con mayor cantidad de argentinos. Entre los principales beneficios que destacan quienes se mudaron aparecen, de manera recurrente, la calidad de vida, la seguridad, la estabilidad y la previsibilidad en lo cotidiano.

“Valencia fue nuestro primer destino. Nos mudamos directamente desde la Argentina, sin haber vivido antes en otro país. Nos pareció una ciudad con una excelente calidad de vida, especialmente para una familia con hijos. Nos atrajo el equilibrio entre naturaleza y ciudad. En menos de una hora se puede llegar a playas, montañas, ríos o cascadas, lo que hace que casi todos los fines de semana se vivan como una pequeña escapada”, contó Analía Beatriz Álvarez López, médica cirujana de 46 años, que llegó a la ciudad en octubre de 2023 junto a su familia.

En la misma línea, coincidió Diego Antuña, quiropráctico de 39 años, que llegó con su mujer y sus dos hijos menores en diciembre de 2024. “Valencia tiene muchas de las cosas que buscábamos para vivir: buen clima, mayormente calor, mar, cercanía a la montaña, una ciudad grande pero con un ritmo tranquilo y buena conectividad con la capital y otros países de Europa, entre otros aspectos”, enumeró.

Entre 2021 y 2025, el número de argentinos que viven en España aumentó un 50%. La población nacida en la Argentina pasó de 302.594 personas en 2021 a 450.883 al 1° de enero del año pasado. Se trata de un crecimiento sostenido que convirtió a la comunidad argentina en una de las más numerosas entre las poblaciones extranjeras del país.

El mapa de las ciudades con mayor presencia de argentinos muestra a Barcelona como el principal polo, con 92.897 residentes nacidos en la Argentina, seguida por Madrid 65.320, Málaga 41.090, las Islas Baleares 38.485 y Valencia, que ocupa el quinto lugar con 36.379 argentinos.

“Fue nuestro primer y único destino, sin siquiera conocerla. Antes habíamos considerado Barcelona o Mallorca, pero vimos algunas desventajas en ambas ”, sostuvo Franco Gaudio, de 43 años, que emigró con su mujer e hijo menor en febrero de 2022.

Eduardo Elicegui, de 64 años, consultor informático, llegó durante la pandemia, en 2021, junto a su mujer y su hija. “Antes de vivir en Valencia tuvimos una estadía en Madrid, pero nos interesaba una ciudad más pequeña. Como a muchos argentinos, nos gusta la playa, así que Málaga, Barcelona, Alicante o el norte eran buenas opciones, pero Valencia nos entusiasmó más. Está muy bien comunicada con el resto de España y de Europa. Ofrece arte, espectáculos, playa, eventos deportivos y lugares preciosos en sus alrededores”, señaló.

“La arquitectura es increíble. Era un intermedio: nada demasiado tranquilo ni demasiado populoso. No queríamos ni Madrid ni Barcelona; queríamos un lugar con playa y no tan enorme como esas ciudades, y esto nos pareció ideal”, explicó Christian Montero, comercial en una distribuidora de kebab, de 56 años, que viajó con su esposa y su hijo menor en noviembre de 2024.

Para muchos argentinos, más allá de la calidad de vida, el contexto económico y la seguridad fueron factores clave.

“El contexto económico, con una inflación muy alta y una gran imprevisibilidad, aun teniendo buenos ingresos, resultaba mentalmente muy estresante. Algo similar nos pasaba con la inseguridad: si bien vivíamos en un barrio cerrado, salir de ese entorno implicaba convivir con una sensación permanente de riesgo que también era desgastante”, describió Álvarez.

El desgaste económico y la inseguridad también fueron determinantes para Claudia Gisela Forza, de 42 años, que emigró sola en un primer momento; meses después, se sumó su marido. En diciembre del año pasado, tras un año y medio desde su llegada, logró estabilizarse laboralmente, pudo alquilar un piso y llevar a sus dos hijos, de 12 y 14 años.

“Sentía que estaba estancada en el mismo trabajo, que la plata llegaba al día 10 o 15 y ya no alcanzaba. Veía gente que había migrado y creía que había una forma mejor de vivir, sobre todo por la inseguridad”, argumentó.

Contraste

Hoy, el contraste es claro. “Valoro mucho la seguridad y la estabilidad económica, sobre todo el poder ganar y ahorrar en la misma moneda. A los españoles no les entra en la cabeza lo que es ganar en pesos y tener que pensar todo el tiempo en cambiar la plata porque el dólar sube o baja. Poder ahorrar en la misma moneda, guardar en una caja de ahorro y pensar en comprarte una casa sin miedo a salir a la calle es una tranquilidad enorme”, afirmó Forza.

En sintonía se expresó Graciela Mobilia, jubilada docente de 72 años que emigró en 2025: “Lo que más me llamó la atención fue poder caminar tranquila, sin miedo. En Buenos Aires no salía por la inseguridad y estaba muy deprimida con mi familia lejos. Mi vida cambió para bien: los beneficios son estar cerca de mi familia, caminar libremente, sentarme en una terraza a chequear el móvil sin miedo y disfrutar”.

A esa elección se suma, para muchos, la cercanía cultural y lingüística con la Argentina, un factor decisivo para numerosas familias, así como la posibilidad de apoyarse en redes previas: amigos, vecinos o conocidos que ya habían recorrido el camino migratorio.

“Teníamos una familia amiga, vecinos nuestros en la Argentina, con hijos de edades similares a los nuestros, que se habían mudado a Valencia un poco antes que nosotros y se adaptaron muy bien. Ver a una familia cercana, con un recorrido y una realidad similar a la nuestra, instalada y bien en Valencia, fue muy inspirador y nos ayudó a imaginar que ese proyecto también podía funcionar para nosotros”, explicó Álvarez López.

“Decidí venir a Valencia porque mis dos hijos pusieron una clínica aquí y yo quedé sola en Buenos Aires”, contó Mobilia.

Gaudio también se mudó a Valencia por un conocido. “Conocíamos a un vecino y nos habló muy bien de cómo se vivía. En 2018 fuimos de turistas a conocer la ciudad. Nos sorprendieron la diversidad de parques, la cultura local, la comida, los almuerzos y, en general, la gente que conocimos”, ahondó.

La afinidad cultural terminó de inclinar la balanza. “España, y Valencia en particular, nos ofrecían una cercanía cultural e idiomática muy importante. Evaluamos otros destinos, pero el idioma y el proceso de adaptación para toda la familia fueron determinantes a la hora de elegir Valencia”, añadió Álvarez López.

Si bien emigrar fue para muchos una experiencia positiva, no estuvo exenta de dificultades. Como en todo proceso migratorio, también aparecen las contracaras. “La dificultad más grande es la distancia con la familia y los amigos. Estar lejos se siente especialmente en los problemas de salud, en los festejos y en los momentos importantes de la vida. Extrañar sigue estando presente y probablemente sea la parte más dura de vivir lejos”, consideró Álvarez López.

Elicegui también hizo referencia a lo que más se extraña. “Estamos muy felices viviendo acá, pero lo más difícil sigue siendo la distancia: los afectos, los cumpleaños, las fiestas, cuando se casan amigos y no podemos ir. Básicamente, la vida social y la familia que quedó allá. Eso es lo que más se extraña y cuesta. También es difícil hacerse amigos; muchas veces los argentinos que vivimos acá tendemos a agruparnos un poco, porque el español no siempre es tan abierto”, contó.

El problema de los alquileres

A esas dificultades se suman los altos costos de los alquileres, una problemática cada vez más mencionada. “Hoy el precio de los alquileres es lo más complicado. Se fueron muy arriba y, para una sola persona, es realmente difícil alquilar, sobre todo en el centro de la ciudad o en los pueblos más cercanos. Los alquileres rondan los 1000 euros o más y un sueldo básico es de unos 1200, con lo cual se vuelve muy difícil”, dijo Forza.

“La mayor dificultad hoy es la vivienda. Hay mucha demanda y los alquileres están muy altos. Incluso hay departamentos sin ascensor a precios desmedidos. Ni hablar de comprar”, agregó Elicegui.

Sin embargo, cuando se les pregunta por el futuro, el consenso es amplio. “Ahora me gustaría quedarme en Valencia. No pienso volver a la Argentina por el momento; no es un plan que tenga a futuro regresar, pero tampoco pienso quedarme acá toda la vida. Por ahora voy paso a paso: hoy estoy cómoda y, sobre todo, mis hijos también lo están”, aclaró Forza.

“Me imagino viviendo en Valencia en el futuro. A la Argentina volvería solo de vacaciones, algún día”, sostuvo Montero.

Álvarez López añadió: “Hoy nos imaginamos quedándonos en Valencia. Cuando llegamos nos dimos un tiempo para adaptarnos, sin tomar decisiones definitivas. Después de ese primer año sentimos que este era el lugar donde queríamos seguir construyendo nuestra vida como familia”.

Y concluyó Antuña: “Esa es una gran y difícil pregunta. La mayor parte del tiempo estoy bien y con ganas de quedarme, pero es verdad que cada tanto aparecen esos pensamientos de ‘¿Habré hecho bien?, ¿No me estaré equivocando?’. Por ahora siempre gana la idea de que estamos muy bien acá y vamos a quedarnos, aunque no sé si es la última palabra”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/ideal-para-familias-las-ventajas-de-la-quinta-ciudad-espanola-con-mas-argentinos-radicados-y-una-nid08012026/

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