Helado Piedra Movediza: se inaugura una exposición sobre el exclusivo gusto tandilense y cucharitas gigantes
Este sábado a la tarde, en el 114° aniversario de la ...
Este sábado a la tarde, en el 114° aniversario de la caída de la piedra movediza de Tandil, en el Centro de Interpretación La Movediza ubicado al pie del cerro homónimo en La Pastora y Dante Alighieri, Cristian Segura inaugura la exposición Helado Piedra Movediza. El gris de la historia, con cucharitas de helado gigantescas, fotos de una intervención reciente en el cerro, imágenes del helado piedra movediza, una heladera con distintas variedades del exclusivo gusto tandilense creado por el artista y una vitrina con el cuento “La piedra que se derretía”, letra y tonos para guitarra de la canción “Charquito encantado” y el texto del monólogo teatral inspirado en la pieza artística conceptual.
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En la muestra –que se podrá visitar en la sala de exposciones del Parque Lítico hasta el 24 de marzo, de miércoles a sábado, de 9 a 17, y los domingos, de 9 a 14, con entrada libre y gratuita–, también habrá fotos históricas de la piedra movediza tandilense, atracción turística que perduró incluso después de la caída.
El 24 y el 25 de enero, Segura hizo la primera intervención artística en el cerro La Movediza, al “sembrar” en el paisaje siete coloridas cucharas de helado, sobredimensionadas y realizadas con madera, que contrastaban con el color “gris piedra” de las sierras. Ya en el verano de 2025, en el Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil, dio a probar el helado gris pétreo, suerte de “monumento comestible efímero” que rinde tributo a la memoria del lugar y a los sentidos.
“La propuesta, totalmente autogestionada, se articula alrededor de la siguiente idea: algo existe únicamente mientras una condición se sostiene, y no puede volver una vez perdida –reflexiona el artista en diálogo con LA NACION–. La Piedra Movediza fue singular no por su tamaño ni por su material, sino por una condición concreta: mantenerse en equilibrio. Mientras esa condición existió, la piedra fue ‘movediza’. Cuando se perdió en 1912, la piedra continuó existiendo como materia, pero dejó de ser lo que era. Desde entonces, esa singularidad quedó fijada como relato. Hoy el cerro funciona como un espacio donde la experiencia directa fue reemplazada por la explicación, el documento y el dispositivo patrimonial, incluida la réplica instalada en 2007, que no restituye la condición perdida sino que señala su imposibilidad”.
Helado Piedra Movediza es un proyecto que comenzó en enero de 2025. “Un helado gris que se come y se comparte, y que solo existe bajo una condición concreta, la de mantenerse congelado -describe-. Cuando esa condición se pierde, desaparece sin dejar objeto. El helado no representa a la piedra de manera literal, a pesar de su color y el nombre. Opera bajo una lógica análoga: existencia condicionada e irreversible”.
La intervención en el cerro con enormes cucharas de helado, que dispuso entre las piedras a lo largo del recorrido, “aparecen como presencias posteriores a una experiencia que ya no está disponible”, sostiene el artista.
Ahora, el proyecto continúa en el Centro de Interpretación La Movediza. “Es una exposición que no funciona como cierre ni como síntesis, sino como espacio posterior –señala–. La muestra incluye las fotografías históricas de la piedra en equilibrio y las herramientas de los primeros picapedreros que forman parte del centro”.
La sala se organiza en capas. En el piso, se disponen las cucharas de madera que estuvieron en el cerro; en las paredes, fotografías del registro de la intervención y del helado, y en las vitrinas, materiales de un proyecto de largo aliento, con el cuento para infancias “La piedra que se derretía”, la letra y tonos de una canción, un monólogo teatral, fotografías de procesos y registros.
Y a manera de instalación, en una heladera se exhiben helados grises reales en vasos cerrados y etiquetados, junto a una piedra gris; sobre la heladera, vasos y cucuruchos grises apilados. “Estos helados no se consumen: funcionan como vitrina de exhibición, como experiencia suspendida –advierte Segura–. El frío no activa la obra, la mantiene retenida, evidenciando el carácter artificial y precario de toda condición. De manera eventual, y fuera de la sala, el helado podrá reaparecer como acción compartida”.
También se incluyen en la muestra piedras intervenidas, maquetas, objetos y dibujos realizados por chicos de un jardín de infantes de Tandil que trabajaron con el helado, el cuento y la canción.