Generales Escuchar artículo

Guillermo Mondino: “El Gobierno le pega al fleje con la potencia de Del Potro sin tener la sutileza de Federer para controlar riesgos”

En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video.“En la conducción de la política económica hay gente muy de los mercados y con mucha habilidad como financistas, pero l...

Guillermo Mondino: “El Gobierno le pega al fleje con la potencia de Del Potro sin tener la sutileza de Federer para controlar riesgos”

En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video.“En la conducción de la política económica hay gente muy de los mercados y con mucha habilidad como financistas, pero l...

En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video.

“En la conducción de la política económica hay gente muy de los mercados y con mucha habilidad como financistas, pero la administración de riesgos no ha sido el fuerte de esta administración”, cuestiona. “Se ha descuidado una política cambiaria y de acumulación de reservas y de financiación de la deuda. Llegamos a una posición extremadamente vulnerable el año que viene”, advierte. “La Argentina también ha tenido una underperformance bastante importante respecto a otros países riesgosos, como Ecuador. Ahí hay algo más idiosincrático, y el Gobierno tiene algo de razón cuando dice que son las elecciones”, reconoce. “Y los críticos algo de razón tenemos cuando decimos que no se ha hecho lo suficiente como para que las elecciones sean menos un problema”, aclara.

“Se ha descuidado una política cambiaria y de acumulación de reservas y de financiación de la deuda. Llegamos a una posición extremadamente vulnerable el año que viene”

“A un Gobierno que está en esta situación, los mercados le piden tener algún cuidado en el uso de los instrumentos de política macroeconómica para que no generen excesivo daño en el corto plazo o en la transición en el empleo”, señala. “En los mercados y en el mundo hay un poquito de argentinofobia. Nuestra historia nos condena por haber defaulteado tantas veces”, afirma. “Esa historia tiene un componente adicional: en 2019 tuvimos un gobierno que intentó estabilizar la economía y llevarnos en otra dirección, pero terminó ganando el kirchnerismo. Con ese antecedente, los mercados se preguntan si puede repetirse ese final”, desarrolla. “No hay una autocrítica del kirchnerismo; no se escucha un cambio de argumentos en sus principales voceros”, dice. “Massa o Kicillof son lo mismo. En todo caso, Massa tiene cierto apoyo en algún círculo rojo que hizo negocios mientras estaba él en el Gobierno, pero no es porque haya hecho una política macroeconómica beneficiosa para el país. No se puede decir nada bueno de la gestión económica de Massa”, plantea. “Nunca pareció, por lo menos visto desde la perspectiva de los mercados, que fuéramos a llegar a 2027 con la pelota totalmente controlada y ganando cuatro a cero”, sostiene. “Si no hubiera habido «riesgo kuka» en 2025, los errores del Gobierno no habrían tenido tantas consecuencias. Si la alternativa a Milei fuera un Lacunza, por ejemplo, nunca ocurrirían estas cosas”, concluye.

El respetado economista basado en Nueva York, Guillermo Mondino, estuvo en La Repregunta. Mondino tiene una vasta trayectoria que une su experiencia en lugares clave del Estado, los mercados emergentes y la Academia. Fue secretario de Finanzas de Domingo Cavallo en los 90 y su jefe de gabinete de asesores en su gestión durante el gobierno de la Alianza. Fue jefe de Investigación estratégica en Mercados Emergentes en el Citi y director de mercados emergentes en Barclays Capital. Es profesor en la Universidad de Columbia. Es Doctor en Economía por la Universidad de Yale.

¿A qué le temen los mercados hoy? Kicillof, ¿el gran riesgo? El Milei-Caputo y los mercados: ¿ven un “riesgo Milei”? Reservas, ¿el tema clave? Plan Milei-Caputo y los errores autoinfligidos: ¿cuáles? Massa, ¿otro Kicillof? ¿Hay un camino desde la ortodoxia de los mercados al empleo y el consumo o no? RIGI: ¿por qué no les gusta a los mercados? Mondino hizo su análisis.

Aquí, la entrevista completa.

¿A qué le temen los mercados hoy? Kicillof, ¿el gran riesgo?

-Javier Milei salió de gira. Primero estuvo en Manhattan y esta semana, en París. ¿A qué le temen los mercados hoy en relación a la Argentina de Milei a casi ya tres años de mandato y a un año de una nueva elección presidencial?

-La Argentina tiene una historia y esa historia, de alguna forma, la condena prejuiciosamente. Igual que está de moda hablar de islamofobia, en los mercados y en el mundo hay un poquito de argentinofobia. No solamente por el mundial sino en general: nuestra historia nos condena por haber defaulteado tantas veces la deuda, por haber violado contratos sistemáticamente, por haber utilizado la inflación como mecanismo de financiación del Estado y de ajuste de la economía. Y todo eso hace que los inversores en general demanden una prima de riesgo extra en la Argentina versus otros países comparables o que hoy podrían estar en peor estado que lo que está la Argentina. Esa historia un poco nos condena. Ahora, esa historia tiene un componente adicional y es que en particular en 2019 tuvimos un gobierno que venía haciendo algunas reformas, intentando estabilizar la economía, modernizar el país y llevarnos en otra dirección, pero en 2019 el kirchnerismo terminó ganando las elecciones. Habiendo visto eso, los mercados están bastante condicionados pensando si no puede repetirse lo mismo. Hay cierta dosis de escepticismo, o de importante escepticismo, primero porque no se nota que el kirchnerismo o la oposición haya aprendido de los errores del pasado. No hay una autocrítica, y no es que le pida al kirchnerismo que su autocrítica sea pública, pero no se escucha un cambio de argumentos en sus principales voceros.

“Se ha descuidado una política cambiaria y de acumulación de reservas y de financiación de la deuda. Llegamos a una posición extremadamente vulnerable el año que viene”

-Axel Kicillof estuvo en Manhattan y se encontró con gente de los mercados. ¿Convenció? Kicillof, como uno de los voceros posibles y como uno de los candidatos posibles de la oposición kirchnerista para la elección presidencial, ¿aportó algo distinto? ¿Cuál fue la impresión que dejó?

-Voy a hablar del balance que me hicieron colegas a posteriori de la reunión con Kicillof. Resumen los comentarios que tuvieron eco en el mercado. Ante una pregunta específica sobre cuáles eran los planes de Kicillof, qué era lo que iba a hacer, Kicillof contestó algo así como: «No quiero hablar de instrumentos, quiero hablar de objetivos». Hablar de objetivos es obviamente muy loable; todos hablamos de que queremos menos pobreza, más empleo, un Estado que funcione, mejor distribución del ingreso. El problema son los instrumentos: cómo llegás a eso, y qué es lo que un presidente va a hacer, y cuánto daño se va a hacer en el proceso.

-Su comentario sobre Kicillof coincide con el balance que hace otra gente de los mercados con los que he hablado.

-Kicillof no sólo esquivó el bulto, sino que cuando tuvo que hacer comentarios sobre el Gobierno actual, fueron muy negativos. La gente de los mercados dice: «Bueno, un tipo que viene con un comentario tan negativo...»

-Usó la palabra “catástrofe” para referirse al impacto del plan económico de Milei.

-Sí. El problema es que como Kicillof hace comentarios tan críticos del programa actual, la conclusión del mercado es que, obviamente, es un tipo que viene a hacer un cambio de 180 grados. Y los mercados no pretenden un cambio de 180 grados; en todo caso pretenden un refinamiento de las políticas y avanzar aún más.

“En los mercados y en el mundo hay un poquito de argentinofobia. Nuestra historia nos condena por haber defaulteado tantas veces”

-En la palabra “catástrofe” ven que la lectura que hace Kicillof de la economía de Milei es tan negativa que lo esperable es que plantee un cambio de 180 grados.

-Sí. Y a eso se le suma que Kicillof también tiene su historia, que también lo condena. Kicillof dice: «Yo nunca dejé de pagar una deuda». Mentira: en 2014 él fue el ministro de Economía que defaulteó la deuda cuando ya había un arreglo a punto de concretarse. Podrá echarle la culpa a Cristina, porque probablemente fue una decisión de quien era Presidente en ese momento, pero Kicillof era el ministro: él tenía que convencerla, él era quien tenía la responsabilidad de hacerlo. Así que Kicillof también tiene su historia, y no es una historia virtuosa en términos no sólo del manejo de la deuda, que es lo a los mercados le importa. El tema es que los mercados han refinado ese análisis y ya no se fijan solamente en si hay voluntad de pago sino qué está dispuesto a hacer el país en términos de sus reformas y de política económica para dar tranquilidad para que eventualmente tenga la capacidad de pago. Porque un país que no hace las reformas, por más voluntad de pago que tenga, termina no teniendo la capacidad de pago.

El plan Milei-Caputo y los mercados. ¿Ven un “riesgo Milei”? Reservas, ¿el tema clave?

-Además del «riesgo kuka», con el que insiste el Gobierno sostiene y va en línea del riesgo de la alternancia, ¿hay también un «riesgo Milei»? Quiero decir, ¿los mercados ven puntos débiles del plan económico de Milei llegado a esta altura? Por ejemplo, en relación a la desaceleración del crecimiento y a otros temas.

-Sí, hay otras señales de alarma.

-¿Qué cosas ve?

-Cuando uno dice «los mercados», está hablando de un abstracto. Hay gente con distintas visiones en ese espectro. Hay algunos que son un poco más críticos y otros que son un poco menos críticos y compran más el programa de Milei. Dentro del espectro más crítico, hay quienes enfatizan que se ha descuidado una política cambiaria y de acumulación de reservas y de financiación y refinanciación de la deuda. Llegamos a una posición extremadamente vulnerable el año que viene, y entonces cualquier vientito se transforma en huracán. Ésa es una posición crítica, pero bastante generalizada: la idea de que la Argentina va a llegar a una posición muy vulnerable por no haber refinanciado 2027, ni qué hablar de 2028, lo que habría reducido los incentivos a defaultear de un próximo Gobierno. 2027 no está financiado.

-El Gobierno dice que acumuló más reservas, que tiene el swap de China y de Estados Unidos, entre otros instrumentos. ¿Cómo ve esa respuesta?

-Okay, ¿y entonces con qué va a intervenir en el mercado cambiario, donde también dice que tiene el swap de China, el swap de Estados Unidos y más reservas?

-Es decir, la misma munición para dos objetivos muy demandantes.

-Sí. Nadie duda de que va a haber cierta dolarización de portafolios el año que viene. Los portfolios se han venido dolarizando con el correr del tiempo, pero sin lugar a duda va a haber una dolarización creciente a medida que vayamos acercándonos a la elección, si es que la elección no está contundentemente definida. Y eso no parece ser realista ni en la Argentina actual ni en la Argentina de hace cuatro meses cuando el Gobierno aseguraba que ganaba en primera vuelta. Nunca pareció, por lo menos visto desde la perspectiva de los mercados, que fuéramos a llegar a 2027 con la pelota totalmente controlada y ganando cuatro a cero.

-El nivel de reservas es un tema clave. ¿Hay algún otro tema clave que estén viendo?

-El empleo. Hay mucha preocupación con el crecimiento y sobre todo, con la creación de empleo y con el malestar en los grandes centros urbanos en donde se percibe que no hay suficientes iniciativas y que el Gobierno no ha actuado en forma coherente y consistente para maximizar el empleo o, al menos, para llegar con una situación de impacto contenido en el frente del mercado laboral.

“Massa o Kicillof son lo mismo. En todo caso, Massa tiene cierto apoyo en algún círculo rojo que hizo negocios mientras estaba él en el Gobierno, pero no es porque haya hecho una política macroeconómica beneficiosa para el país. No se puede decir nada bueno de la gestión económica de Massa”

Plan Milei-Caputo y los errores autoinfligidos. ¿Cuáles? Milei vs Massa y Kicillof

-El Gobierno le atribuye la suba de la inflación y la desaceleración del crecimiento a la oposición el año pasado, en el Congreso, que hizo lo que el Gobierno considera «golpes de Estado» para aumentar el gasto público. Le pasa la pelota a la oposición más dura. Ahora, hay economistas racionales que plantean que el Gobierno tiene responsabilidades en el manejo de la tasa y en el desarme de las LEFI. ¿El mercado ve esas responsabilidades del Gobierno y el impacto que tuvo, sobre todo en el parate de la creación de empleo desde 2024 a los primeros meses de 2025, y en el otorgamiento de crédito? El cambio de ritmo de 2024 a 2025 a partir de mayo, ¿es más responsabilidad del plan económico que de la oposición?

-Es muy difícil asignar culpas, y asignarlas proporcionalmente: «Esto tiene el 80 por ciento de la responsabilidad y esto otro, el 20 por ciento». Todo ocurrió más o menos al mismo tiempo y es muy difícil distinguir una cosa de la otra. Hubo un poco de todo.

-Pero el Gobierno no puede controlar a la oposición, porque esas fichas también juegan, pero sí puede manejar sus propias decisiones dentro del plan económico. ¿Pudo haber hecho algo distinto?

-Sí, correcto. Si hay una crítica al Gobierno, es hacer un mal manejo de los riesgos. A pesar de que en la conducción de la política económica tenemos gente muy de los mercados y con mucha habilidad como financistas, la administración de riesgos no ha sido el fuerte de esta administración. ¿A qué me refiero con la administración de riesgos? Llegar preparados y con instrumentos lo suficientemente potentes para enfrentar situaciones negativas, desarrollos negativos que impliquen alguna sorpresa, donde haya algún shock importante. El Gobierno toma muchos riesgos, juega muy al fleje, juega al límite muchas veces en su decisiones y en eso de jugar al límite, no lleva adelante una política más anticipatoria de potenciales dificultades.

-Juega al límite de los riesgos, pero no tiene los escudos necesarios para afrontarlos.

-Sí, exacto. Le pega al fleje con la potencia de Del Potro sin tener la sutileza del golpe de Federer para controlar que no se le vayan de las manos los riesgos potenciales. ¿A qué me estoy refiriendo con esto? Por ejemplo, durante todo 2024 y los primeros meses de 2025, el Gobierno se encaprichó con el control del tipo de cambio, con una política de bandas muy apretadas que no permitía que el tipo de cambio se depreciara, vendiendo dólares futuros o lo que fuera, interviniendo activamente en el mercado para que no se moviera el tipo de cambio. Y lo hizo sin acumular reservas. Al punto tal que las reservas fue su principal desvío de las metas en la primera revisión del FMI: eso puso en riesgo la continuidad del programa internamente dentro del Fondo porque el Gobierno se negaba a acumular, ideológicamente se negaba a acumular reservas. No es que el Gobierno llegó y empezó a acumular reservas cuando pudo. Sólo lo hizo forzado por las circunstancias. Ése es un ejemplo de riesgo mal administrado: llegar a la elección del 2025 con debilidad por no haber hecho anticipadamente una política más ordenada en el manejo cambiario. Vos pusiste el ejemplo de las LEFI: claramente es un ejemplo de algo que fue bastante inútil. La verdad es que no cambiaba el stock de deuda, ni la forma del balance sheet integrado del Gobierno nacional y del Tesoro. Fue una medida bastante poco efectiva en términos de su deseabilidad y de las prioridades económicas que tenía el país. Pero tenía una característica negativa muy importante: rompía la plomería, los caños de comunicación del funcionamiento del sistema financiero, algo que había venido funcionando de forma razonable. Uno se podría preguntar: no era necesario, pero ¿entonces por qué fue tan devastador? Era cambiar una obligación que estaba en cabeza del Banco Central y pasarla al Tesoro: no era una cosa muy relevante. Entonces, ¿por qué hizo tanto daño? Porque rompiste la plomería en el proceso.

-¿Qué sería la plomería del sistema financiero?

-Los bancos hacen un manejo muy fino de la liquidez diaria. Con el sistema anterior, el Banco Central, llegado el final del día, barría las posiciones de los bancos y se aseguraba que no hubiera excesos de liquidez flotando en el sistema. Y cuando se cambia esto, por la forma en que se hace la modificación, quedan varias lagunas: en qué momento los bancos tienen que tomar ciertas decisiones. Los bancos tuvieron que salir a hacer efectivos mínimos extra, a tomar reservas extra, y se dio toda una serie de pequeños cambios en la operatoria de cómo operan hacia adentro los bancos y el sistema financiero que generó un salto de la tasa muy importante. Inicialmente nadie entendió cuál era el efecto, y entonces la tasa bajó, pero a los pocos días el mercado se empezó a dar cuenta de que venía este manejo de la liquidez mucho más complicado y mucho más distorsivo, y la tasa explotó y se fue a la estratosfera. Estas modificaciones generaron distorsiones importantes. Con el correr de los meses se fueron resolviendo, pero ya a esa altura la tasa había explotado, el mercado estaba recontra complicado…

-Sí, bajaron los créditos, aumentó la mora. Entonces, más allá del «riesgo kuka», Kicillof, lo que fuere, que el mismo Gobierno caiga en errores autoinfligidos en un tema económico-financiero en el que debería ser muy experto dado el tipo de perfiles que lo integran, desde el Presidente al Ministerio de Economía y el Banco Central, ¿es más alarmante que el «riesgo kuka» en sí?

-No, no diría eso. Yo diría: si no hubiera habido «riesgo kuka», si no hubiera habido realmente una probabilidad de que ganara el peronismo las elecciones el año pasado, todo esto que estamos diciendo ahora no habría tenido tantas consecuencias, no habría sido tan importante. Es muy difícil asignar culpas. Dejame que lo ponga en estos términos, por poner nombres: si la alternativa a Milei fuera un Lacunza, por ejemplo, nunca ocurrirían estas cosas. Incluso un fenómeno como el de junio del año pasado sería inconsecuente; habría generado un poquito de volatilidad de cortísimo plazo, pero nadie habría sospechado que traía otras consecuencias. Acá el problema era la percepción de que si ganaba el peronismo esas elecciones, para diciembre se acababa el Gobierno de Milei.

-¿Si fuera Massa y no Kicillof el nombre con más chances de asumir la alternancia sería distinto? Muchas veces se lo presenta a Massa como una alternativa más racional.

-No, es lo mismo. Massa o Kicillof son lo mismo. No es que Massa tuvo una gestión financiera económica lúcida. En todo caso, Massa tiene cierto apoyo en algún círculo rojo que hace negocios e hizo negocios mientras estaba él en el Gobierno y por lo tanto hay cierto apoyo a eso, pero no es porque haya hecho una política macroeconómica exitosa y beneficiosa para el país. De hecho, el país estuvo a los tumbos durante todo su mandato; la inflación terminó en un nivel altísimo; hubo un cepo y una brecha explosiva. No se puede decir nada bueno de la gestión económica de Massa y por lo tanto, para el mercado son lo mismo eso.

¿Hay un camino desde la ortodoxia de los mercados al empleo y el consumo o no?

-Usted plantea que el mercado está haciendo una lectura más sofisticada de la Argentina y de sus desafíos. Mencionó que el mercado ve el problema del empleo. La semana pasada el CEO de JP Morgan en la Argentina, Facundo Gómez Minujín, planteó algo parecido. No solo habla de los temas tradicionales del mercado como pedir una reforma tributaria, un tema clásico entre los pedidos del sistema financiero y de la ortodoxia económica, sino que también planteó el problema de la informalidad y el problema del consumo y la necesidad de que el crecimiento no solo se dé en los sectores de minería y oil & gas, sino también en otros sectores que generan más empleo y más consumo. ¿Esa visión representa un cambio en la mirada de los mercados? Usted se refirió a una especie de refinamiento de su mirada. ¿Hay un aprendizaje de los mercados en relación a lo que le demandan a un plan de estabilización en un país como la Argentina? ¿Antes se concentraban en la macro ortodoxa tradicional, lo mismo que el FMI, y ahora hablan de otras variables?

-Sí, pero el mercado va siempre corriendo el arco y siempre va pidiendo más.

-Pero plantear preocupación por la informalidad y el empleo no parece tan ortodoxo como pedir una reforma impositiva.

-Más o menos, porque lo que está pidiendo es una reforma impositiva, una reducción de aportes patronales y de carga impositiva sobre la generación de empleo para que se pueda generar más formalidad. Y se está hablando más de reformas previsionales. No es que están pidiendo un programa redistributivo y una política de empleo público.

-Patricia Bullrich, en las filas libertarias, plantea que así como hay un RIGI para minería y oil & gas, podría haber un RIGI para la industria para bajar la carga impositiva y que se genera más inversión en ese sector que crea más empleo. ¿Entra en la lógica del mercado?

-El mercado no lo va a ver con buenos ojos. Tampoco es que aplaude el RIGI. El RIGI se impuso por una cuestión de necesidad frente a ausencia de grandes inversiones que necesitan plazos muy largos para madurar: había que darles cierto horizonte si no esa gente no iba a invertir y, por lo tanto, no iba a haber recaudación ni nada. El país iba a quedar como lo que en la jerga llamamos stranded assets: iba a llegar a 2035 y nos íbamos a quedar con Vaca Muerta bajo la tierra sin haberla explotado. Era necesario hacer algo así para poder cambiar la historia de la Argentina. Cuando se empieza con una cosa así, inmediatamente la pregunta es por qué a unos sí y a otros no. Se empieza a hacer muy difícil. Y la respuesta más simple es: «Bueno, porque estos de otra forma no invertían y con esto sí iban a invertir». En realidad nunca sabremos si se hubiera invertido en Vaca Muerta simplemente con algunos cambios en la gestión macroeconómica, si con eso se habría destrabado Vaca Muerta. Pero bueno, se hizo el RIGI con el objetivo de acelerar ese proceso de inversiones. Ahora, cuando vamos a la industria o a la construcción o el súper RIGI para la inteligencia artificial, estamos eligiendo ganadores: «Este va a ganar, este va a perder; este va a seguir pagando impuestos y este no va a pagar tanto impuesto; este va a estar protegido del próximo acto demagógico y este no va a estar protegido». Esa discrecionalidad y ese proceso y selección por parte del Estado nunca le gustaron demasiado a los mercados. En general, los economistas somos bastante escépticos con respecto a ese tipo de instrumentos. Generalizar estas políticas es deseable si lo que estamos haciendo es para todo el mundo y estamos convergiendo en una forma más o menos razonable hacia una estructura tributaria diferente.

“Nunca pareció, por lo menos visto desde la perspectiva de los mercados, que fuéramos a llegar a 2027 con la pelota totalmente controlada y ganando cuatro a cero”

-Es decir que los mercados, cuando piensan en cómo incentivar el empleo, bajar la informalidad y aumentar el consumo, están pensando en una reforma impositiva.

-¿Qué creo yo que la gente de los mercados le pide a un Gobierno que está en esta situación? Tener algún cuidado en el uso de los instrumentos de política macroeconómica que no generen excesivo daño en el corto plazo o en la transición en el empleo. En la Argentina, es muy popular la discusión sobre el régimen cambiario. En un conjunto de economistas, hay una percepción de que el régimen cambiario argentino tiene un sesgo hacia generar un tipo de cambio real muy apreciado y que ese sesgo es parte del problema.

Dólar, ¿viva la libertad o un poco pisado?

-Se discute por qué no lo liberan y que el que el precio lo ponga el mercado, el punto donde la economía converja.

-A esta altura medio que ya está liberado porque estamos tan lejos del techo de la banda que el tipo de cambio podría depreciarse solo, si es necesario.

-Pero el Gobierno interviene mucho.

-Ahí es donde entra la discusión: ¿por qué el Gobierno sigue interviniendo con la vehemencia con la que interviene para prevenir que el tipo de cambio se mueva? ¿Por qué no termina de liberar el cepo cambiario para aprovechar que el tipo de cambio, que está muy apreciado, para limpiar las obligaciones que el país va a tener que pagar al resto del mundo? ¿Por qué seguimos no solamente con el cepo y la intervención sino también por qué seguimos con una política monetaria cuyo principal objetivo parece estar dirigida a contener que se mueva el tipo de cambio, en vez de tener una política monetaria más dirigida hacia el objetivo de bajar la inflación?

-¿Por miedo al rebote inflacionario?

-Claramente hay un temor al rebote inflacionario. El rebote inflacionario se debe a un manejo un tanto defectuoso de la política monetaria desde mediados de 2024 hasta comienzos de este año. E incluso este año con una falta absoluta de claridad y transparencia sobre cuál es la política monetaria. Hay una queja sistemática de todos los economistas: no sabemos cuál es la política monetaria, no tiene anclas nominales. Muchos creemos que esa falta de anclas nominales es parte de la razón por la cual hay una inercia inflacionaria más potente.

-¿Cuáles serían las anclas nominales que un gobierno puede tener?

-Hay distintas formas de anclar nominalmente una economía. Por ejemplo, una política de agregados monetarios muy firme como hizo el Gobierno en a fines del 2018-2019, el programa de base monetaria cero. Monitoreábamos continuamente que la base monetaria no creciera. Eso podría ser un ancla nominal que se está proveyendo al sistema. A mí no me gusta, pero eso es un ancla nominal.

-Pero la inflación en 2019 llegó al 54 por ciento.

-Sí, pero veníamos de un salto cambiario muy fuerte. Yo creo más en una política monetaria más moderna que utilice una regla para la fijación de la tasa de interés. La regla no tiene por qué ser una regla explícita escrita en un paper sino que tiene que ser previsible: el Banco Central, cuando ve una aceleración de la inflación, sube la tasa de interés...

-Lo que hace el Tesoro de Estados Unidos.

-Lo que hace Brasil, Chile, Colombia, Perú, México, Sudáfrica. Como hace la mayor parte de los países del mundo. En vez de tener una cosa que nadie entiende, tengamos una regla que sea más o menos parecida a la del resto de los países. El argumento en contra es que no se podía poner porque veníamos de una inflación del 250 por ciento, pero la respuesta es: entiendo, pero ahora la inflación está debajo del 2 por ciento mensual; quizás es el momento de converger a una regla más razonable. Otra forma de proveer un cierto anclaje de expectativas es acumular instrumentos y mecanismos de defensa, es decir, tener dólares, tener acceso a la liquidez...

-Que los precios no empiecen a correr detrás del dólar porque hay tantas reservas que la expectativa es que se puede manejar la crisis.

-En la medida en que se le da reaseguros a la economía, se van anclando las expectativas de que esto no es explosivo. Vamos a llegar a las elecciones más vulnerables de lo que podríamos haber llegado. Por ejemplo, ¿por qué suspendimos la compra de dólares en septiembre? El martes se volvió a comprar un poquito de dólares, ¿pero por qué se suspendió el programa agresivo de compra de dólares venía ocurriendo? Porque el tipo de cambio se movió. Por eso insisto: justamente, poné una regla previsible que muestre que se van a comprar suficiente cantidad de dólares de forma tal que, llegado el período preelectoral, ya se cuenta con ese escudo; entonces se puede liberar el tipo de cambio porque contenerlo no es tu objetivo.

RIGI. ¿Les gusta a los mercados?

-Última pregunta: el gran tema es que no llegan las inversiones. Las inversiones del RIGI van a tardar; cayeron las inversiones extranjeras directas y dentro de la Argentina, nadie invierte...

-Cayeron las inversiones locales directas...

-En relación a las inversiones extranjeras, ¿los mercados ya no necesitan a la Argentina para hacer plata en este mundo donde hay tantas posibilidades de crear riqueza? Sobre todo en una Argentina que es tan imprevisible.

-Siempre hay apetito por la Argentina; siempre es atractiva. Si hablás con cualquier administrador de fondos, te dice: «no encontrás muchos países con los fundamentals que tiene la Argentina hoy y que te pague la prima de riesgo que tiene la Argentina». Esa gente está dispuesta a tomar riesgos y estar invertidos en la Argentina. No es que no haya atractivo, no es que no vayan a venir esos capitales. Todo el tiempo se anuncian proyectos de inversión, en general el RIGI, pero hay otros proyectos. Pero igual que para los mercados financieros las elecciones son un factor, para las inversiones reales también lo son. El empresario tiene que tomar una decisión: si va a capitalizar su fábrica para producir con más productividad en el futuro en un país con tipo de cambio real bajo o a lo mejor vamos a un país donde el tipo de cambio real vuelve a estar recontra alto y con toda la dinámica de mercado internista típica de la política kirchnerista: ese empresario también va a ser más escéptico de invertir y no va a comprar las máquinas y no se va a tecnificar hasta tener más certezas. Hay toda una historia que nos condena en todos lados: nos condena afuera y nos condena adentro. Los que están dentro también se dan cuenta y saben cuál es la realidad de la Argentina, entonces no están dispuestos a tomar muchos riesgos en ese contexto. ¿Qué puede hacer el Gobierno para cambiar eso? Relativamente poco en términos de que el riesgo político no lo controla, pero sí puede generar condiciones... Hemos perdido ya bastante tiempo y bastante oportunidad para generar más condiciones, pero sí podría generar más condiciones defensivas. Critico que el gobierno no aprovechó la oportunidad de salir a tomar dinero en los mercados en su momento. Hizo una maniobra muy poco clara, no digo turbia en el sentido de corrupción, sino poco clara en el sentido de cuán replicable es para quien toma el riesgo.

-El riesgo país había bajado el riesgo país a 400 y ahí no lo hizo, y ahora está otra vez en torno a 600.

-Ahora ya no se puede. El Gobierno estaba apostando a que el riesgo país iba a ir a 200, pero ya 400 le hubiera permitido hacer el manejo de riesgo necesario.

-¿Por qué está ahora en torno a 600? ¿Qué ve el mercado?

-Porque la tasa del Tesoro está en 5,20 por ciento y se encarece todo el financiamiento para todo el mundo. Si se encarece el financiamiento, hace que los mercados no miren a la Argentina. Frente al 5,20 por ciento que te paga a diez años un título del Tesoro, el razonamiento es: la Argentina al 10 por ciento no me convence. Y 5 me alcanza. La presión vendedora de los países más riesgosos se hace más y más alta. ¿Es ése el único factor? No, es uno de múltiples factores. Pero la realidad es que la Argentina también ha tenido una underperformance bastante importante respecto a otros países riesgosos, como Ecuador. Ahí hay algo más idiosincrático, y el Gobierno tiene algo de razón cuando dice que son las elecciones. Y los críticos algo de razón tenemos cuando decimos que no se ha hecho lo suficiente como para que las elecciones sean menos un problema. Desde afuera es muy fácil criticar, pero elegir las oportunidades y tomar esas decisiones son cosas muy complicadas para cualquier equipo económico. Pero la caracterización de que este equipo económico toma más riesgos que los deseables es una crítica válida. Ex post muchas cosas se podrían haber hecho mejor, pero el hecho de que el Gobierno siempre jugó al fleje y, a veces, priorizando cosas que no eran las más relevantes es quizás la crítica más honesta a alguien que formula política económica en un mundo extremadamente complicado y con muy pocos grados de libertad.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/guillermo-mondino-en-economia-el-gobierno-le-pega-al-fleje-con-la-potencia-de-del-potro-sin-tener-la-nid04102026/

Volver arriba