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Guilherme Boulos: “EE.UU. no está preocupado por Milei o Bolsonaro, busca traidores útiles”

BRASILIA.– En el cuarto piso del Palacio del Planalto, donde se cocina el pulso político del gobierno, Guilherme Boulos actúa como el puente que conecta al Ejecutivo brasileño con sus bases. C...

Guilherme Boulos: “EE.UU. no está preocupado por Milei o Bolsonaro, busca traidores útiles”

BRASILIA.– En el cuarto piso del Palacio del Planalto, donde se cocina el pulso político del gobierno, Guilherme Boulos actúa como el puente que conecta al Ejecutivo brasileño con sus bases. C...

BRASILIA.– En el cuarto piso del Palacio del Planalto, donde se cocina el pulso político del gobierno, Guilherme Boulos actúa como el puente que conecta al Ejecutivo brasileño con sus bases. Con un perfil combativo y forjado en su militancia en la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, asumió la Secretaría General de la Presidencia a fin del año pasado con una misión del presidente Luiz Inacio Lula da Silva: ser el dique de contención y principal interlocutor con los movimientos sociales y trabajadores, área donde la gestión petista venía sufriendo cuestionamientos por su falta de sintonía.

En su despacho oficial, Boulos recibió en exclusiva a LA NACION el miércoles, horas antes de que Estados Unidos anunciara un nuevo tarifazo contra Brasil.

El ministro no ahorró críticas hacia el gobierno argentino de Javier Milei, a quien caracterizó como una figura “excéntrica” y funcional a los intereses norteamericanos. En una conversación que recorrió la geopolítica y la trastienda de la precampaña presidencial en Brasil, el ministro advirtió que el proyecto libertario en la Argentina representa un “retroceso para toda la región”.

Antes de entrar de lleno en la densidad de los aranceles y las encuestas, el fútbol sirvió para romper el hielo. “Brasil tiene una asociación de hermandad con el pueblo argentino, a pesar de nuestra disputa en el fútbol, que es un tema que en este momento no quiero tocar porque ustedes han salido muy por delante de nosotros en las últimas copas. Y Messi... es mucho mejor que Neymar, no hay comparación”, confesó con picardía, dejando flotar un tiro por elevación hacia el delantero brasileño, identificado con el bolsonarismo.

–Ministro, ante un nuevo tarifazo de los Estados Unidos a Brasil, ¿cómo evalúa el accionar de Washington en la región y de qué forma responderá el gobierno?

–Ese tarifazo es el producto de dos factores. Por un lado, de una traición interna. En Brasil tenemos un grupo de extrema derecha, la familia Bolsonaro, que actuó de forma evidente, a la luz del día, para sancionar a su propio país, contra los empleos y las empresas brasileñas en beneficio de Donald Trump. Son un grupo de traidores y sumisos a Estados Unidos. Por otro lado, vemos el intervencionismo imperialista y neocolonial de Estados Unidos en América Latina, que es muy preocupante. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial no veíamos un imperialismo tan abierto como el que protagoniza Trump. Lo que no asimilan del presidente Lula es que acá no hubo sumisión. El gobierno de Brasil jamás bajó la cabeza ni se arrodilló ante sus exigencias. Si imponen aranceles más duros, Brasil buscará otros socios comerciales como China, Europa –a través del acuerdo Mercosur-Unión Europea–, África y, naturalmente, nuestros vecinos.

–¿Podría caber la aplicación de una reciprocidad arancelaria por parte de Brasil, aun si eso genera una presión inflacionaria?

–Puede caber. Esa es una definición que le corresponde al presidente Lula, evaluando minuciosamente los efectos económicos. Pero lo que no va a haber bajo ninguna hipótesis es una negociación de la soberanía brasileña. No serán los ataques o los aranceles que imponga el gobierno norteamericano los que harán que Brasil renuncie a decidir su propio destino.

–La próxima semana el presidente argentino, Javier Milei, realizará una visita a Brasil para participar en un acto de la oposición. ¿Qué lectura hace de ese viaje?

–Creo que Milei se disminuye aún más con estas actitudes. Y digo esto reafirmando mi admiración por el pueblo argentino, por su trayectoria de lucha y sus conquistas. Milei no representa eso. Actúa en la dirección contraria. Así como se humilló ante Trump el año pasado mendigando un préstamo, ahora intenta venir a interferir en asuntos de la política brasileña. Pero no nos preocupa. Milei no tiene ninguna popularidad en Brasil, no le aporta ni un solo voto a la campaña de Flavio Bolsonaro. Es más, creo que se los puede quitar debido a sus posturas, para decir lo mínimo, controvertidas. Es una persona un poco extraña: habla con el fantasma de un perro, defiende la legalización del tráfico de órganos humanos...No conviene sacarse fotos al lado de él para ganar votos en Brasil.

–¿Puede su participación en ese acto llevar a una escalada en las relaciones?

–Él ya demostró más de una vez que no tiene ninguna preocupación diplomática en su relación con el presidente Lula, lanzando ataques y acusaciones absurdas. Por eso, consideramos que es una visita insignificante que solo lo empequeñece a él. Brasil y la Argentina tienen una relación de hermandad secular, comercial y cultural que está por encima de las disputas actuales. No será alguien como Milei, que está de paso por la presidencia argentina, quien logre sacudir eso con sus gestos irresponsables y irrespetuosos.

–Usted ha planteado que la disputa presidencial en Brasil este año excede las fronteras locales y se traduce en una puja entre Lula y Trump. ¿Cree que Washington ve en Flavio Bolsonaro un potencial líder regional similar a Milei?

–Estados Unidos busca traidores útiles en cada país. No está preocupado por Milei ni por Bolsonaro, sino por sus propios intereses económicos. Quiere los minerales de la Argentina, las tierras raras de Brasil, el litio de Chile, Perú y Bolivia, y el petróleo de Venezuela. No le importa la seguridad o el crimen organizado en nuestra región. Ni siquiera respetan a Milei o a Bolsonaro, porque nadie respeta a los chupamedias. Simplemente los utilizan. Son personas que actúan de manera vergonzosa como sirvientes de un gobierno extranjero contra su propio pueblo. Por eso les incomoda Lula, porque aquí les dijimos que la soberanía no se negocia.

–La última encuesta Genial/Quaest muestra otra vez una ventaja ampliada de Lula (ocho puntos en un eventual balotaje) y una mejora en la percepción económica. ¿A qué lo atribuye?

–Cuando se acerca la elección, la gente compara. La evaluación de un gobierno es una cuestión de sentimientos. En Brasil hoy tenemos el desempleo más bajo de la serie histórica y la inflación más baja acumulada en cuatro años desde la redemocratización, pero el costo de vida sigue siendo alto y el presupuesto familiar, muy ajustado. Por eso la evaluación de gestión a veces no refleja todo lo realizado. Sin embargo, en la comparación de trayectorias, la diferencia es brutal. Lula es un estadista que sacó a 30 millones de personas de la pobreza. ¿Quién es Flavio Bolsonaro? Es un personaje que apareció más veces en las páginas policiales que en las políticas del noticiero brasileño, recientemente salpicado por audios en los que pide 140 millones de reales a un banquero en el marco del caso Master. Cuando la comparación entra en juego, el presidente Lula se fortalece.

–El escándalo de corrupción del caso Master salpicó también al líder del gobierno en el Senado, Jaques Wagner, blanco de una operación por presunto pago de coimas. ¿Qué distingue al oficialismo en un caso que impacta de forma transversal a la clase política?

–¿Sabe cuál es la diferencia entre el gobierno de Lula y nuestros adversarios? Que en nuestro gobierno se investiga. En el gobierno anterior, Bolsonaro echó al ministro de Justicia y al jefe de la Policía Federal porque estaban investigando a su hijo Flavio. Lo dijo abiertamente en un video. El presidente Lula, en cambio, dio total autonomía a la Policía Federal. Una cosa es que un senador como Wagner sea citado en un caso y tenga el derecho a defenderse y responder ante la Justicia. Otra cosa es tener pruebas contundentes, como el audio de un candidato presidencial del bolsonarismo pidiendo millones. No se puede hacer una analogía. Un lado investiga, duela a quien le duela. El otro, encubre.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/guilherme-boulos-eeuu-no-esta-preocupado-por-milei-o-bolsonaro-busca-traidores-utiles-nid18072026/

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