Fórmula 1: Kimi Antonelli, de la batalla con el efecto yoyó al contundente mensaje para el garaje de Mercedes
No necesita del aura que irradia la estrella de Lionel Messi, pero el capitán de la selección fue invitado por Mercedes, a través de Adidas, al Gran Premio de Miami y 90 minutos antes de que se ...
No necesita del aura que irradia la estrella de Lionel Messi, pero el capitán de la selección fue invitado por Mercedes, a través de Adidas, al Gran Premio de Miami y 90 minutos antes de que se apaguen los cinco semáforos de luces rojas se sentó en la butaca de la Flecha de Plata que tiene pintado el N°12, que responde a Andrea Kimi Antonelli.
El italiano respondió, porque volvió a dominar en la pista y a señalar marcas con sus 19 años: es el primer piloto en la historia de la Fórmula 1 en registrar tres pole position y tres victorias consecutivas en el Gran Circo. “Es uno de los más grandes del fútbol, trajo suerte. Increíble encontrarme con él, al que de chico miraba cuando jugaba en Barcelona”, resaltó Antonelli, que posó con la camiseta de Inter Miami junto a Leo y a George Russell.
El parate de cuatro semanas por el conflicto bélico que rodea a Medio Oriente y que provocó la cancelación de los grandes premios de Bahréin y de Arabia Saudita, no le quitó empuje al ganador, que llegó a los 100 puntos –en 2016 Nico Rosberg logró esa cifra en las cuatro fechas que abrieron el calendario y al final del año se consagró campeón- y se consolida en lo más alto del Mundial de Pilotos. Los desempeños y la cosecha se imponen como un contundente mensaje para la escudería, que imaginó que la guía de la alineación sería Russell y descubre en el desparpajo de Antonelli la principal bandera para los festejos.
🇦🇷 Leo Messi se sube al Mercedes de Antonelli#F1 #MiamiGP 🇺🇸pic.twitter.com/e4KBQdGmBY
— Fórmula Directa (@FormulaDirecta) May 3, 2026Un inicio con indecisión, un desarrollo con algún sobresalto y un desenlace holgado, que reflejó el ritmo avasallante de Mercedes, que firmó un póquer de éxitos en la temporada. En Miami, Antonelli largó dos veces desde la primera fila –una desde la pole- y en ambas oportunidades el lanzamiento fue fallido.
En el gran premio, en los primeros metros bloqueó junto a Max Verstappen (Red Bull Racing), que luego dibujó un trompo de 360° y tuvo la fortuna de ser esquivado por el resto del pelotón, y Charles Leclerc (Ferrari) tomó la delantera. El comienzo de un efecto yoyó, donde la cabeza de la carrera varió en nombres y en escuderías: Antonelli, Leclerc, Lando Norris (McLaren), Oscar Piastri (McLaren) y Verstappen, los cinco pilotos de cuatro equipos diferentes que marcaron el pulso a lo largo de las 57 vueltas.
Las batallas de intercambio de posiciones es un juego de administración de recarga y despliegue de batería más que una pulseada de velocidad pura entre dos autos. Por esa razón hay pasajes o giros con sobrepasos y respuestas que se suceden, aunque las maniobras se estabilizan cuando el piloto que ejecutó la mejor estrategia para gestionar el plus que ofrece el motor eléctrico se pone al frente.
El efecto yoyó se mantiene a pesar de las modificaciones en el reglamento que impuso la Federación Internacional del Automóvil, que tomó nota del accidente de Oliver Bearman (Haas) en Japón, ante la abrumadora diferencia de velocidad con Franco Colapinto (Alpine).
Los principales retoques resultaron: cambios en la gestión de la energía, reduciendo el máximo de recarga permitido por vuelta de ocho a siete megajulios; el aumento de potencia de recarga con el superclipping de 250 a 350 kw, que generó una baja en el tiempo de recarga de entre dos y cuatro segundos; la potencia extra que los pilotos obtienen con el botón boost tiene un límite de 150 kw para eliminar los picos de rendimientos que pueden provocar la abismal diferencia de velocidades; un sistema de detección de arranque con baja potencia en la largada, que detecta autos con poca velocidad al momento de soltar el embrague, por lo que automáticamente se activa el MGU-K para asegurar un mínimo de velocidad que evite posibles accidentes ; aumento de la temperatura de las mantas térmicas de los neumáticos intermedios para asegurar grip en condiciones de poca adherencia, aunque en Miami la organización, la FIA y la F.1 para no enredarse con las leyes de Estados Unidos adelantaron en tres horas el inicio de la carrera para evitar el pronóstico de tormentas eléctricas, lo que hubiera detenido la actividad.
Antonelli dominó esos escenarios y también el asalto de McLaren, que en Miami volvió al ruedo con el éxito de Norris en la carrera Sprint y completó el podio con sus dos espadas en el gran premio. Kimi resistió los ataques y también a sus propios sustos: el primero, el problema de gestión de software que complican sus largadas y que sería resuelto para la próxima cita, en Canadá.
Más tarde superó la sensación de inconvenientes en la caja de velocidades, un contratiempo que se puede corregir desde el garage y ahí actuaron los ingenieros, y al deterioro de los neumáticos en un circuito que ofreció escaso grip. El dato de que nadie escogió neumáticos de compuestos blandos para alguna etapa del gran premio resalta la característica abrasiva del asfalto, que además enseñó una baja temperatura. Girar las 28 vueltas finales al frente, con aire limpio, fue un alivio para conservar el rendimiento de las gomas duras y no padecer los embates de Norris.
Lo mejor del Gran Premio de MiamiLejos de enredarse en la pista, la paciencia de Antonelli para no desesperarse cuando el clasificador lo enseñó en el tercer puesto es un síntoma de madurez. También dinamitar los objetivos de su compañero de garaje, Russell. El británico, ganador del primer gran premio del año, en Australia, esperó detrás de Lewis Hamilton para convertirse en el primer piloto de las Flechas de Plata, pero Kimi pateó el tablero. En Miami, Russell tuvo que pasar mucho tiempo buscando la configuración para el modelo W17, con varios ingresos al pit, mientras que el italiano se limitó a modificaciones mínimas y se impuso en las dos qualy. La sanción de cinco segundos por exceder los límites de pista le valió perder dos puestos a Antonelli –de cuarto a sexto- en la carrera Sprint, una advertencia que su ingeniero Peter Bonnington le remarcó en los giros finales del gran premio, donde repetir el error significaba ceder el triunfo a Norris.
“Russell sin duda será muy fuerte en Canadá, porque lo fue el año pasado, así que tenemos que mantenernos concentrados y seguir trabajando. Disfrutaré el momento, pero el campeonato aún es largo”, confesó Antonelli a Sky Sports F1, y también dedicó el triunfo a la memoria de Alex Zanardi, leyenda del deporte italiano, que murió el sábado, a los 59 años. Para cerrar la función, y después de recibir las felicitaciones de rivales como Verstappen, Valtteri Bottas (Cadillac y piloto de reserva en 2025 de Mercedes), Sergio Checo Pérez (Cadillac), Colapinto..., restaba el recorrido en camión para trasladarse al podio y desde lo más alto festejar ante los ojos de su madre Verónica, su hermana Maggie, su padre Marco y del Gran Circo, que observa el brillo de una nueva estrella.