Fey: la decisión que la alejó un tiempo de los escenarios, su fuerte vínculo con la Argentina y la vida después del boom de los 90
Hace tres décadas estaba en la cima de su carrera. Sus temas “Azúcar Amargo”, “Media Naranja” y “Ni tu ni Nadie” marcaron a toda una generación, convirtiéndola en un ícono del pop ...
Hace tres décadas estaba en la cima de su carrera. Sus temas “Azúcar Amargo”, “Media Naranja” y “Ni tu ni Nadie” marcaron a toda una generación, convirtiéndola en un ícono del pop latino. Sin embargo, en medio del éxito, decidió frenar y alejarse de los escenarios. “Me pidieron que me olvidara de quien era”, recuerda Fey cada vez que le preguntan por aquella decisión tan repentina y sorpresiva. “Necesitaba ese tiempo para mí y mi familia. Si yo no me hubiera dado esos espacios realmente no sé qué hubiera sido de mí, cómo me hubiera ido en la vida”, le explica a LA NACION esta cantante mexicana que priorizó su maternidad por sobre su carrera y popularidad.
Hoy, María Fernanda Blásquez Gil (así es su verdadero nombre) está celebrando 30 años de trayectoria con un nuevo disco y su Fey Hits Tour, una gira que ya pasó por México, Estados Unidos, Europa y que muy pronto llegará a América Latina. De hecho, este tour significa el gran regreso de Fey a la Argentina después de mucho tiempo; un país al que la une una conexión especial y que es parte de su ADN.
“Argentina es mi casa. Mi corazón se formó ahí antes de venir a este planeta, entonces estoy muy emocionada de volver”, confiesa quien se presentará el próximo 27 de abril en el teatro Gran Rex. “Espero que todas las personas que crecieron conmigo vayan a bailar, cantar y disfrutar. ¿Quién no ha bailado ‘Azúcar amargo’? Yo digo que es una terapia de dos horas de rejuvenecimiento, de revivir esa energía de cuando eras pequeño para que te vuelvas a sentir como nuevo”, anticipa sobre lo que será su llegada a Buenos Aires.
-¿Cómo te preparás para este show que significa tu gran regreso al país?
-Estoy emocionadísima. Estoy que no me la creo porque para mí significa tanto ir a la Argentina en todos los aspectos. Primero, familiar y segundo, por mis fans que siempre estamos conectados y ya tenemos ganas de vernos.
-Familiar porque sos hija de una argentina, ¿cierto?
-Sí, mi mamá era de Buenos Aires. Llegó a México de pequeñita con mi tía. Vengo de una familia de inmigrantes. Estoy feliz de la vida de ir porque tengo mucha familia allí. Creo que sólo ellos van a llenar el Gran Rex (risas).
-¿Venís seguido?
-No tanto como quisiera. Primero, porque me regaña toda la familia si no voy con ellos. “No puedes ir sola, tenemos que ir contigo”, me dicen, entonces me la complican más (risas). Pero ahora que voy al show, feliz de la vida de llevármelos. La verdad es que no voy tan seguido como quisiera pero tengo comunicación con mis amigos y con toda la gente de allá, siempre.
-¿Qué nos podés anticipar sobre el show?
-Les tengo preparado algo muy especial para todos porque los quiero apapachar, los quiero sorprender, los quiero llevar a sentir éxtasis, a sentir muchas cosas. Yo creo que lo que más me gusta hacer en el escenario es crear esa fiesta, esa celebración donde se viven muchas emociones y muchos recuerdos también. Habrá nostalgia pero al mismo tiempo mucha emoción porque la idea es que te vuelvas a sentir como cuando tenías 15 años y eras adolescente y escuchabas esa música. Obviamente ha ido evolucionando con los años y son otros sonidos y otras cosas en escena, pero lo importante es que esa historia ya es parte de nosotros. Cuando estás en el escenario y ves que tu público disfruta, baila, canta, hace los pasos, es re disfrutable como artista.
-¿Cómo calificarías al público argentino?
-¡Son los más intensos! (risas). Eso es lo que a mí me gusta, hay que vivir la vida con todo, sin medias tintas. Me fascina porque me siento identificada, porque yo también soy así; mi música es intensa. Me gusta viajar por muchas emociones: hacer que por momentos explotes y por otros, vuelvas a bajar. Creo que así es la vida. Entonces yo conecto perfectamente con mis fans argentinos. Yo no sé si voy a poder sin llorar (risas). Es muy fuerte. No sabés todos los mensajes que estoy recibiendo, que está recibiendo mi familia diciendo que nos están esperando. Siento que es como esas reuniones de egresados en las que no has visto a tus compañeros de escuela por años.
-¿Hace cuánto que no das un show en Argentina?
-¡Uy! Muchísimo. Yo creo que la última vez que fui fue en 2009, pero no hice shows, fui de promoción a programas de televisión y a pasear un poco. El último show creo que fue en el 98.
-¿Qué es lo que más disfrutás del país?
-De solo pensarlo se me hace agua la boca (risas). Tengo que confesar que la comida y eso que no como carne. Pero las facturas, el dulce de leche... ¡Dios mío! Llego y me doy mis gustitos. Disfruto mucho. Me siento tan familiarizada con las personas que siempre quiero quedarme mucho tiempo. Me encanta cada persona con la que me topo, cada lugar, cada recuerdo, porque tengo muchos en mi mente. Me encanta la vibra y el amor que tienen.
-También estás lanzando un disco nuevo en el marco de esta gira…
-Hace mucho tiempo tenía la idea de mostrar cómo se escuchan hoy las canciones en vivo, la energía que trae ese show. Que sientan como la gente grita, canta; están las voces de todos. Se me ocurrió hacer este disco en vivo para que empiecen a familiarizarse con las nuevas versiones y con las nuevas canciones que tengo para que el día del concierto no haya ni una canción que no se sepan. Prometo que van a ir y se van a saber todas las canciones. Este disco significa mucho para mi carrera y para mi persona. Para mí es un regalo muy bonito poder compartirlo con todos.
-En 2025 cumpliste 30 años de carrera, ¿Te imaginabas que ibas a llegar tan lejos?
-Desde que nací tenía clarísimo a qué me quería dedicar. Amaba y me apasionaba esto. Toda la vida estuve con la intención de algún día dedicarme a cantar y a hacer música, pero jamás imaginé lo que iba a pasar en estos casi 31 años de carrera. Realmente todo me tomó por sorpresa. Creo que sin la música no podría haber sobrevivido en este planeta, porque es parte de mi forma de entender las cosas. Y también siento que pasó volando. Miro para atrás y digo: “Ay, pero si ayer estaba haciendo tal cosa. ¿Cómo paso todo tan rápido?”. No puedo estar más que agradecida a pesar de que también hubo momentos muy difíciles en mi carrera y en mi vida personal, pero creo que eso es parte de la vida y de esto de ser artista. Estoy muy agradecida con la vida que he tenido.
-A finales de los 90 estabas en pleno éxito y de repente te alejaste de los escenarios, ¿Por qué?
-Sí, me alejé corriendo. Creo que como ser humano siempre tienes que acordarte del niño que tienes dentro. Porque una cosa es el sueño que tienes, que cuando empiezas estás emocionadísima y, otra, cuando las cosas se desbalancean y haces de más. Por ejemplo, estás mucho más de lo que deberías fuera de tu casa, tu parte laboral ocupa mucho más que tu parte personal y te cuesta encontrarte a ti mismo.
–Y eso es precisamente lo que viviste...
–Exacto. Saber cómo estás, cómo te sientes es fundamental para volver a hacer arte y crear cosas para poder compartir con los demás. Entonces si no haces eso de alejarte, de rescatarte y tener tus momentos para dentro, no sería auténtico lo que estás haciendo afuera como artista. Yo necesito esos espacios y más como mujer canceriana que soy, muy sensible y sentimental. Necesitaba ese tiempo para mí y mi familia. Por eso disfruté tanto el ser mamá también. Ese tiempo me sirvió para tener a Isabella, disfrutarla muchísimo, encontrarme con ella. Eso te hace estar sano. Si yo no me hubiera dado esos espacios realmente no sé qué hubiera sido de mí, cómo me hubiera ido en la vida. Gracias a Dios he sido muy sana tanto mental como emocionalmente por darme esos espacios.
-¿Cuántos años fueron?
-Con lo de Isabella fueron siete, ocho meses. Porque me llamaron de Sony para hacer Primera fila, ese disco que hacen en vivo ciertos artistas que llevan muchos años de trayectoria. Pero los meses previos durante el embarazo me di como un año y pico para mí. No dejé de componer, por supuesto. De hecho, hasta le escribí una canción a mi hija que nunca saqué. Es muy bonita. Ni mi manager lo sabe (risas).
-¿Después de ese tiempo apareció una nueva Fey?
-Sí, una Fey totalmente recargada. Creo que todos vivimos cambios muy fuertes en la vida en diferentes etapas, pero como mujer es muy fuerte porque pasas de ser esa adolescente o joven a una mujer que tiene una responsabilidad gigante al tener una criatura que depende física y emocionalmente de ti. Creo que es algo fuertísimo cómo te cambia la maternidad.
-¿En qué te cambió a vos?
-Te cambia todo. Cómo agradeces, cómo vives la vida. Un añito antes de eso falleció mi mami y entonces fueron muchas cosas juntas. Murió también mi amigo Gerardo Dragonetti, que era un diseñador de moda argentino y que lo amo. Hace poquito usé un vestido suyo que encontré para un evento en México. Cuando pasan cosas tan fuertes tienes mucho que integrar, que valorar, que replantearte en la vida. Y yo me volví más ligera, menos exigente o perfeccionista conmigo, más feliz. Me suavicé, me aliviané muchísimo y valoré lo que importaba realmente.