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Fernando Fazzolari, el artista que narró con ironía la fragilidad de los lazos sociales en la Argentina de la postdictadura

A los 76 años, presumiblemente el sábado según los forenses, falleció en circunstancias violentas el ...

Fernando Fazzolari, el artista que narró con ironía la fragilidad de los lazos sociales en la Argentina de la postdictadura

A los 76 años, presumiblemente el sábado según los forenses, falleció en circunstancias violentas el ...

A los 76 años, presumiblemente el sábado según los forenses, falleció en circunstancias violentas el artista Fernando Fazzolari, víctima de un asesinato, como informó LA NACION. Había nacido el 28 de septiembre de 1949, en la ciudad de Buenos Aires. Tuvo tres hijos con Anabela D’Alessandro, que tenía dos niños de una pareja previa; los cinco crecieron como hermanos.

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En 1969, comenzó a estudiar pintura con Jorge Demirjián y en 1971, dibujo con Julio Pagano. En 1973 abandonó la pintura durante una década para estudiar economía política y dedicarse a la actividad empresaria. Desde 1983, retomó su pasión por el arte, conformando una obra coherente y lúcida, de gesto expresionista y acento crítico. Exhibió su obra en exposiciones individuales y colectivas en Buenos Aires, San Pablo, Valparaíso, Santiago de Chile, Lima, Montevideo, Cali, Bogotá, Caracas, Ciudad de México, Ontario, Los Ángeles, Monterrey, Nueva York, Miami, Berlín y París, entre otras ciudades, así como también en localidades chicas de las provincias. En simultáneo, realizó proyectos de renovación urbana y diseño de escenografías de obras de teatro y ópera. En 2002, el Museo Nacional de Bellas Artes exhibió una retrospectiva que reunió obras realizadas por Fazzolari a lo largo de veinte años de trayectoria artística.

En la década de 1980, tras la dictadura militar y con el “regreso a la pintura” que se dio en la escena artística internacional y también en la Argentina, sus obras de grandes dimensiones tuvieron amplia difusión. Con sus amigos Nora Correas, Juan Lecouna, Eduardo Médici y Roberto Elía, entre otros, se aventuró en las búsquedas estéticas de la época; además de pintura, realizó instalaciones.

En el libro de entrevistas de la crítica Victoria Verlichak En la palma de la mano. Artistas de los 80, de 1996, Fazzolari dijo: “Ni siquiera sé si la muerte está presente sólo como tragedia. Toda mi obra es la muerte como situación existencial. No tengo miedo, puedo morirme hoy. No digo que me quiero morir hoy, pero trabajo para que si hoy me tengo que ir, hacerlo en paz sin dejar cosas del alma pendientes”.

“Era un muy buen artista de una generación que, lamentablemente, está partiendo -dice la arquitecta y gestora cultural Liliana Piñeiro a LA NACION-. No solo tenía una mirada plástica del arte sino además un compromiso político muy importante, con una actitud militante en su vida y en su obra. Y fue un gran padre de cinco hijos; un economista que presidió una empresa mientras desarrollaba su obra artística, muy frondosa. Cuando visitaba su taller, no sabía por dónde empezar a mirar, a elegir. No paraba de producir un solo día: pintura, fotografía, dibujo. Era una personalidad muy creativa, de una generosidad infinita; eso lo prueba todos los llamados que estamos recibiendo, después de esta terrible noticia. A título personal, creo que en los últimos años no tuvo el reconocimiento que merecía”.

Con Fernando García Delgado, su gran amigo, participó activamente del grupo Vórtice Argentina. En el proyecto Clamor Brzeska, suerte de performance que se hizo durante varios años, se entregaban premios al mérito a decenas de artistas. “Era una especie de excusa de brindis de fin de año, con los que habían aportado algo a Vórtice”, cuenta García Delgado. “Se fue uno de los grandes artistas de la generación de los años 80″, agrega.

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“Después de una carrera frondosa y de alta visibilidad en los años ochenta y noventa, en la Argentina y fuera de ella, de premios y reconocimientos, de exposiciones en galerías, centros culturales y museos, tuvo su momento consagratorio con la gran retrospectiva que le dedicó a su obra el Museo Nacional de Bellas Artes en 2002 -dice a este diario el crítico de arte y editor Fabián Lebenglik, amigo de Fazzolari-. Allí pudieron verse sus pinturas, objetos e instalaciones. A partir de entonces, fue también editor y eligió colocarse en los márgenes del mundo del arte, pero no de la práctica artística, en la que siempre fue prolífico, para tomar distancia. Decidió exhibir su trabajo en lugares menos visibles, casi clandestinos”.

Fue un gran lector toda su vida, y la literatura y la filosofía dejaron su impronta en su práctica artística. “A lo largo de las décadas su obra atravesó la inflexión narrativa, el gesto político-conceptual; siguieron los paisajes, los retratos, la escritura y los ideogramas en tanto signos visuales, y una larga, casi inabarcable serie de tintas -destaca Lebenglik-. A través de su trabajo siempre hizo visible lo que las convenciones reprimen y narró con ironía el drama de la Argentina contemporánea: la volatilidad de los lazos sociales. Fue una persona generosa, muy afable, con gran sentido del humor y de una infinita ternura”.

El velatorio del artista se hará este jueves en la avenida Congreso 1757, de 16 a 22, y el cortejo fúnebre al Cementerio de Chacarita partirá el viernes 30 a las 10.30.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/fernando-fazzolari-el-artista-que-narro-con-ironia-la-fragilidad-de-los-lazos-sociales-en-la-nid28012026/

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