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Félix Páez Molina, nuevo presidente del rugby nacional: “Deberíamos soñar tener el Mundial de 2035”

Si algo no se puede endilgarle a la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR) de los últimos 18 años es falta de consistencia. Bien o mal –acaso con más aciertos salpicados por un puña...

Félix Páez Molina, nuevo presidente del rugby nacional: “Deberíamos soñar tener el Mundial de 2035”

Si algo no se puede endilgarle a la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR) de los últimos 18 años es falta de consistencia. Bien o mal –acaso con más aciertos salpicados por un puña...

Si algo no se puede endilgarle a la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR) de los últimos 18 años es falta de consistencia. Bien o mal –acaso con más aciertos salpicados por un puñado de errores costosos–, la conducción ha seguido una línea que le permite jactarse de un don muy preciado en la Argentina, la estabilidad. El acuerdo tácito entre dos viejos antagonistas, Buenos Aires e Interior, de alternarse en la presidencia y repartirse en partes iguales la Mesa Directiva (la mesa chica) ungió ahora a Félix Páez Molina, que el 26 de marzo se transformó en el primer cordobés en ocupar el sillón de Leslie Corrie Smith.

Producto de un gobierno de unidad y sin necesidad de pasar por votación entre diversas listas, como ocurre desde la asunción de Porfirio Carreras, sucedida en 2008, la elección al hombre del Jockey Club Córdoba no sólo es congruente al hacer justicia con la segunda entre las uniones más grandes de la Argentina en cantidad de jugadores, sino que además alinea los objetivos de la UAR con sus logros como dirigente en la provincia.

“Más que cambiar, el plan es intensificar lo que se viene haciendo, y hacerlo cada vez mejor. En una institución como ésta, que está tan ordenada, que va creciendo en su desarrollo, en su alto rendimiento, en su organización y en su infraestructura, lo que hay que hacer es que esto sea cada vez mejor, cada vez más grande; que seamos cada vez mejores personas las del rugby y haya cada vez haya chicos que jueguen mejor al rugby. Ése es mi desafío para estos próximos cuatro años”, resume Páez Molina en una charla con LA NACION.

Páez Molina se formó en el Jockey desde los ocho años, jugó en la primera, pasó por todas las divisiones como entrenador hasta que volcó su vocación a la dirigencia, primero en su club y luego en la Unión Cordobesa, en la que completó ocho años de gestión como secretario, vicepresidente y presidente durante dos períodos, abarcando el complejo escenario de la pandemia. Desembarcó en la UAR en 2022 como vicepresidente primero de Gabriel Travaglini, que a su vez había sido vice de su antecesor, el sanjuanino Marcelo Rodríguez.

El gran momento de los Pumas, la explosión de los Pumas 7s y la consolidación de cuatro franquicias en el Súper Rugby Américas reflejan esta aura de robustez. La misión ahora es que esa expansión permee hacia el rugby de clubes, algo que Páez Molina plasmó al frente de la unión cordobesa, la que más creció. Luego de que estuviera históricamente pareja con las de Tucumán y Rosario, su número de jugadores fichados ascendió en 2025 a 5492, contra 3625 de la entidad naranja y 3286 de los ñandúes.

“En 2025 crecimos casi un 5% y venimos con un crecimiento sostenido después de la pandemia, aunque todavía no llegamos a los números que teníamos antes de 2020”, continúa Páez Molina desde las oficinas de la UAR en Martínez, pantalla mediante. “Si bien me gustaría que el porcentaje fuera mayor, vamos con un ritmo sostenido. El año pasado Formosa, una unión chica, fue la que más creció, casi un 15%. Eso es lo que debemos lograr en todas. Por otro lado, algunas decrecen y estamos ocupados en ellas; venimos trabajando desde la gestión de Gabriel en uniones en particular de las cuales vemos que tienen cada vez menos jugadores”.

–¿Qué acciones puntuales de la experiencia de Córdoba pueden replicarse en otras uniones?

–La clave es el plan estratégico. Córdoba trabajó todo el segundo semestre del 2013 en un plan en el que la primera condición era que todos los clubes de la provincia estuvieran sentados a esa mesa que hacía reuniones cada 15 días. Teníamos claros los objetivos: ganar presencia dirigencial y de entrenadores en el nivel nacional y, fundamentalmente, tener más jugadores en el alto rendimiento. Lo que hay que replicar en el resto del rugby argentino es la unidad. En Córdoba, desde 2013 hasta la fecha, no ha habido dos listas; antes había bandos, y cuando ganaba uno, los otros se iban de la Unión. El plan estratégico marca el norte. Este Consejo Directivo, que empezó hace dos semanas, tiene el propósito de acercarse mucho más a las uniones, tener más presencia con los presidentes de las uniones y de los clubes para que esto sea un ámbito más agradable para todos.

–¿A qué adjudica que algunas uniones estén decreciendo? ¿Tiene que ver con la baja en la natalidad nacional o con otros factores?

–Seguramente influye la baja de natalidad, pero también la variedad de oferta que tiene hoy el padre para llevar a su hijo. Tenemos que seducirlos con nuestra propuesta. También creo que la gestión del dirigente local es un factor; ahí es donde nosotros tenemos que fortalecer. Estamos pensando cómo capacitar a nuestros dirigentes provinciales para ayudarlos a generar productos atractivos que capten chicos. La UAR colabora muchísimo en eso a través de Conecta Rugby, un programa de capacitación que creemos está subvalorado por las uniones. Deben entender la importancia de buscar ese crecimiento no solo en cantidad de jugadores, sino también como estructura y organización profesional.

–Respecto al panorama internacional, este año no hay Rugby Championship y después de 2029 habrá incertidumbre, luego de lo que pasó con Jaguares en el Super Rugby. ¿Cómo se posiciona Argentina en este contexto geopolítica y económicamente complejo?

–La distancia geográfica nos aleja del nivel en el que pretendemos competir, pero hoy ése no es un tema que nos preocupe. En World Rugby tenemos muy buena presencia; Agustín Pichot es dirigente del rugby mundial y está trabajando para el crecimiento de nuestra unión. El Nations Championship va a ocupar un espacio importante en el calendario de UAR. Nuestros jugadores están compitiendo en los mejores equipos del mundo y eso hace que mejoren año tras año. Yo siempre hablo de las pirámides: el desarrollo de los clubes hace que la base sea mayor, y después vamos hacia la punta pasando por Pumitas, las franquicias –que están dando buenos resultados– y Argentina XV, para el que todavía nos falta desarrollar una mejor competencia. Llegamos a unos Pumas que hoy nos tienen fascinados y nos generan muchas expectativas. Vamos por buen camino.

–¿Cómo afecta la situación económica y la incertidumbre sobre las competencias futuras al ingreso de recursos de la UAR?

–La Unión Argentina de Rugby es una de las tres uniones mejor administradas en el mundo. Tomando el último balance, Nueva Zelanda, Francia y Argentina somos las únicas tres uniones del mundo no deficitarias. Damos pasos seguros: cuando planteamos una inversión, tenemos que estar seguros de cómo respaldarla. La unión está sana. Además, hay acuerdos dentro de SANZAAR; esta apertura de Sudáfrica y Nueva Zelanda nos trae un acompañamiento de Australia para no sufrir esa situación económica. No avizoramos para los próximos cuatro años problemas económicos. Los gerentes hacen un trabajo impecable para que los presupuestos se cumplan. No nos sirve ser una unión superavitaria para tener plata en un banco; lo que queremos es ponerla a disposición del rugby.

–¿Qué tan realista es la postulación de Argentina para el Mundial de 2035, considerando la situación del país, que la Copa del Mundo es la mayor fuente de ingresos de World Rugby y que habría tres mundiales seguidos fuera de Europa?

–Es totalmente realista. Las expectativas son altas. Éste es un proyecto que lleva adelante Sudamérica Rugby, pero la UAR está muy involucrada. Yo creo que por muchos motivos deberíamos soñar con tener el Mundial de 2035. El rugby argentino ha crecido ordenadamente y en calidad. Además, Sudamérica es el único lugar donde no ha habido un Mundial. El rugby no va a ir a un lugar donde se genere un déficit; por eso vamos a estar a la altura de Japón y de España, los otros dos países que se han candidateado hasta ahora, para que en lo económico no haya dudas. El apoyo del gobierno nacional ya está para avanzar en esta posibilidad.

–¿Hay definiciones sobre las sedes o los estadios?

–Todavía no está claro. La idea es jugar en Argentina, en Uruguay y, a lo mejor, en Chile. Seguramente River sea un estadio para las instancias finales; tiene todas las condiciones. También la idea es ir al interior de Argentina, a uno o dos estadios más. Pero todavía es muy incipiente.

–Santiago Gómez Cora, el entrenador de los exitosos Pumas 7s, suele mencionar la falta de una competencia estable de seven. ¿Se está pensando en algo al respecto?

–Recientemente hablamos de ese tema en la reunión de Mesa Directiva. El calendario anual no nos da mucho espacio, pero buscamos la forma de generar una competencia, a lo mejor de diciembre a marzo. Ya tenemos el Seven de Mar del Plata y el de Paraná, que es un histórico. Ojalá podamos armar algo para despertar más interés y que los jugadores se mantengan en el sistema a través del seven.

–En el nuevo Consejo Directivo, Rodrigo Roncero ocupa ahora el cargo de secretario. ¿Es compatible esa función con su carácter de socio de Play Patagonia, empresa proveedora de la UAR?

–Roncero renunció, ya no es dueño de Play Patagonia. Presentó los papeles en la UAR antes de asumir. Ya se desvinculó de esa sociedad, así que ya no tenemos ese problema. No sé si existe una incompatibilidad, pero Rorro se desprendió de esa sociedad para poder trabajar tranquilo como dirigente del rugby argentino. Es una persona valiosa que ha mostrado mucha humildad y ganas de que el rugby crezca. Él es presidente del área de Competencia y Desarrollo y está haciéndolo con mucho entusiasmo. Además, sumamos a un exjugador representativo de los Pumas.

–En una entrevista con ESPN usted dijo que le gustaría romper la alternancia Buenos Aires-Interior como una muestra de que las diferencias de antaño están definitivamente zanjadas, y que el presidente de la UAR fuera, simplemente, el más apto. ¿Qué tan lejos están de que eso ocurra?

–Es un lindo objetivo para el mediano plazo. Ojalá las organizaciones y los gobiernos funcionen de forma más natural; ayudaría al crecimiento del país. Ojalá vaya surgiendo ese líder que no nos haga pensar que si es de Buenos Aires no va a llegar al Interior. Mi deber hoy es llevar los intereses del rugby argentino a lo más alto. Ya es un paso adelante lo que se ha logrado; hoy, 30% del Consejo Directivo es de URBA, y 70%, del interior, y eso nos permite trabajar con parámetros lógicos. Estoy muy conforme con la Mesa Directiva y con el compromiso de cada área.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/rugby/felix-paez-molina-nuevo-presidente-del-rugby-nacional-deberiamos-sonar-tener-el-mundial-de-2035-nid11042026/

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