Generales Escuchar artículo

Este edificio se construyó sobre el antiguo Muro de Berlín, parece un cubo futurista de cristal y sorprende con sus 13 puentes transparentes

Un edificio geométrico se destaca en el cielo de ...

Este edificio se construyó sobre el antiguo Muro de Berlín, parece un cubo futurista de cristal y sorprende con sus 13 puentes transparentes

Un edificio geométrico se destaca en el cielo de ...

Un edificio geométrico se destaca en el cielo de Berlín; su fachada brillante y de cristal le da aspecto de diamante facetado.

Fue construido sobre el antiguo Muro, en el corazón del barrio de la prensa de esa ciudad. Es el Axel Springer Campus, una obra monumental que alberga a empresas del poderoso grupo mediático alemán, entre ellas Bild y Welt. Tiene una superficie equivalente a unas 35 canchas de tenis y un patio central abierto cuyo volumen equivale a 40 piletas olímpicas. Fue diseñado por el célebre arquitecto Rem Koolhaas y su estudio Office for Metropolitan Architecture (OMA).

Después de atravesar los estrictos controles de seguridad de Zimmerstraße 50, previa registración mediante un código QR, Andreas Ludwigs, director general de Axel Springer Services & Real Estate GmbH, recibe a LA NACION para realizar un recorrido a través de las 13 plantas transparentes del inmueble. Son las primeras horas de la mañana y el movimiento es constante: gente que entra y sale de los ascensores, conversa en un estudio de televisión, escribe en la computadora, toma café o camina por los pasillos.

“Decidimos mudar casi todas las unidades a este edificio porque, después del Covid, nos dimos cuenta de que el contacto personal es muy importante. Se resuelve todo más rápido si tenés cinco personas en un cuarto que si están dispersas”, explica Ludwigs en el hall de la planta baja. Señala una serie de elementos que facilitan la comunicación y que poco tienen que ver con una oficina tradicional: sillones para descansar, cafeterías y restaurantes. En uno de los pisos hasta instalaron una cocina donde los periodistas pueden reunirse a preparar su propio almuerzo.

Un empresario argentino compró uno de los castillos más históricos de España por €10 millones a una conocida familia asturiana

“Tres mil personas de 1000 países trabajan en lo que llamamos Axel Springer Neubau, es decir, la obra nueva, inaugurada en 2020”, detalla.

Luego de desayunar gratis en la planta baja, y a través de una docena de ascensores, los empleados suben todas las mañanas a las diferentes plantas. Cada uno de esos pisos cuenta, a su vez, con mini livings y cafeterías. Y 13 puentes transparentes atraviesan el vacío a lo largo de todo el inmueble.

La construcción fue concebida como un valle digital, con un atrio central, es decir, un vacío diagonal que atraviesa el espacio interior y que sigue el trazado del Muro. Allí funcionan, además de Bild y Welt, la plataforma de compras Idealo, el comercializador Media Impact y las marcas Business Insider Germany y Politico Germany. Una de las últimas adquisiciones fue la compra del histórico medio británico The Telegraph.

La impronta del fundador, Axel Cäsar Springer (1912-1985), está presente en un sector donde instalaron una réplica de la primera pequeña oficina que tuvo el periodista alemán en la ciudad de Hamburgo. Casi 80 años después, y tan solo en Berlín, la empresa se despliega en unos 50 inmuebles, dice el director.

La esquina de Palermo que se transforma con una inversión de US$85 millones en el triángulo de lujo porteño

La creatividad en primera plana

“Para los medios de comunicación es fundamental incentivar la creatividad, y por eso elegimos este diseño: plasma esa idea basada en la importancia del intercambio de ideas”, destaca. Consultado sobre la inteligencia artificial y sobre si cree que su avance conspira contra el trabajo presencial, responde: “Muchas veces no sabemos si lo que dice la IA es verdad, pero acá podemos discutir el tema con un colega y tener más chances de obtener información concreta”.

Una mención aparte merece la terraza; de acuerdo con las normas urbanas de sustentabilidad de Berlín, se transformó en un jardín de 3000 metros cuadrados con flores, bancos, senderos y huertas, donde se puede tomar sol y disfrutar de una vista privilegiada de la ciudad que nada tiene que envidiarle a la cúpula del Reichstag, sede del Parlamento. La intención de Koolhaas era que tanto la planta baja como la azotea estuvieran abiertas al público, pero finalmente se optó por lo contrario por temas de seguridad. En la terraza se instalaron, además, una serie de antenas con los nombres de las marcas del grupo.

Según un informe de la compañía, “9100 metros cuadrados es la superficie construida, el equivalente a unas 35 canchas de tenis. Todo el terreno mide 10.000 metros cuadrados de los cuales 52.204,31 metros cuadrados están disponibles para oficinas, salas de reuniones y áreas comunes. El atrio tiene una capacidad total de unos 120.000 metros cúbicos, equivalente a unas 40 piletas olímpicas de Río de Janeiro. La empinada rampa de hormigón del lado oeste del edificio, sobre la Jerusalemer Straße, mide 55 metros de largo, con un ángulo de inclinación de 18,1 grados”.

Al principio, cuando comenzó la mudanza, en la empresa temían que los periodistas no se acostumbraran a trabajar en un espacio abierto y a sentirse observados, revela el director durante la visita. “Por ahora no escuchamos quejas; al contrario”, aclara. Si uno se asoma desde las barandas de los pisos superiores hacia el gran patio abierto, va a encontrar sobre algunas mesas sombrillas para protegerse del sol y tener privacidad.

Por otro lado, a seis años de la inauguración de la obra, Ludwigs admite que hoy, si tuviera que hacer un nuevo diseño, le agregaría cabinas o áreas destinadas a hablar por teléfono: “De todos modos, dentro de siete años no sabemos si este elemento seguiría siendo útil”. Al recorrer el edificio se escucha un murmullo constante, como si se estuviera dentro de una cafetería.

Si bien el multimedio no brindó una cifra oficial del costo total del proyecto, en su momento trascendió que habría desembolsado alrededor de €300 millones, aunque luego la propiedad fue vendida de forma anticipada a un fondo de Noruega por €425 millones. Gracias a esa operación, la compañía no solo cubrió la inversión inicial, sino que obtuvo una ganancia directa antes de estrenarla. Actualmente, alquila las instalaciones.

El Axel Springer Kiez: el tradicional barrio de la prensa

El magnate, quien fundó lo que hoy es Axel Springer SE (Societas Europaea), dejó también una huella en la fisonomía arquitectónica de Berlín: su idea fue crear un microbarrio propio dentro de la ciudad, con distintas construcciones, historia y funciones, que conectara a las marcas del grupo en un mismo entorno físico. Él mismo usó la palabra Kiez, vecindario, para referirse al lugar donde aún funciona la mayor parte de sus empresas.

El Neubau está frente a la Torre Dorada, el primer rascacielos de la compañía: data de 1966 y se eleva bastante más alto que su vecino más joven. Ambos son imponentes y se conectan a los dos lados de lo que antes era la frontera: el primero, al oeste, en el área central de Mitte; el segundo, al este, lindante con el llamado barrio turco de Kreuzberg. Los separa una calle y una plazoleta donde se destaca la escultura Mauerläufer, el hombre que camina sobre el Muro. Al costado pueden verse restos del paredón derribado en 1989. A pocas cuadras está el Checkpoint Charlie, el cruce más famoso de la frontera durante la Guerra Fría. “La nueva construcción es un símbolo de la unión con la que soñaba Springer”, dice la empresa.

Pero este no es el único edificio que vale la pena conocer en la capital de Alemania. Según el sitio oficial de turismo Visit Berlin, distribuidas a lo largo de toda la ciudad hay más de 40 construcciones que son íconos de la arquitectura de los dos últimos siglos, desde el movimiento de la Bauhaus hasta la actualidad. Cerca del Neubau, por ejemplo, se encuentran el Museo Judío de Berlín y la Potsdamer Platz, entre tantas obras de diferentes estilos que se pueden recorrer a pie o a través de la extensa red de transporte público.

Contra el aburrimiento de lo virtual

En 2013, unos 20 proyectos arquitectónicos se presentaron para levantar el campus. Ganó el de OMA porque, según el informe de la compañía, era el estudio que mejor “representaba los cambios de la prensa impresa a la era digital”. Las obras se iniciaron tres años después.

Rem Koolhaas, fundador de ese estudio, nació en 1944 en los Países Bajos. Es un prestigioso teórico y urbanista que comenzó su carrera como periodista. Si bien se lo asocia con el deconstructivismo por romper con la geometría pura, él mismo negó identificarse con esa escuela. Dejó su sello en varios países; una de sus piezas más reconocidas es la sede de China Central Television en Pekín. En Berlín construyó, en total, tres inmuebles.

Así describió al Neubau:

“En un edificio de oficinas típico, un visitante entra y luego vuelve a desaparecer. No queda nada claro qué es lo que ocurre en un edificio así. En el de Axel Springer, las personas y su interacción están en el centro. La nueva sede editorial es una herramienta para el desarrollo continuo de una empresa en constante movimiento. Ofrece a sus usuarios una base física, condiciones espaciales de lo más diversas, desde lo íntimo hasta lo monumental, en contraste con la monotonía de trabajar en el espacio virtual”.

Sin embargo, vale la pena preguntarse si, en el fondo, esa pregunta sigue abierta: ¿logrará la presencialidad imponerse a lo virtual, o las obras faraónicas como este nuevo campus son apenas un intento ambicioso y costoso de retener algo que la tecnología ya empezó a disolver?

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/este-edificio-se-construyo-sobre-el-antiguo-muro-de-berlin-parece-un-cubo-futurista-de-cristal-y-nid04092026/

Volver arriba