Estabilidad: qué va a pasar con los precios ganaderos tras los picos históricos
La ganadería atraviesa uno de sus mejores momentos en materia de precios. En marzo pasado, la hacienda alcanzó un pico histórico en términos reales y llevó al sector a niveles que hacía años...
La ganadería atraviesa uno de sus mejores momentos en materia de precios. En marzo pasado, la hacienda alcanzó un pico histórico en términos reales y llevó al sector a niveles que hacía años no se veían. Después de esa suba, en las últimas semanas el mercado empezó a reacomodarse. Hubo bajas puntuales en algunas categorías, pero los especialistas las ubican como parte de un ajuste tras el salto previo, más que como un cambio de tendencia.
En este escenario aparecen dos elementos que conviven. Por un lado, el consumo interno muestra límites, lo que condiciona nuevas subas. Por otra parte, la oferta sigue siendo reducida y sostiene los valores. El diagnóstico surge de consultas realizadas por LA NACION a operadores y analistas del sector durante el remate organizado por Expoagro en la casa central del Banco Nación, donde se concentraron más de 36.000 cabezas de 14 provincias.
“Venía subiendo mucho, tocó techo y ahora se está acomodando. Es lo normal: sube, baja y encuentra un equilibrio, pero en un nivel muy bueno”, explicó el analista ganadero Federico Santángelo.
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La dinámica se refleja sobre todo en la invernada. El ternero, que en marzo había alcanzado valores cercanos a los $7000 el kilo —niveles que no se veían en más de 15 años en términos reales—, hoy se mueve entre $6300 y $6700, según la calidad.
Hace un año, ese mismo ternero se pagaba alrededor de $3000. “Entonces, lo que hoy parece una baja en realidad se da sobre valores que siguen siendo muy altos”, planteó Santángelo.
Durante el pico de marzo también se alteró la relación de reposición —que compara el precio del ternero con el del novillo y marca el costo de reponer hacienda—. El ternero llegó a valer entre 1,35 y 1,40 veces el novillo, cuando lo habitual es una relación de 1,15 a 1,20. “Eso mostraba que estaba caro. Ahora se está corrigiendo”, explicó.
En paralelo, el comportamiento no es igual en todo el mercado. Mientras la invernada muestra más movimiento, el ganado listo para faena —el “gordo”— se mantiene más estable. Y ahí el factor que influye es el consumo. “La gente compra lo que puede pagar. Si tenés la carne en niveles muy altos frente al pollo o el cerdo, el consumo se retrae”, explicó Leandro Illa, de Colombo y Magliano.
A esto se suma un contexto económico que condiciona el poder de compra, lo que limita el traslado de nuevas subas al mercado interno. En las últimas semanas también influyó el clima. Durante el período seco, muchos productores adelantaron ventas, lo que incrementó la oferta. Con las lluvias, se registró mayor retención de hacienda y la aparición de compradores.
“Se genera menor oferta y mayor demanda en el mismo momento, y eso hace que los precios vuelvan a afirmarse”, explicó Illa.
En el frente externo, se registraron movimientos en dos direcciones. Hubo mejoras en condiciones comerciales vinculadas al Mercosur y Europa, pero el nivel de precios en dólares y la apreciación del tipo de cambio reducen la competitividad. “La exportación no está traccionando tanto como antes”, advirtió Santángelo.
Más allá de estos factores, el mercado está atravesado por la baja oferta de hacienda. En los últimos tres años, el stock bovino se redujo en alrededor de 3,3 millones de cabezas. “Hay una realidad: hoy el mercado no tiene oferta. Y eso no se va a revertir rápido, va a ser así este año, el que viene y probablemente el siguiente”, explicó Illa.
En ese marco, se observa una mayor retención de hembras. “En este remate, por ejemplo, hubo unas 22.000 cabezas machos y solo 7000 hembras, cuando lo habitual es una relación 60/40. Hoy estamos más cerca de 80/20”, detalló. Según explicó, esa decisión responde a precios firmes y a expectativas de producción futura, pero reduce la disponibilidad en el corto plazo.
“Lo que hay que entender es que la ternera que retenés hoy recién la vas a ver convertida en producción dentro de cuatro o cinco años. La biología no se puede acelerar”, resumió.
Esto implica que cualquier recomposición del stock ganadero llevará varios años en reflejarse en más producción. A esa situación local se suma un contexto más amplio. “No hay oferta ni acá ni en ningún lado del mundo”, agregó el especialista.
Con este marco, el mercado muestra una etapa distinta a la de los últimos meses, con movimientos dentro de un rango más acotado. “Vamos a estar fluctuando dentro de estos valores. No esperamos subas tan fuertes como las que vimos, pero tampoco una caída importante”, señaló Santángelo.
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En algunos momentos del año, la menor oferta puede sostener los valores. “Cuando falta hacienda, los precios se ponen tirantes. Es así de simple”, agregó Illa.
En ese contexto, los remates especiales —como el de Expoagro en el Banco Nación— registraron valores algo por encima de las semanas previas, con particularidades propias por el nivel financiamiento.
“Son remates con financiamiento, plazos largos o tasas bajas. Eso influye en el precio y muchas veces lo ubica por encima del mercado corriente”, explicó Santángelo.