Es kinesióloga, se formó en Ayurveda en California y asegura que las especias de la alacena pueden ayudar a sentirnos mejor en primavera
En casi cualquier cocina hay un frasco de canela, unos clavos de olor o un molinillo con pimienta negra,...
En casi cualquier cocina hay un frasco de canela, unos clavos de olor o un molinillo con pimienta negra, especias que se usan con frecuencia para cocinar, darle sabor a un guiso o un postre. Para Clara Correa, kinesióloga y especialista en Ayurveda, la medicina tradicional de la India, esos mismos ingredientes pueden ayudar a transitar mejor la primavera, una época en la que el cuerpo necesita entrar en calor, activar la digestión y dejar atrás la pesadez del invierno.
Esa idea será el eje de la charla que Correa dará el próximo sábado 24 de octubre a las 13 h en el Bienestar Fest, el festival que LA NACION organiza junto a OSDE en el Hipódromo Palermo, donde hablará de los alimentos, las especias y las rutinas que propone el Ayurveda para esta época del año. Estará ubicada en la Isla Zen, uno de los cuatro espacios del festival.
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“Me gustaría que la gente se lleve herramientas súper simples y que sepa que su farmacia puede estar en su cocina -adelanta Correa-. Hay un montón de especias que uno tiene en la alacena y que son súper poderosas, y eso me parece muy valioso porque es algo alcanzable, económico y fácil. El jengibre, la cúrcuma o el cardamomo son muy fáciles de conseguir, de bajo costo, y tienen un poder medicinal muy grande”.
Correa llegó a esta medicina tradicional de la India a los 17 años, primero como paciente, mientras descubría el yoga. Más tarde estudió kinesiología en la Universidad Maimónides, se certificó como instructora de yoga Iyengar y, durante los años en que vivió con su familia en Los Ángeles, completó la formación en el California College of Ayurveda, donde se recibió de clinical specialist, además de estudiar herbalismo. Desde que volvió a la Argentina, hace casi tres años, tuvo que explicar muchas veces de qué se trata su disciplina. “Afuera es una medicina mucho más conocida. Acá se conoce un poco más la medicina china, pero siento que el Ayurveda está llegando a su mejor momento. Hay más conocimiento y más apertura”, reflexiona.
Una medicina a medida“El Ayurveda es una medicina preventiva y natural, la ciencia de la vida, que individualiza los procesos y los tratamientos. No se prescribe lo mismo para todos. De acuerdo a cómo sos, dónde vivís, qué comés y qué tenés a tu alcance, hay cierto tratamiento para cada individuo. Dos personas pueden tener la misma patología, pero si una vive en el norte y otra en el sur, con otro clima, otros alimentos y otra genética, el tratamiento va a ser diferente”, explica. Desde ese lugar mira con distancia las dietas que se ponen de moda, como la de jugos o la keto, que según ella no les sirven a todos los pacientes por igual.
Con su formación en kinesiología, asegura que encontró la manera de cruzar ambas disciplinas y darle un enfoque más clínico. “Me dio mucho entendimiento anatómico, fisiológico y biomecánico, y también aspectos clínicos básicos que en el Ayurveda no tenés. Cuando llega una persona con ciertos síntomas, no solo busco la causa ayurvédica, también me gusta investigar la parte anatómica y fisiológica del proceso. Ahora se habla muchísimo de los ritmos circadianos y de la rutina, y el Ayurveda viene hablando de eso desde hace miles de años”, recuerda Correa.
Qué le pasa al cuerpo en primaveraEl Ayurveda llama ritucharya a las rutinas estacionales que ayudan al cuerpo a acompañar lo que sucede afuera. “La salud no se sostiene igual todo el año. El cuerpo es parte de la naturaleza y los cambios de afuera suceden también adentro. Los momentos de transición, como la primavera y el otoño, son los más delicados, porque todavía traemos las cualidades de la estación anterior, y ese cambio genera estrés en el cuerpo”, señala la experta.
En primavera, el problema que describe es el estancamiento. Durante el invierno se acumula kapha, uno de los tres doshas o biotipos del Ayurveda, asociado a la tierra y al agua. “En invierno comemos más pesado, con más hidratos y más grasa, y acumulamos mucha materia. El Ayurveda dice que kapha es como la nieve de las montañas, que con el calor empieza a derretirse y baja como agua por los ríos y los valles. Lo mismo pasa con todo lo acumulado, y hay que aprovechar ese movimiento para limpiar y depurar”, describe. Cuando eso no ocurre, aparecen las alergias estacionales, el cansancio, la pesadez, la congestión y una digestión mucho más lenta, ya que el kapha apaga el agni, el fuego digestivo.
Qué es (y qué no debe hacerse) en un resetLa lógica ayurvédica consiste en equilibrar con los opuestos. “Si hay frío, traigo calor. Si hay pesadez, traigo liviandad. Si hay estancamiento, traigo movimiento. Como kapha es pesado, frío, denso y húmedo, lo equilibramos con comidas livianas, cálidas y especiadas, que ayudan a despertar, alivianar, depurar y activar el fuego digestivo”, explica.
Por eso, el reset de primavera nada tiene que ver con las propuestas drásticas que circulan en redes. “No es ayunar ni vivir a jugos fríos ni hacer una dieta extrema. Lo frío y lo crudo pueden apagar todavía más el fuego digestivo -advierte-. Tampoco es hacer purgas ni tomar laxantes, salvo que uno esté haciendo un panchakarma, que es una terapia más intensiva que se hace en una clínica. No es un castigo ni una restricción, es un cuidado, volver a nutrirse, volver al centro. Para mí es también hacer una pausa y cuidarse a uno mismo”, sostiene.
Comidas livianas y alimentos tibiosLos alimentos tibios y especiados encabezan su lista. “Queremos comidas livianas, pero no una ensalada fría, porque esta época ya tiene un elemento de frío. Conviene activar el fuego digestivo con especias como el jengibre, la pimienta negra, la cúrcuma, la canela, el cardamomo o el clavo de olor. Por ejemplo, una quinoa o un mijo condimentados con jengibre, pimienta negra y cardamomo”, propone.
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Lo que conviene, dice, es reducir lo frío, lo pesado y lo húmedo del helado a las ensaladas recién salidas de la heladera. Para quienes no quieren renunciar a lo fresco, sugiere una alternativa intermedia: “Entiendo que es una época en la que uno quiere comer algo más fresco. En vez de una ensalada super fría, se puede armar un colchón de espinaca y sumarle arriba una proteína calentita, como pollo, pescado, huevo o quinoa”.
La temperatura importaPara el Ayurveda, la digestión es el punto de partida de todo lo demás. “Decimos que somos lo que digerimos. Si consumimos alimentos fríos, apagamos el fuego digestivo, y eso genera mala digestión, mala absorción y acumulación de toxinas, lo que el Ayurveda llama ama. Podemos consumir un montón de alimentos o suplementos, pero si no los digerimos bien no los vamos a absorber. Las enzimas digestivas también se secretan a cierta temperatura en el estómago, por eso es tan importante cuidarla”, sostiene.
Consejos para todos los díasComer apurado frente a la computadora no impide aplicar estas ideas, y Correa propone empezar por gestos mínimos. “En vez de estar todo el día tomando mate o café, es mejor llevarse un tecito de jengibre o de menta, según los síntomas. Tratar de llevar un recipiente desde casa y tomar aunque sea cinco minutos para comer sentado, sin trabajar ni mirar la compu. Si hay que elegir entre lo que hay, en primavera evitar la ensalada de lechuga o el helado de postre y buscar un plato calentito, como un pescado, un pollo, verduras salteadas o un arroz. También llevar un poco de fruta o unos frutos secos”, enumera.
La clave, insiste, está en los pequeños hábitos. “No hay que hacer todo perfecto, estar todo el día cocinando, tomando suplementos y meditando para estar bien. El cuerpo es sabio y responde rápido a esos cambios. Otro consejo importante es hacer un par de respiraciones conscientes durante el día -sugiere-. Frenar, cerrar los ojos, inhalar, exhalar y hacer una pausa, aunque sea de un minuto. Eso cambia un montón, y es algo que podemos hacer todos en cualquier lugar”.