“Era impensable”: fue vocalista de La Oreja de Van Gogh durante 17 años y ahora se lanzó como solista
Después de 17 años como la voz al frente de La Oreja de Van Gogh, ...
Después de 17 años como la voz al frente de La Oreja de Van Gogh, Leire Martínez inicia una nueva etapa con nombre propio. La cantante española lanzó su primer álbum solista: Historias de aquella niña, un proyecto profundamente personal en su carrera. El disco —que incluye 11 canciones originales y colaboraciones con Miranda!, Andrés Suárez, Abraham Mateo y Edurne — recorre recuerdos de su infancia, vivencias recientes y aprendizajes personales, combinando pop contemporáneo, guitarras y producción electrónica.
La nueva etapa estará acompañada por una gira internacional que en mayo próximo la traerá nuevamente a la Argentina, con fechas en Neuquén (el 4), Buenos Aires (el 7, en el Teatro Gran Rex), Rosario (el 8) y Córdoba (el 9). En estos conciertos presentará las canciones de su nuevo disco junto a versiones renovadas de los clásicos de La Oreja de Van Gogh.
En una entrevista con LA NACION, Martínez habló del impacto de su salida del grupo, del desafío de exponerse sin el “paraguas” de la banda y del proceso emocional detrás de su primer álbum.
Su camino como solista—¿En qué momento sentiste que era tu momento de encarar la carrera como solista?
—Creo que se impuso la vida. A veces te ubica en escenarios que, quizá, tú no has elegido así a priori, pero una vez que me vi en esa situación dije: “Adelante, adelante y con lo que tengo”. A veces se suele decir que si la vida te da limones, pues es mejor hacer limonada. Y esa fue un poco mi actitud. No fue algo pensado ni meditado. Sí tenía muy claro que quería seguir haciendo lo que me gusta. Evidentemente no sabía cuál iba a ser el nivel ni el alcance de lo que hiciera, pero tenía claro que quería continuar.
-¿Y ahí empezó a aparecer el disco?
—Mi meta a corto plazo fue tratar de hacer canciones y en eso me puse sin plantearme nada más. Me puse a escribir, a juntarme con compañeros de profesión que me han ayudado mucho. Me ha sorprendido la rapidez con la que empezaron a surgir ideas interesantes. Eso es lo que ha marcado los tiempos: ver que estaba produciendo material y que empezábamos a tener contenido como para plantearme algo más grande. Pero todo estaba supeditado a que hubiera canciones.
El significado detrás del disco—Historias de aquella niña es el título de tu primer álbum solista. ¿Quién es hoy esa niña y qué representa en la mujer que sos ahora?
—Esa niña es un recordatorio de lo que no tengo que olvidar, de lo que tengo que seguir valorando y premiando. Era una niña muy inquieta, hambrienta de aprender, de vivir cosas, de nutrirse de experiencias. Quizá con el paso de los años me fui convirtiendo en alguien más gris. Pierdes un poco esa chispa, esa frescura, esa creatividad, esa espontaneidad. Para mí, este proceso de composición ha sido una reconexión total con todo lo que fui y lo que sigo siendo, pero que estaba un poco dormido. He vuelto a desenterrar cosas que eran fundamentales, rasgos importantes de mi personalidad que había dejado de escuchar o de atender. He evolucionado, evidentemente, y he sumado experiencia y aprendizaje, pero necesitaba volver a conectar con eso.
Reconstruirse fuera de la banda—Contaste que es un disco muy personal. ¿Qué fue lo más desafiante de exponerte sin el paraguas de la banda?
—El mayor reto he sido yo misma: el no dejarme llevar por mis miedos, por las inseguridades. Por supuesto que surgieron, sobre todo al principio. Salir de tu zona de confort y de ese paraguas donde has creado tus costumbres, tus rutinas, tu forma de hacer las cosas, y de pronto todo cambia. La realidad se transforma y hay que hacerle frente. He tenido que acostumbrarme a lo nuevo o desacostumbrarme a hacer las cosas de una manera y aprender a hacerlas de otra. Eso ha sido el mayor reto. Pero ha sido tan gratificante… Lo que al principio te cuesta mucho, con el paso del tiempo empieza a costarte menos y eso te genera una dosis de seguridad que te reafirma.
—En “Mi nombre”, tu primer single, hablás de la voz, del nombre, de no ser reemplazable. ¿Sentís que en algún momento, con tu salida del grupo, no se te escuchaba?
—“Mi nombre” fue un ejercicio terapéutico. Cuando empecé a escribir este disco era muy reciente lo del grupo y yo transitaba un tipo de emoción que necesité validar, darle su lugar. No estamos acostumbrados a hablar de nada que no sea políticamente correcto, ni de que a veces sufrimos, que a veces las cosas nos duelen, que nos enfadamos o nos ponemos tristes. Yo necesité validar esas emociones porque era lo que sentía en ese momento. No responde a nada más. Afortunadamente, lo hice, porque si no les hubiera dado su lugar, quizá, hoy no podría estar hablando de otras cosas. “Mi nombre” es una reflexión de cómo me sentía yo en aquel momento, desde mi vivencia y desde mi verdad.
“Un capítulo ya pasado”—En su momento contaste que el comunicado sobre tu salida no había sido algo que te sorprendiera. ¿Qué fue lo que más te costó?
—Cualquier momento de cambio implica recolocarte. A mí siempre me ha ayudado mi familia, mi ámbito más cercano, donde me refugio y curo mis heridas. Ahí no tengo que dar explicaciones porque me conocen y saben cuándo estoy bien o no, y me sostienen. Para mí eso fue fundamental. Es un capítulo ya pasado. No es mi espíritu remover ni seguir con eso. Ahora mismo estoy en otro capítulo de mi vida y feliz disfrutando de lo que viene.
—¿Alguno de tus excompañeros te escribió felicitandote por tu nueva etapa?
—Actualmente no, pero bueno, ya se verán.
—Siempre dijiste que esos 17 años los recordás con cariño. ¿Hay algo de resentimiento o nostalgia?
—Resentimiento no. Obviamente nostalgia sí, en el sentido de que he vivido cosas maravillosas en el grupo y eso siempre lo voy a recordar con cariño.
El regreso a la Argentina—Después de tu anuncio, el público te recibió con mucho cariño. ¿Qué significó ese respaldo?
—Para mí era impensable pensar que un escaso año después de todo lo ocurrido iba a estar presentando un disco y una gira que no solo me va a llevar por España, sino también por el resto del mundo. Mis expectativas eran más de a poquitos: sacar el disco y ver qué iba pasando. Pero ha habido una conexión especial con el público y mucha gente ha querido mostrarme ese cariño. Lo he sentido y estoy súper agradecida. Eso ha dado pie a soñar un poquito más grande y poder materializar la gira.
—¿Qué significa volver a la Argentina en esta nueva etapa?
—Volver a la Argentina es algo increíble. Va a tener connotaciones emocionales importantes porque fueron muchos años viajando allí, muchas ciudades, muchas noches de música y vivencias. Es como cuando llevas tiempo sin ver a un amigo y tienes la oportunidad de reencontrarte y ponerte al día. Los shows van dentro del marco del disco, así que las canciones nuevas tendrán su lugar. Tengo ganas de compartirlas en vivo porque les da otra dimensión. Y, por supuesto, haremos un repaso de lo que ha sido mi trayectoria musical.
—¿Sentís que estás en tu mejor momento?
—Es el que estoy viviendo ahora, por lo tanto es el mejor.