Enoturismo en Animaná. Catas, visitas guiadas y gastronomía en una bodega boutique a 1700 metros sobre el nivel de mar
En Animaná, un pequeño poblado salteño a 1.700 metros sobre el nivel del mar, funciona una bodega boutique dedicada a la elaboración de vinos de alta gama en partidas limitadas: apenas 35.000 b...
En Animaná, un pequeño poblado salteño a 1.700 metros sobre el nivel del mar, funciona una bodega boutique dedicada a la elaboración de vinos de alta gama en partidas limitadas: apenas 35.000 botellas anuales que condensan la identidad del lugar y la visión de una familia que eligió la altura como sello distintivo.
Un familia -los Dal Borgo- sin ninguna historia en el mundo del vino. Carla es bióloga, Facundo ingeniero agrónomo; Sergio, el papá, viene del mundo de la construcción e Isabel, la mamá, es geóloga. Tras conocer el terruño, se enamoraron de sus paisajes y en 2012 compraron tierras con la idea de cultivar, vender uvas y elaborar vinos para terceros.
Con el tiempo y ya con varias añadas en la calle, decidieron abrir las puertas al turismo. “Nuestro compromiso es seguir profundizando en la calidad de los vinos, cuidando el entorno natural y compartiendo la esencia de los Valles Calchaquíes con quienes nos visitan y disfrutan de nuestras”, cuenta Carla.
Cosecha manualEl paisaje no es un telón de fondo, sino parte esencial de la propuesta. La amplitud térmica, los suelos aluvionales, las escasas lluvias y más de 300 días de sol al año garantizan uvas de excelente sanidad y maduración equilibrada. Cada cosecha se realiza de manera manual, con un cuidado minucioso que refleja respeto por la naturaleza y compromiso con la sustentabilidad. Ese trabajo es que el buscan transmitir a los visitantes.
La experiencia enoturística invita a recorrer los viñedos, conocer el trabajo de los equipos enológicos y agronómicos, explorar la pequeña bodega boutique y participar de catas guiadas que revelan la identidad del terruño. Bajo el concepto de cocina de origen, las propuestas gastronómicas conectan productos locales, tradiciones ancestrales y técnicas contemporáneas, generando un puente entre territorio y mesa.
Las actividades se organizan en distintas modalidades: Recorrido por finca y bodega: viticultura de altura, suelos y prácticas sustentables: degustaciones guiadas y experiencia Resto Wine Bar: maridajes con producto local: encuentros con el equipo enológico y agronómico.
El Centro de Visitas es la puerta de ingreso a este universo. Allí se ofrecen almuerzos de miércoles a domingo, degustaciones en grupos reducidos, y la experiencia del Wine Bar, con vista 360° y vinos maridados con productos locales.
Más que una visita, Dal Borgo propone una inmersión íntima en la esencia de los Valles Calchaquíes: hospitalidad cálida, arquitectura que dialoga con el paisaje, gastronomía de raíces y vinos que nacen en altura. Cada detalle transmite la filosofía de la familia Dal Borgo: recibir, compartir y abrir la casa para que cada visitante se lleve una memoria emocional, un instante de pausa y un encuentro auténtico con la belleza de la montaña.
En temporada de verano, las distintas actividades se desarrollan de jueves a domingo.