Endeudados, la pregunta que nadie hizo
En los últimos meses se viene instalando un tema de debate público que tiene que ver con la ...
En los últimos meses se viene instalando un tema de debate público que tiene que ver con la deuda y la morosidad. Saliendo de la perogrullada de “es un problema entre privados”, este texto intenta humildemente analizar en profundidad el tema y brindar un panorama más amplio para reflexionar sobre la problemática.
Para esto es necesario ser lo más objetivo posible, por tanto recopilé una serie de datos duros sobre la situación actual de Argentina. Puede ser engorroso para el lector, y pido disculpas, pero a efectos de contribuir a la imparcialidad, es preciso citar la fuente de cada cifra.
Empecemos por la tasa de crecimiento. Según el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, la economía argentina “crece despacio” y “mucho más despacio” de lo que a ellos les gustaría. El funcionario también agregó que el número se ubica en torno al 2% anual. Seguramente, esto esté empujado por algunos sectores muy puntuales que se desarrollan en economías regionales que no logran abastecer la alta demanda de empleo formal.
Dicho esto, veamos qué pasa en los sectores que históricamente han generado más puestos de trabajo en nuestro país: industria y construcción. La producción manufacturera se recuperó levemente en junio, pero no alcanzó para compensar la caída acumulada del 2,2% en el primer semestre según el Índice de Producción Industrial (IPI). Por su parte, la construcción viene alternando inestablemente entre altas y bajas. Los datos proporcionados por el Indec indican que el sector cayó 4,1% en junio frente a mayo, tras haber crecido 6,7% el mes anterior.
Con este estado de situación planteado, llegamos al punto del empleo. De acuerdo con cifras del Observatorio PyME, casi una de cada cuatro empresas relevadas redujo su dotación de personal y el empleo se redujo 4,5% en el mismo período. Al mismo tiempo, un análisis desestacionalizado del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 241.176 asalariados privados registrados, de los cuales 85.561 corresponden a la industria, equivalente al 35,5% del total. Como resultado de esto, crece la informalidad. Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral ascendió al 44,2%, según datos de un informe privado de Politikon Chaco.
Llegamos a la parte de los ingresos. Del total de los trabajadores, formales e informales, en el primer trimestre del año más de 10,5 millones de personas ganan menos de $1.500.000 por mes, estas son cifras públicas proporcionadas por el Indec. En junio, la Canasta Básica Total (CBT) ascendió a $1.531.473.
En este contexto, los argentinos toman la decisión “privada” de endeudarse entrando en un sinfín de préstamos tras préstamos porque al cabo de 19 aumentos mensuales consecutivos en la tasa de mora del crédito a las familias (que alcanzó en mayo un 12,8% según la consultora 1816 sobre la base de datos de la Central de Deudores), la mayoría recurre a financieras y posteriormente a los prestamistas. Todo esto para cancelar una deuda pasada.
En un marco de alto endeudamiento, la brecha entre las tasas de los créditos a los hogares y las que cobran los ahorristas (plazo fijo) está en un récord en casi 15 años. Según la consultora GMA Capital, sobre la base de datos del sistema financiero, los préstamos personales tienen una tasa nominal anual de 66% anual, mientras que la tasa Badlar, que indica cuánto pagan los bancos por los plazo fijos mayoristas, supera en uno o dos puntos el 20% anual.
Dicho en otras palabras y muy burdamente, con las disculpas pertinentes a todos los especialistas en economía, si alguien le “presta” plata al banco (plazo fijo), este le devuelve entre el 21 y 22% anual. Pero si el banco le presta plata a alguien, este debe pagar casi tres veces más. El BCRA dijo que no tomará medidas al respecto frente a esta situación.
Recogiendo las palabras de una extrema obviedad obscena (vuelvo a pedir disculpas por la analogía) de nuestro presidente, “¿les pusieron una pistola en la cabeza” para sacar un crédito? Saliendo del sinsentido de esa pregunta retórica y de mal gusto, yo me pregunto e invito a los lectores a pensar: ¿tenían otra salida los que decidieron endeudarse?
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/endeudados-la-pregunta-que-nadie-hizo-nid24082026/