Generales Escuchar artículo

En contra de la reforma laboral, pero, ¿a favor de qué?

Esta semana comenzará a discutirse en el Congreso Nacional el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo para modificar la legislación en materia laboral. Como ocurre con frecuencia entre nosotros,...

En contra de la reforma laboral, pero, ¿a favor de qué?

Esta semana comenzará a discutirse en el Congreso Nacional el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo para modificar la legislación en materia laboral. Como ocurre con frecuencia entre nosotros,...

Esta semana comenzará a discutirse en el Congreso Nacional el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo para modificar la legislación en materia laboral. Como ocurre con frecuencia entre nosotros, prácticamente nadie habla habiendo leído el referido proyecto de ley; algunos pocos lo hacen en base a su experiencia profesional (como empleador, empleado o abogado laboralista), y muchos en el plano exclusivamente doctrinario o de defensa a ultranza de posiciones. A quienes se oponen de plano a la reforma laboral, cabe preguntarles: ¿ustedes, a favor de qué están?

Al respecto conversé con el norteamericano James Lawrence Medoff (1947-2012), quien estudió en las universidades Brown y Harvard, y enseñó durante toda su vida en esta última relaciones laborales e industriales. “Sus estudiantes lo recuerdan por el estilo extravagante y energético con el cual dictaba las clases. Averiguaba los números de teléfono de sus alumnos, para llamarlos personalmente”, afirma Matthew Q. Clarida. “Tenía una cátedra fija en Harvard, pero eso no le impedía saludar al personal de maestranza cada vez que llegaba a la universidad, apuntó su hija Susana, quien agrega que su padre le enseñó la oferta y la demanda cuando ella tenía siete años, cuando le dijo que, si vendía limonada, podía aumentar el precio cuando subía la temperatura y así ganaría más dinero”, complementa Bryan Marquard.

-La profesión lo recuerda por sus trabajos referidos a la economía laboral y también como profesor.

-Pertenecí a la clase de economistas cuyo estilo directo de comunicación podía iluminar tanto al Congreso y a una clase en Harvard, como a una reunión de arbitraje o una conversación con un niño. Lawrence Henry Summers, uno de mis alumnos, afirmó: “Le prestaba mucha atención al trabajo empírico realizado de manera cuidadosa. Fue una gran inspiración para mí, porque para él, el análisis económico no era un juego intelectual, sino una manera de entender el mundo, para tratar de mejorarlo”. Y según Robert Merton Solow, “era uno de los viejos economistas laborales, genuinamente interesados en averiguar cómo vivían los trabajadores y cómo sus vidas podrían ser mejoradas”.

-¿Qué nos puede decir sobre la reforma laboral que está por tratar el Congreso Nacional?

-La primera aclaración es que el empleador no compra al trabajador, como ocurría durante la esclavitud, sino sus servicios laborales; y que ello ocurre de manera voluntaria, lo cual no quiere decir que en el mercado laboral ambas partes tengan el mismo poder de negociación. Como supongo que el cambio en la legislación busca aumentar la demanda de servicios laborales, comencemos por plantear de qué depende dicha demanda en el caso del sector privado. El empleo público se rige por otras consideraciones.

-Lo escucho.

-Los empresarios no se levantan a la mañana para demandar mayor cantidad y calidad de servicios laborales, porque se fueron a dormir siendo malvados, pero la almohada les modificó su conducta. La demanda privada de servicios laborales depende de la expectativa de venta del producto que tiene entre manos el empresario y del consiguiente impacto sobre su producción, pero también del costo laboral con respecto al costo de la mecanización y de los riesgos de contratar personal.

-Esto desde el punto de vista de la demanda de trabajo. ¿Qué me dice del lado de la oferta?

-Los trabajadores, como los potenciales trabajadores, son personas que razonan, como todos los seres humanos. Esto quiere decir que no se quedan quietos una vez que consiguieron trabajo y, en caso de estar desocupados, buscan trabajo en los sectores formal e informal de la economía.

-Sobre lo primero escuché que no es el salario quien busca a la productividad, sino al revés.

-En efecto, y esto se ve claramente en el caso de los inmigrantes. El venezolano que le sirvió café en su bar preferido, al poco tiempo dejó de atenderlo. No porque haya regresado a su país, sino porque, al tiempo que estaba ocupado, seguía atento a la aparición de nuevas oportunidades laborales. Esto es principalmente una cuestión de dinámica privada, probablemente la legislación tenga poco que ver.

-En cambio, puede ser importante en materia de costo y riesgos laborales.

-Así es. Que algunas cláusulas de la legislación existan desde hace décadas no dice nada, la rueda se inventó hace miles de años y sigue entre nosotros. Lo que es importante es la adecuación, no por el paso del tiempo, sino por el impacto del cambio tecnológico. Que se incorpora a la actividad productiva de manera paulatina; se convierte en un tornado cuando la legislación impidió este proceso, y el agua corre aguas abajo cuando se rompe el dique, y no por la operatoria del vertedero.

-Algo parecido puede estar ocurriendo con respecto al riesgo laboral.

-Puede ser, pero me parece que la cuestión del riesgo pertenece menos al plano de la legislación que al del plano de la interpretación por parte de los jueces. La distinción es importante, porque en la medida en que los problemas laborales dependan más de la jurisprudencia que de la legislación, el cambio de ésta mejorará muy poco la realidad. Pero al respecto que opinen los que saben.

-En este contexto, ¿cómo se entienden los rechazos de plano a la reforma laboral?

-Se me ocurren dos razones. Una, doctrinaria; la otra, de defensa de posiciones.

-Explíquese, por favor.

Deben existir personas que genuinamente consideran que los logros son “pisos” y, por consiguiente, cualquier modificación deteriora el bienestar, en este caso, de los trabajadores. Junto a lo cual existen personas que saben que, a través de la modificación, se pierden posiciones de privilegio. La liberación de los alquileres posibilitó que nuevos inquilinos pudieran acceder a una vivienda, pero ciertamente deterioró la posición de quienes, habiendo alquilado con anterioridad al congelamiento, se beneficiaron con éste.

-¿Qué les diría a los primeros, a los bienintencionados?

-Que en la vida no hay pisos ni techos. Pensemos, fuera del ámbito laboral pero claramente relacionado con él, lo que está ocurriendo en el plano comercial. La forma de comprar y vender se está transformando de manera sustancial e irreversible. No digo que las nuevas modalidades comerciales llegaron para quedarse, pero sí que no van a ser reemplazadas por una vuelta al comercio de barrio.

-¿Está usted diciendo que es una mala idea oponerse a cualquier reforma laboral?

-Estoy diciendo que no tengo problemas con las quejas, pero sugiero que las organizaciones que defienden los intereses de sus asociados no deberían agotarse en la queja, sino también plantear propuestas concretas. Todo o nada suena muy bonito, pero se arriesga a conseguir… nada.

-Don James, muchas gracias.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/en-contra-de-la-reforma-laboral-pero-a-favor-de-que-nid07022026/

Volver arriba