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El trágico destino de la bruja más querida de la televisión que hechizó al público con su belleza y tuvo un inesperado final

En 1964, desembarcó en la televisión estadounidense una serie que marcó un hito definitivo: Hechizada (Bewitched). Durante ocho temporadas, cautivó al público con la adorable historia de una j...

El trágico destino de la bruja más querida de la televisión que hechizó al público con su belleza y tuvo un inesperado final

En 1964, desembarcó en la televisión estadounidense una serie que marcó un hito definitivo: Hechizada (Bewitched). Durante ocho temporadas, cautivó al público con la adorable historia de una j...

En 1964, desembarcó en la televisión estadounidense una serie que marcó un hito definitivo: Hechizada (Bewitched). Durante ocho temporadas, cautivó al público con la adorable historia de una joven bruja ama de casa, encarnada por la inolvidable Elizabeth Montgomery, que intentaba reprimir sus poderes para llevar una vida normal junto a su familia. Con un simple movimiento de nariz, conquistó corazones en todo el mundo y convirtió la comedia en un fenómeno rotundo. Sin embargo, fuera del set no existía la magia. Detrás de las cámaras, la actriz lidiaba con las sombras de una tensa relación con su padre y una incansable búsqueda de estabilidad emocional. Cuando la vida finalmente le sonrió, el destino le jugó una mala pasada con un diagnóstico tardío que precipitó su final.

Entre la pasión por actuar y la sombra paterna

Nacida el 15 de abril de 1933 en Los Ángeles, llevaba la actuación en las venas. Fue hija de la estrella de Broadway Elizabeth Allen y del actor y director Robert Montgomery, considerado un verdadero ícono de Hollywood. Un año y medio antes de su llegada al mundo, el matrimonio había sufrido la pérdida de su primogénita, Martha, a causa de una meningitis espinal. La devastación emocional por aquella muerte marcó a fuego a su padre, quien quedó sumido en una profunda tristeza que lo volvió un hombre sumamente controlador y estricto a medida que su segunda hija crecía.

Decidida a seguir su vocación, la joven se formó en la Academia Estadounidense de Arte Dramático de Nueva York. Sus primeras posiciones frente a las cámaras ocurrieron en la década de 1950 junto a su padre en el programa Robert Montgomery Presents, al que ingresó audicionando como una aspirante más. Sin embargo, la convivencia laboral y la mirada exigente de Robert generaron rispideces continuas. El divorcio de sus padres en 1950 sumó una mayor distancia entre ambos, convirtiéndose la aprobación paterna en una presión constante con la que debió cargar durante toda su trayectoria.

Tras probar suerte en Broadway y en cine —destacando su trabajo junto a Gary Cooper en El consejo de guerra de Billy Mitchell (1955) y participaciones en La dimensión desconocida—, en 1963 llegó la oportunidad que transformaría su vida por completo: el papel de Samantha Stephens, la protagonista de Hechizada.

El nacimiento de un fenómeno cultural

El éxito de la serie fue inmediato y arrollador. Acompañada por Agnes Moorehead como su madre Endora y Dick York como su esposo Darrin Stephens —quien tras cinco temporadas fue reemplazado por Dick Sargent sin explicaciones, dando origen en la industria al denominado “síndrome de Darrin”—, el programa se transformó en un pilar fundamental de la cadena ABC. El impacto en la cultura popular fue de tal magnitud que la competencia buscó replicar la fórmula con Mi bella genio.

Hechizada se emitió durante ocho temporadas

A la par de la consagración masiva, la brecha entre Elizabeth y su padre se profundizó. Según revelaría más tarde su biógrafo Herbie Pilato, la actriz llegó a convocarlo para que interpretara a su padre en la ficción, pero él rechazó la oferta debido a los celos profesionales que le despertaba el enorme estrellato alcanzado por su hija.

Fracasos amorosos, reinvención y activismo

Detrás de la imagen de felicidad que proyectaba en la pantalla, la vida afectiva de Montgomery atravesó complejos traspiés. Para cuando el programa salió al aire en 1964, ya sumaba dos divorcios (del productor Frederick Cammann y del actor Gig Young). Un año antes del estreno contrajo matrimonio con William Asher, director de la comedia y padre de sus tres hijos: William Jr., Rebecca y Robert. Tras una década juntos, la relación matrimonial se desgastó y fue la propia actriz quien tomó la determinación de finalizar tanto el vínculo de pareja como el contrato de la serie al término de la octava temporada.

Tras el cierre del ciclo que la volvió famosa a nivel mundial, se enfocó en desencasillarse de la comedia y asumió desafiantes papeles en producciones dramáticas como Un caso de violación (1974) —rol que le valió una nominación al premio Emmy— y La leyenda de Lizzie Borden (1975). En paralelo a su carrera artística, se consolidó como una ferviente activista de causas sociales, siendo una de las primeras figuras de Hollywood en apoyar públicamente a los pacientes con VIH-SIDA y defender los derechos civiles de la comunidad LGBTQ+. En el plano personal, encontró la estabilidad deseada junto al actor Robert Foxworth, con quien se casó en 1993.

Un diagnóstico que llegó sin margen de tiempo

A comienzos de los años noventa, en pleno rodaje del largometraje televisivo Acusado de asesinato, comenzó a experimentar una marcada debilidad y un abrupto descenso de peso que atribuyó en un principio a un cuadro gripal. Ante la insistencia de su familia, acudió a una revisión médica, donde los profesionales constataron un cuadro irreversible: cáncer colorrectal en etapa cuatro con metástasis en el hígado.

Decidida a pasar sus últimos días en su residencia de Beverly Hills rodeada de sus seres queridos, la actriz falleció la madrugada del 18 de mayo de 1995, a los 62 años.

Su figura, sin embargo, permanece intacta en el recuerdo del público, habiendo logrado erigirse en Salem una estatua de bronce en su honor con una placa que sintetiza la imborrable huella que marcó en la pantalla: “Cabello dorado, ojos que brillan, un impecable movimiento de nariz; inteligente, adorable y mágica. Samantha nos dejó a todos hechizados”.

Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Florencia de Sousa.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/el-tragico-destino-de-la-bruja-mas-querida-de-la-television-que-hechizo-al-publico-y-tuvo-un-nid20082026/

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