El secreto mejor guardado de Recoleta: cómo es el café ubicado en la terraza de la Biblioteca Nacional
“Siempre soñé con tener mi propio café… pero que esté nada menos que en una obra de Clorindo Testa es tocar el cielo con las manos. Es muchísimo más de lo que alguna vez imaginé. Es un h...
“Siempre soñé con tener mi propio café… pero que esté nada menos que en una obra de Clorindo Testa es tocar el cielo con las manos. Es muchísimo más de lo que alguna vez imaginé. Es un honor enorme formar parte de semejante monumento histórico”, nos contó la pastelera Paula Roldán, actual dueña de la cafetería que lleva su nombre ubicada en la terraza de la Biblioteca Nacional, ícono del brutalismo argentino.
Pastelera de profesión y amante de la arquitectura y la jardinería, Roldán encontró en el primer piso de la Biblioteca el escenario perfecto para fusionar sus diferentes pasiones. Desde su llegada en 2023, lo transformó en un verdadero refugio para lectores, estudiantes, vecinos y viajeros curiosos.
Entre planos de hormigón, libros y vistas a la ciudad, la cafetería se convierte en una pausa suspendida en el aire. Un espacio que emerge entre volúmenes monumentales y dibuja un plano horizontal que contrasta con la fuerza del conjunto.
“Es el lugar perfecto para perderse entre lecturas, cafés y conversaciones con increíbles vistas a la isla de Recoleta”, comentan algunos de sus visitantes en las redes sociales.
“Mi cafetería nació en un momento en el que decidí patear el tablero. A los 49 años, no le encontraba sentido a mi vida y no era feliz. Cocinar en un comedor escolar —una experiencia profundamente gratificante— me abrió las puertas para presentar mi propuesta gastronómica a la Biblioteca”, recuerda Roldán sobre sus inicios.
Cuando pisó por primera vez aquella terraza, Paula sabía que había mucho trabajo por delante, pero también vio su enorme potencial. “Este lugar es único; lo que faltaba, se podía resolver. Y así lo hice, a pulmón y desde cero. Arreglamos el balcón, cambiamos el mobiliario, sumamos plantas y levantamos los pisos. Disfruto cada avance y cada detalle que voy incorporando al espacio”, confiesa.
El primer amor de Paula fue la pastelería. Tenía nueve años cuando, camino al club en San Miguel con su madre, se detuvo por primera vez frente a un local de repostería que la fascinaba. “En ese momento era una rareza; había muy pocos negocios así. Recuerdo mirar su vidriera y soñar con alguna vez tomar clases de cocina allí”.
En su cafetería, destaca una fuerte apuesta por el buen café y la pastelería, toda confeccionada por ella misma, a excepción de los alfajores, que los hace su pastelero favorito.
Además, en el menú hay muchas opciones saladas y platos calientes para el almuerzo. “Todo es casero y soy muy exigente con la calidad. Como me gusta comer bien, uso la mejor materia prima y me aseguro de que cada plato sea tan rico como a mí me gusta”.
“Todos los que visitaron el café me dijeron que nunca había estado tan lindo y que la transformación es increíble. La repercusión fue muy positiva”.
Paula Roldán, pastelera y dueña de la cafetería
El pequeño salón interior cuenta con buena iluminación y grandes ventanales, que conectan con vistas panorámicas de la ciudad. El verdadero encanto está en su terraza, que pareciera estar flotando sobre la ciudad.
Además de disfrutar de un buen café, el espacio invita a recorrer la biblioteca. Exposiciones, salas de lectura y la imponente arquitectura del edificio convierten cada visita en un verdadero paseo cultural.
Tomar un café aquí no es solo hacer una pausa: es vivir una experiencia que une historia, diseño y contemplación urbana.
Paula Roldán La Cafetería: en enero, abierta de lunes a viernes de 9 a 15. Desde febrero, lunes a viernes de 9 a 20.30 y fines de semana de 12 a 18.30. Está ubicada en Agüero 2502, CABA (1° piso de la Biblioteca Nacional, ingreso con DNI).