El misterio de la Bahía: miles de aves se desvanecen en California y los científicos “no saben por qué”
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En el Área de la Bahía de San Francisco, al menos diez tipos de aves que utilizan estos humedales muestran descensos persistentes. Esta conclusión surge de un estudio encabezado por Point Blue Conservation Science, que evaluó durante diez temporadas invernales consecutivas las tendencias poblacionales de 22 especies playeras.
Caída de la población de aves más pronunciada de la última décadaEl trabajo, publicado en noviembre de 2025 en la revista científica Ornithological Applications, reconstruyó la evolución de poblaciones de aves a lo largo de una década (entre 2012 y 2022).
Científicos de Point Blue y más de 50 organizaciones asociadas realizaron conteos y caracterizaciones de hábitats en la Ruta Migratoria del Pacífico. Este es un corredor que millones de aves atraviesan cada año durante sus desplazamientos estacionales y se extiende desde Alaska hasta el sur de Chile.
El retroceso más marcado se observó en la avoceta americana, una especie que se reproduce en estanques salinos de la Bahía de San Francisco. El estudio registró una disminución anual del 10%, equivalente a la pérdida de alrededor de 40.000 aves.
Matt Reiter, director de investigación y ecólogo cuantitativo de Point Blue, explicó a SFGATE que “no se trata de números pequeños” y que los cambios detectados resultan “bastante dramáticos” en áreas extensas.
Entre las especies que más preocupan a los científicos también figuran el dunlin y el willet. Estas dos aves playeras utilizan la Bahía de San Francisco como área de alimentación durante sus desplazamientos migratorios. Sus poblaciones se redujeron a ritmos aproximados del 5% y 8% anual, respectivamente.
Además de estas tres especies, el análisis detectó retrocesos en otras aves vinculadas a planicies mareales, marismas y zonas inundables a lo largo de la costa de California. En ese grupo figuran el chorlito gris, playeros del género Limnodromus (dowitchers) y el playerito mínimo que hacen uso regular de la región litoral. También aparecen el zarapito trinador, el zarapito pico largo y el playero blanco, cuya presencia en la región es ocasional.
Un informe reciente del San Francisco Chronicle indicó que el 80% y 90% de los humedales mareales históricos de la Bahía que son usados por estas aves se perdieron por el desarrollo urbano.
Los científicos admiten no saber las causasReiter reconoció que, antes de este estudio, no existían datos a escala de toda la Ruta del Pacífico. Es por eso que esta investigación es clave para entender las tendencias de las aves playeras. A su vez, explicó que tienen evidencias de que “algo malo” puede “estar pasando”, y ahora necesitan saber “qué lo está impulsando”.
El especialista reconoce que aún “no saben” qué causa el fenómeno. Sin embargo, sostuvo que el equipo maneja hipótesis vinculadas a la degradación del hábitat, la expansión costera y la recreación humana en zonas clave para las aves. Según explicó, “las áreas con mayor presencia de personas y perros sueltos registran menos aves”.
Otro factor señalado es el aumento en la frecuencia de sequías en California. De acuerdo con Reiter, la reducción de hábitats obliga a las aves a modificar su distribución y genera mayores niveles de estrés fisiológico.
El investigador advirtió que la caída de estas poblaciones puede alterar el equilibrio ecológico. En este sentido, señaló que sus depredadores también disminuyen y, al mismo tiempo, los invertebrados de los que se alimentan las aves playeras pueden aumentar sin control.
El San Francisco Bay State of the Birds report, otro informe reciente en el que participó Reiter, detectó resultados similares, con descensos de hasta 25% en el total de aves playeras y superiores al 80% en especies de tamaño mediano en una región de la Bahía. “La gente pregunta qué está pasando, y tengo que decir que no lo sé”, afirmó el investigador.
Pero el estudio también registró un dato alentador: dos especies asociadas a humedales de agua dulce —el black-necked stilt y el greater yellowlegs— mostraron aumentos significativos. Reiter vinculó este repunte a décadas de inversiones en conservación de humedales interiores, que demostraron tener efectos positivos en algunas poblaciones.