El informe del USDA sacudió a Chicago: se desplomó el maíz y bajó fuerte la soja
El maíz se desplomó y la soja volvió a caer en el mercado de Chicago luego de la publicación del primer informe mensual del año del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Según...
El maíz se desplomó y la soja volvió a caer en el mercado de Chicago luego de la publicación del primer informe mensual del año del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Según explican los especialistas, el mercado reaccionó a la confirmación de que hay más granos disponibles de lo que se esperaba. Con más producción y mayores stocks tanto en Estados Unidos como a nivel global, hubo una rápida corrección de los precios. En ese contexto, el contrato enero de maíz bajó US$9,45 por tonelada y cerró en US$165. Es el valor más bajo en casi tres meses. Mientras que la soja cayó US$5,70 y terminó la jornada en US$379 por tonelada.
En la Argentina, el impacto fue más moderado. Según explican los analistas, el mercado local ya venía con parte de la baja incorporada y opera con menos volumen y mayor cautela que Chicago. En el mercado A3, la soja cayó apenas US$0,3 y cerró en US$348 por tonelada, mientras que el maíz bajó US$3 y terminó en US$198, en un contexto en el que la dinámica del mercado interno y de la demanda física amortiguó el traslado de la baja externa.
En el caso de la soja en Estados Unidos, los analistas coinciden en que la caída fue el resultado de varios factores que se combinaron en el mismo informe. Por un lado, el USDA ajustó al alza la producción de Brasil y, por otro, incrementó los stocks finales proyectados para Estados Unidos, un dato que el mercado seguía de cerca. Según explicó Eugenio Irazuegui, “la difusión de los balances oficiales revirtió las mejoras iniciales y terminó retrayendo los precios algo más de 5 dólares por tonelada”. En su análisis, tanto el mayor volumen de la cosecha brasileña como la recomposición de las existencias estadounidenses terminaron presionando las cotizaciones.
El organismo norteamericano llevó la producción de Brasil a 178 millones de toneladas, un volumen récord impulsado por el avance de las primeras cosechas en Mato Grosso. Al mismo tiempo, publicó una nueva medición de stocks físicos en Estados Unidos que derivó en una suba significativa de las existencias finales proyectadas. Irazuegui señaló que el aumento fue de más del 20% respecto del mes anterior, llevando los stocks a 9,52 millones de toneladas, un nivel que se ubicó en el extremo superior de lo que esperaba el mercado.
El maíz mostró una reacción aún más fuerte. La caída se profundizó luego de que el USDA publicara tanto las hojas de balance como los datos de stocks físicos en Estados Unidos. Desde Zeni explicaron que la fuerte suba de existencias generó una salida rápida de posiciones compradas, lo que aceleró la baja de los precios. El organismo relevó stocks por 337,38 millones de toneladas, un 10% más que un año atrás, y además ajustó al alza la producción estadounidense hasta 432,34 millones de toneladas. Ese combo amplió el récord productivo y llevó los stocks finales proyectados para la campaña 2025/26 a 56,56 millones de toneladas, muy por encima de lo que anticipaban las estimaciones privadas.
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Para Germán Iturriza, el informe terminó de desarmar una expectativa que el mercado venía sosteniendo. “Había mucha expectativa puesta en una reducción del rinde del maíz en Estados Unidos, y eso finalmente no ocurrió”, explicó. Por el contrario, señaló que el USDA mostró una leve mejora en los rindes y, sobre todo, un fuerte aumento del área sembrada, lo que cambió el escenario.
“Lo que terminó pesando no fue un solo dato, sino la combinación”, afirmó el analista. Según detalló, el mayor uso de superficie junto con mejores rindes derivó en un salto de la producción en una campaña que ya partía de un nivel de abastecimiento elevado. “Era un mercado que ya estaba bien provisto y esto terminó siendo un golpe adicional”, resumió.
Desde su visión, la reacción fue inmediata porque el mercado estaba posicionado para otro escenario. “Chicago venía operando con una expectativa que no se confirmó”, explicó. “Cuando eso pasa, la reacción suele ser rápida, porque hay que salir a desarmar posiciones”, agregó.
A ese contexto se sumó, además, una revisión al alza de la producción china. “El USDA agregó más oferta a nivel global y eso también pesó”, señaló Iturriza. “Con más grano disponible en el mundo, el mensaje para el mercado fue claro”, concluyó.
En la misma línea, Paulina Lescano, especialista en mercados agrícolas, sostuvo que el informe terminó de consolidar un escenario que el mercado no estaba del todo preparado para asumir. “El reporte fue claramente bajista, pero sobre todo porque confirmó que la oferta es más grande de lo que muchos esperaban”, explicó.
Según su análisis, el impacto fue más fuerte en el maíz y terminó arrastrando al resto del complejo. “La soja también fue bajista, pero en gran medida quedó arrastrada por lo que pasó con el maíz”, señaló. En el caso de la oleaginosa, remarcó que el punto central no estuvo tanto en la producción, sino en el ajuste de las exportaciones. “China finalmente está comprando, pero no en el momento del año en el que suele hacerlo”, indicó.
Para Lescano, ese corrimiento tuvo un efecto directo sobre los stocks finales. “Cuando bajan las exportaciones, todo termina yendo a existencias, y eso pesa mucho en la formación de precios”, explicó. Y concluyó: “Entre Estados Unidos y Sudamérica, el USDA volvió a mostrar un escenario de abundancia. Con más grano disponible, se hace muy difícil sostener valores”.
En ese marco, Ariel Tejera, de Grassi SA, coincidió en que el informe del USDA fue especialmente duro para el mercado, sobre todo porque terminó de desarmar las expectativas previas. “El dato de producción de maíz fue realmente chocante”, explicó, al remarcar que el ajuste se dio en sentido contrario a lo que esperaban los operadores.
Para Tejera, ese giro inesperado fue clave para entender la magnitud de la reacción. “El mercado quedó totalmente tomado por sorpresa”, señaló, en referencia a la fuerte corrección que se vio en Chicago. En la Argentina, en cambio, aclaró que el impacto fue más moderado. “La caída se sintió de forma parcial, con bajas más acotadas que en Chicago”, explicó.
En soja, el analista sumó una mirada en línea con otros especialistas, al señalar que el sesgo bajista estuvo más vinculado al frente comercial que a la producción. “Cuando no aparece la demanda, todo termina acumulándose en stocks”, indicó, y concluyó que ese escenario deja poco margen para sostener los precios en el corto plazo.