El horno no está para vuelos
No hizo falta ni escucharlos: solo con ver las caras y los gestos de los funcionarios ayer, principalmente en el acto que Javier Milei encabezó en La Paternal, quedó claro que el fallo de la Cám...
No hizo falta ni escucharlos: solo con ver las caras y los gestos de los funcionarios ayer, principalmente en el acto que Javier Milei encabezó en La Paternal, quedó claro que el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en favor de YPF representaba un respiro al cabo de una semana muy complicada para el Gobierno. Más allá de las puestas en escena y el respaldo de ministros al jefe de Gabinete, el modo en que Manuel Adorni habló el miércoles del vuelo a Punta del Este y sus propiedades no termina todavía de convencer a todos. Se hizo difícil, por ejemplo, y con algunas excepciones, encontrar diputados oficialistas dispuestos a defenderlo en los medios. De ahí el alivio no bien llegaron buenas noticias. “Manuel, en algún momento, después, va a tocar darte las gracias”, lo apuntaló en público Milei.
El fallo se festejó como un gol agónico e incluso desencadenó alguna catarsis personal. Porque casi todo, hasta el caso Adorni, se analiza en algunos sectores libertarios bajo la lógica de la interna. “Este escándalo empezó desde adentro, pero ahora se transformó en una carnicería mediática”, evaluó alguien que quedó del lado de Karina Milei. En realidad, la euforia por la decisión de la cámara neoyorquina ganó ambos bandos. Y en especial el de Santiago Caputo, en cuyas filas celebraban por partida doble: por el trabajo hecho por la Procuración del Tesoro, que le responde políticamente, y por un reciente anuncio de la Secretaría de Inteligencia norteamericana (CIA), que anticipó que le daría a la SIDE un reconocimiento por la creación del Centro Nacional Antiterrorismo. Dos de las áreas que Caputo mantiene bajo su control.
El Gobierno quedó golpeado. Necesita rápidamente retomar el hilo de una conversación que la crisis de Adorni le hizo perder. Como no aparecieron en la conferencia de prensa ni facturas ni respuestas capaces de sepultar el tema, la persistencia y el impacto en la opinión pública dependerán una vez más de la estabilización económica, el principal encargo con que el electorado ungió a Milei. Justo en momentos en que la inflación se retoba y que, según cifras oficiales, el salario vuelve a perder frente a la inflación.
Los libertarios confían en un repunte para mayo. Esperan que la inflación de abril sea menor, que mejoren las paritarias y que la baja de tasas de los últimos días incentive a los bancos a volver a dar crédito. El respaldo al Gobierno cayó en todas las mediciones, pero sigue en niveles relativamente altos si se compara con los registros de administraciones anteriores a esta altura de los respectivos mandatos. ¿Hay una sociedad más tolerante o que le exige menos a Milei? ¿Incide el miedo al pasado? ¿La oposición inexistente? Los analistas no coinciden. Martín Tetaz, por ejemplo, se preguntaba días atrás por qué no estaban apareciendo todavía opositores capaces de disputarle el liderazgo a Milei y encontró este argumento: la estabilización que le encomendó el electorado al Presidente es todavía un proceso inconcluso. Será distinto, agregó, no bien se concrete o si queda claro que se ha incumplido.
Los virajes del humor social son difíciles de anticipar. “Nadie se separa en la luna de miel”, ejemplificaba el año pasado ante este diario un gobernador, y ya está claro que Milei ha dejado atrás esa etapa. En el Gobierno se advierte alguna inquietud. Los sectores que traccionan la economía son todavía pocos. El vigor del agro, la energía y la minería no se discuten: permitieron cerrar enero con un alza del 0,4% respecto de diciembre y 1,9% en relación con el mismo mes del año pasado.
Nadie duda de que habrá oportunidades en hidrocarburos y electricidad. Qatar, uno de los tres mayores productores de gas natural licuado en el mundo, perdió durante los últimos ataques de la guerra alrededor de 20% de su capacidad: recuperarla le llevará entre 3 y 5 años y una inversión no inferior a 2600 millones de dólares. Horacio Marín, presidente de YPF, adelantó esta semana en Houston que esas circunstancias probablemente aceleren el acuerdo con la petrolera italiana ENI para invertir en una planta de licuefacción. Es seguramente lo que Doug Burgum, secretario de Interior de los Estados Unidos, presente en el mismo seminario, estaba pensando cuando proyectó para Occidente un viraje a centros de abastecimiento de la Argentina, Venezuela y Guayana. Hay un enorme entusiasmo con Vaca Muerta. Lo dijo ahí en público Mike Wirth, CEO de Chevron, y lo reforzó en privado Doug Lawler, presidente de Continental Resources, delante de los gobernadores Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa (Neuquén).
Pero ese es el futuro y la Argentina necesita resolver el presente. La economía no crea empleo neto privado en blanco desde 2012. Anteayer, en un streaming con Daniel Parisini, el ministro de Economía admitió que el desempleo había subido un punto. “Es normal que pase en este proceso”, dijo, y agregó que el Gobierno trabajaba para una “transición llevadera”. Detrás de ese concepto está la suerte de muchos sectores que siguen rezagados y la de otros que, con el cambio de régimen, serán inviables. ¿Cuándo repuntarán el comercio, la industria, la construcción? Los bancos ya describen un nivel de morosidad que llega al 10% y que, agregan, expone un problema que empezó al menos cuatro meses antes.
Es una economía a dos velocidades. ¿Alcanza para todos? ¿O al menos un equilibrio social razonable? El analista Claudio Zuchovicky explica el momento sustituyendo las letras con que sus pares ejemplifican los procesos de recuperación: “V”, “W”, “U”, “L” o “pipa de Nike”. Esta vez, dice, hay que pensar en una K: “Gente a la que le va muy bien y gente a la que le va muy mal”.
Milei insiste en que no necesita recalibrar su programa. La semana pasada volvió a jactarse de haber abierto gran parte del cepo en plena campaña. ¿Qué lo podría hacer retroceder en un año sin elecciones?, razonan los libertarios. Hay además elementos que podrían atenuar la restricción monetaria o facilitar el acceso a bienes. El Banco Central, por ejemplo, decidió anteayer no renovar el alza de encajes que dispuso en agosto para detener la corrida y vencía la semana próxima, y el Banco Nación lanzará pasado mañana una línea de créditos para pymes con una tasa del 25 por ciento.
La incógnita vuelve a ser el tiempo, el lugar y los alcances de lo que Caputo llama “transición llevadera”. No es lo mismo Neuquén o San Juan que Misiones o el conurbano bonaerense. Hay rincones de la Argentina en donde seguramente hay menos paciencia para tropiezos éticos o estéticos, y en los que el despegue de un vuelo a Punta del Este resulta infinitamente más ruidoso.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-horno-no-esta-para-vuelos-nid28032026/