Generales Escuchar artículo

El hallazgo del “Tilcayo”: lo confundieron con un gato doméstico pero reveló la existencia de una nueva especie para la ciencia

La historia de la ciencia a menudo se escribe en laboratorios o en expediciones remotas, pero a veces comienza con un encuentro cotidiano. Ocurrió en Bolivia, cuando un joven de una comunidad rura...

El hallazgo del “Tilcayo”: lo confundieron con un gato doméstico pero reveló la existencia de una nueva especie para la ciencia

La historia de la ciencia a menudo se escribe en laboratorios o en expediciones remotas, pero a veces comienza con un encuentro cotidiano. Ocurrió en Bolivia, cuando un joven de una comunidad rura...

La historia de la ciencia a menudo se escribe en laboratorios o en expediciones remotas, pero a veces comienza con un encuentro cotidiano. Ocurrió en Bolivia, cuando un joven de una comunidad rural caminaba por el monte de los Yungas y divisó a un pequeño gatito en soledad. Creyó que se trataba de un animal doméstico perdido y decidió llevarlo a su hogar.

Durante un año y tres meses, la familia lo cuidó como a cualquier gato que se encuentra en el campo y lo alimentaron con huevos y pastas. Sin embargo, con el crecimiento, sus conductas delataron su verdadera naturaleza: acechaba a las gallinas vecinas, emitía un maullido diferente al que ellos conocían y mostraba hábitos propios de un depredador silvestre.

Al comprender que no se trataba de un gato doméstico, la familia decidió entregarlo al Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, ubicado en la región de las Yungas. Corría el año 2017. Por aquel entonces, la bióloga y Exploradora de National Geographic Paola Nogales Ascarrunz llegó al refugio como voluntaria, impulsada por su colega Enzo Aliaga Rossel. Fue allí donde conoció al animal que terminaría cambiando la historia de la mastozoología sudamericana.

“Llegó al santuario cuando la familia local que lo había cuidado en su casa lo entregó. Yo lo vi por primera vez en Senda Verde y quedé fascinada”, recuerda Nogales Ascarrunz. Bautizado internamente como Tigrino (un macho que hoy ronda los diez años y luce como un abuelo), el animal no pudo ser reinsertado en su hábitat. El alto grado de impronta con el ser humano que se generó durante su etapa en la casa familiar y las deficiencias nutricionales de su dieta inicial dejaron marcas imposibles de borrar.

Del recinto al genoma: la revelación de una nueva especie

Bajo el cuidado de los expertos de Senda Verde, lo que durante años se consideró simplemente un individuo bajo la clasificación de Leopardus tigrinus, resultó ser un hallazgo de la ciencia. Tras un exhaustivo análisis genómico llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores —encabezado por Eduardo Eizirik, Jonas Lescoart y la propia Paola Nogales Ascarrunz—, se determinó que lo que se catalogaba como una única especie ampliamente distribuida abarcaba en realidad al menos cinco especies distintas de pequeños felinos silvestres.

Una de ellas es completamente nueva para la ciencia: el Gato Tilcayo (Leopardus tilcayo), la primera especie de gato silvestre descrita formalmente en más de un siglo. Actualmente, Tigrino es el único individuo conocido de este felino que vive bajo cuidado en un área protegida.

El nombre científico elegido rinde un homenaje directo a los saberes de la zona: “Elegimos llamar a la especie ‘Tilcayo’, el nombre que las comunidades locales utilizan para referirse a este gato. Es nuestra forma de honrar su conocimiento ancestral y su vínculo con este animal”, explica la bióloga.

Morfológicamente, el gato Tilcayo es marcadamente más pequeño que un gato doméstico promedio: mide unos 46 centímetros de cabeza a cuerpo y pesa apenas 1,3 kilogramos. Posee orejas redondeadas, un porte esbelto, cola larga y estilizada, y un pelaje de manchas grandes y profundas con tonos de café oscuro en el centro, diferenciable tanto del ocelote como del gato montés o el margay, especie con la que suele ser confundido en el campo.

“Como recién acabamos de descubrir a la especie, no tenemos datos precisos. La familia de felinos a la que pertenece come ratones y lagartijas y tienen el rol de controlar estas poblaciones de roedores y reptiles. Tampoco sabemos cuántas crías tienen pero, por el tamaño, podemos decir que podría tener una”, aclara Nogales Ascarrunz.

El avance científico fue posible gracias al cruce de muestras de animales vivos con el estudio de colecciones históricas. “Un avance clave fue el uso de la ‘museómica’, es decir, la secuenciación de genomas a partir de especímenes conservados en museos”, detalla el investigador Eduardo Eizirik. “Los gatos tigre han sido un enigma durante décadas. Aunque durante mucho tiempo se creyó que constituían una sola especie debido a su apariencia similar, utilizamos datos genómicos para demostrar que en realidad comprenden al menos cinco especies distintas en Sudamérica”.

Preservar el bosque para proteger al felino

Tigrino pasa sus días protegido en su recinto con áreas elevados de Senda Verde en estado de semilibertad. Recibe alimentación asistida con una dieta blanda adaptada a su dentadura desgastada (pollo, carne vacuna y huevos) y y atención veterinaria continua. Mientras, la ciencia busca determinar cuántos individuos de Leopardus tilcayo sobreviven en libertad.

Nogales Ascarrunz encabeza un proyecto de fototrampeo y recolección de muestras genéticas en los bosques nubosos de las Yungas bolivianas, sin descartar que la especie también pueda habitar en el norte argentino, en la provincia de Jujuy.

El ecosistema que habita enfrenta severas amenazas como la deforestación, la quema no controlada para cultivos de flores, la minería de oro y las acciones de retaliación por parte de pobladores a los que les atacan las aves de corral. Para abordar esta problemática, la investigadora impulsa además junto a un equipo de colegas el Programa de Investigación Félidos Bolivia, orientado a promover la coexistencia entre las comunidades humanas y la fauna autóctona.

“Describir una nueva especie de felino después de más de 100 años demuestra cuánto nos queda por aprender sobre la biodiversidad que nos rodea. Pero también nos recuerda que debemos proteger los bosques de los Yungas, hogar de tantas especies, incluidas algunas de las que recién estamos comenzando a comprender. Lo que me fascina es cómo todos estos gatos pequeños pueden coexistir en un mismo ambiente. Comen lo mismo, tienen horarios de actividad similares, comparten espacios y todos pueden coexistir en armonía. Nosotros los humanos hasta ahora no entendemos cómo coexistir con los otros animales sin hacerles daño. Es un gran aprendizaje que tenemos pendiente”, concluye Nogales Ascarrunz.

Las cinco especies de gatos silvestres en Sudamérica

Los gatos silvestres son animales esquivos y pueden resultar difíciles de diferenciar de otros pequeños felinos salvajes. Con frecuencia son identificados erróneamente durante relevamientos con cámaras trampa, lo que dificulta determinar cuántos existen y dónde habitan. La nueva investigación demuestra el valor de combinar el trabajo de campo tradicional con herramientas moleculares avanzadas, especialmente el análisis de ADN, para identificar y monitorear fauna difícil de observar. Reconocer la existencia de múltiples especies también permite diseñar estrategias de conservación más específicas, enfocadas en cada especie individual en lugar de tratarlas como una única población.

A partir de la reciente revisión taxonómica realizada mediante secuenciación de genoma completo, la ciencia reconoce formalmente cinco especies dentro de este grupo de felinos silvestres. Además de describir a Leopardus tilcayo, el estudio valida formalmente otras cuatro especies (L. guttulus, L. emiliae, L. pardinoides y L. tigrinus, incluyendo la nueva subespecie peruana L. tigrinus antisuyo).

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-hallazgo-del-tilcayo-lo-confundieron-con-un-gato-domestico-pero-revelo-la-existencia-de-una-nueva-nid17092026/

Volver arriba