El Garrahan empezó a renovar camas de internación: fue clave la participación de camilleros, enfermeros y médicos
Este mes, en el Hospital Garrahan empezó el reemplazo de las antiguas camas de internación, más pesadas y difíciles de manejar, que el personal de las diferentes salas venía esperando desde ha...
Este mes, en el Hospital Garrahan empezó el reemplazo de las antiguas camas de internación, más pesadas y difíciles de manejar, que el personal de las diferentes salas venía esperando desde hace más de una década.
De las primeras 310 adquiridas, ya están instaladas 42 en dos salas de Cuidados Intermedios y Moderados (CIM) para pacientes con neurocirugías y oncológicos que están inmunosuprimidos.
“Ayuda mucho en la calidad de la atención y la internación para los pacientes”, afirmó Viviana Iglesias, jefa de Clínica de la CIM 61, que será la tercera sala que sigue para el recambio. Ahí están internados pacientes inmunosuprimidos con trasplante hepático. Desde 2003, las camas y las cunas en las habitaciones son las mismas, según recordaron Iglesias y Natalia Pabón, directora asociada de atención pediátrica.
El hospital pediátrico –que funciona en el barrio porteño de Parque Patricios– tiene 587 camas, todas por renovar. Las más nuevas son de hace diez años y las más antiguas acumulan más de 30 años de uso, de acuerdo con Mariano Pirozzo, director médico del Garrahan. En una primera licitación, se adquirieron 310 por un total de $1453 millones, con posibilidad de ampliarlo un 10% más, al mismo precio por unidad, durante el año. La entrega de esta primera compra se terminará de completar entre la última semana de marzo y la primera de abril.
Prueba a cargo del personalCamilleros y enfermeros participaron del proceso de selección. Se presentaron diez empresas con 29 ofertas. Todos tuvieron que llevar sus productos ofertados al hospital y el personal que los tiene que utilizar los puso a prueba.
Se ensayaron traslados cuando por las condiciones del paciente impiden usar silla de rueda o camilla, frenos, seguridad para evitar caídas, limpieza de superficies, preparación para poder hacer rayos con el paciente acostado y funciones, como regular la altura del colchón para una mayor comodidad durante el trabajo de enfermería, o que puedan usarlas adolescentes altos, entre otras. Se eligieron las unidades Paramount Bed (Japón) que presentó una empresa local.
En la CIM 42, donde se reemplazaron las 22 camas hace tres semanas, Pabón señaló la importancia de esta actualización pendiente desde hace años porque es donde pacientes “muy complejos tienen internaciones prolongadas”. Son chicos con neurocirugías. En la CIM 41, donde se cambiaron 20 camas, están los chicos inmunosuprimidos con diagnósticos oncológicos.
El recambio, según contó Pabón, fue “un verdadero operativo”. Las camas se subieron a las salas listas para usar. El personal las iba ingresando en cada habitación y pasaba a cada paciente de su cama anterior a la nueva, que ahora se opera con control remoto. “Para analizar qué características tenían que tener pensando en las necesidades del paciente y el personal, la participación de camilleros, enfermeros y médicos fue fundamental para la decisión final”, expresó Pirozzo.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación señalaron que el plan de obras en el hospital pediátrico, compartido con la Ciudad en un 20%, asciende a $30.000 millones.
Además del recambio de camas o la compra de equipamiento para quirófanos y hasta aires acondicionados, se retomaron dos obras “que estaban paradas” en una guardia y la sala de internación para pacientes con trasplante de médula “que el hospital tanto necesita”, dijo el director. Por una cláusula en el contrato con las empresas a cargo de la ejecución, el Garrahan acumuló “una deuda millonaria porque obliga al hospital a seguir pagando con los trabajos parados”.
Hay obras también para ampliar las salas de enfermería y de remodelación de los lugares de descanso para los médicos.
Cada mes, el Garrahan recupera de obras sociales y prepagas $10.000 millones por prestaciones a sus afiliados. El 70% de los pacientes atendidos no tienen cobertura y la mayoría, según mencionó Pirozzo, llega desde la provincia de Buenos Aires. “Con la mayoría de las provincias, no tenemos problemas ”, dijo, mientras que afirmó a este medio que la deuda judicializada con IOMA, que es la obra social provincial bonaerense, equivale al monto del recupero mensual del hospital. “Es de la que más pacientes frecuentemente atendemos”, concluyó.