El Flaco López: en su peor momento, la final de la Libertadores aparece como su plataforma hacia la gloria
El Flaco López es un caso extraordinario. No suelen estar en los manuales del fútbol con letras de molde rubros como el de este delantero, de 1,90m y antiguos movimientos rudimentarios: el talent...
El Flaco López es un caso extraordinario. No suelen estar en los manuales del fútbol con letras de molde rubros como el de este delantero, de 1,90m y antiguos movimientos rudimentarios: el talento también se trabaja.
Nadie lo quería, lo espiaban de reojo: solía ser el delantero de descarte. De pronto, todos le susurran al oído. Palmeiras, millones, la selección y hasta la hipótesis de un hueco en el próximo Mundial. Sin embargo, la vida es una moneda en el aire: otra vez, el mazazo. “Corre hacia atrás”, lo critica el inefable Abel Ferreira, el entrenador de Palmeiras, que este sábado define en Lima la Copa Libertadores contra Flamengo.
El Flaco, seguramente titular, atraviesa su peor versión. Lo sabe muy bien: es la oportunidad dorada para aferrarse a un lugar en el Mundial. Lionel Scaloni lo mide a la distancia.
Cuenta su historia que no lo apreciaban en Independiente, estuvo a punto de quedar libre en Lanús, hasta actuó unos minutos en una liga regional, en el club Colegiales, de Tres Arroyos. Volvió cuando la pandemia le clausuró las puertas, ya que se cerró la pensión de juveniles. Debutó en primera sin representante y sin contrato profesional.
Suele hablar como un estudiante aplicado (tenía 10 en la mayoría de las materias). Hijo de una ama de casa y de un padre dedicado a los embarques pesqueros que solía alejarse por semanas, nunca abandonó los libros. “Tenés tiempo, pero la cabeza tiene que estar preparada para afrontar las dos cosas”, le decían.
Nació en San Lorenzo, un pueblo de 3000 habitantes, allí donde todo llega un segundo más tarde, a unos 70 kilómetros de la capital correntina. “Un pueblito humilde, donde hay una sola escuela primaria y secundaria”, cuenta. Era un niño y jugaba en El Progreso cuando fue a verlo Boca, pero no convenció. Más tarde, Independiente se lo llevó en una valija. López iba y volvía, esa suerte de sacrificio de kilómetros entre ómnibus, trenes y automóviles. Con el transcurrir del tiempo, la familia se instaló en La Plata.
Casi abandonó en la sexta división. “Tuve un problema que casi me hizo dejar el fútbol. Tenía una lesión en la cintura, en los huesos, que casi no me dejaba caminar. Pensé en dejar un tiempo, pero las ganas fueron más fuertes”, advirtió, tiempo atrás.
Cuando los goles en Lanús fueron una realidad, era juzgado en las redes sociales. Le decían que no sabía jugar con los pies, que sólo sabía saltar. Entonces, festejó un gol con el clásico Topo Gigio. “Me salió, porque había gente que estaba criticándome en las redes. Para que no se hablara tanto, para que se calmaran un poco. Me jodían con que no sabía jugar con los pies y cosas así… Pero no me afectan las críticas, me c... de risa…”, advertía.
Palmeiras le compró el pase en 10 millones de dólares por el 70 por ciento de la operación global. Hace unos días, lo tasó en 40 millones: la doble citación a la selección en las habituales fecha FIFA hizo ruido. “No me sorprendió, porque lo veníamos siguiendo desde hace un tiempo. Pero es verdad que en los últimos meses pegó un salto importante, se está creyendo lo que es. Es un muy buen delantero”, contaba Scaloni.
El Flaco le devolvió la pared. “Este año comenzó un poco sin saber lo que iba a hacer y, como dijo Scaloni, empecé a disfrutar del fútbol y de creérmela un poco más”, se definía. En el último tramo de la Libertadores, le convirtió a River por duplicado en el desquite en San Pablo y se lució en el baile en el Monumental (un 1-2 mentiroso, en donde asistió a Vitor Roque), por los cuartos de final y luego se fue apagando lentamente. Su último grito fue el 10 de octubre, en un 5-1 sobre Bragantino.
Más allá de algunas ausencias por lesión o precaución (no actuó en el 2-3 contra Gremio de esta semana), su bajo rendimiento influyó en el retroceso del gigante paulista, que quedó a cinco puntos de Flamengo (y virtual campeón) en el Brasileirao. Sus destrezas que provocaron asombro en nuestro medio (se convirtió en un delantero elástico, hábil, cómodo hasta fuera del área), chocaron con la realidad de las últimas semanas.
Nada dramático: más allá de Leo Messi y Cristiano Ronaldo, le sucede a todos los futbolistas. Sin embargo, impacta por el momento: cuando se definen los asuntos vitales. Los siete goles y dos asistencias en la Libertadores quedaron en suspenso. Va a ser titular, aunque con una sombra sobre su espalda.
Jogadaça do Flaco López, que deu uma caneta do campo de defesa, partiu sozinho, chutou de fora da área e Fábio fez uma bela defesa.#Futebol #Brasileirão #Palmeiras #Fluminense pic.twitter.com/cSQ31sPDMP
— ge (@geglobo) November 23, 2025“En lugar de correr hacia adelante, corre hacia atrás. Y si va a correr hacia atrás, es mejor poner a Mauricio o Facundo Torres. Es un delantero centro, no un armador. El entrenador tiene la táctica, pero la decisión es del jugador”, advirtió el portugués, suerte de Marcelo Gallardo en Palmeiras. Respetado, querido, soportó algunos embates tiempo atrás y otra vez está a un paso de la cúspide. No afloja nunca. El comentario del DT apuntaba a marcarle que por momentos retrocede demasiado en busca de la pelota y que él prefiere que los centrodelanteros reciban la pelota de frente al arco, para que estén más cerca de convertir.
A López lo señalan de individualista. Un sinfonista sin orquesta. Una táctica personal que para el portugués es fatal. Según reportes de medios brasileños, esa situación se acentuó en los últimos encuentros, en los que dejó en evidencia a Vitor Roque. Sobre todo, en un errático 0 a 0 con Fluminense. “Principalmente, se olvidó de lo que estaba haciendo...”, lo señaló Abel.
🤩🇦🇷 A GOLAZO from Flaco López! 🟢⚪
⭐ @Palmeiras | #GloriaEterna pic.twitter.com/RQbvrdytwZ
El Flaco es el máximo goleador del Palmeiras durante temporada, con 23 goles. Sin embargo, lleva nueve partidos sin marcar. Quedó al margen del encuentro contra Gremio (una supuesta dolencia física), pero también es cierto que el DT guardó a algunos titulares para el partido en el Monumental de Lima, la “final prohibida” para los argentinos. La Libertadores solo la ganan los brasileños, desde 2019 hasta hoy, sistemáticamente. River y Boca aparecieron en dos finales, solamente.
López sabe de caídas temporales hacia el vacío. Conoce el sabor del afecto y la trampa de las burlas. Es el momento de volver a ser, con el Mundial como plataforma irresistible.