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El físico argentino que trabajó en Wall Street y creó una carrera de IA pionera en el país

La inteligencia artificial sigue avanzando a pasos agigantados y, poco a poco, se suma a la educación universitaria y escolar. En la Argentina, UCEMA acaba de estrenar su carrera de Ingeniería en...

El físico argentino que trabajó en Wall Street y creó una carrera de IA pionera en el país

La inteligencia artificial sigue avanzando a pasos agigantados y, poco a poco, se suma a la educación universitaria y escolar. En la Argentina, UCEMA acaba de estrenar su carrera de Ingeniería en...

La inteligencia artificial sigue avanzando a pasos agigantados y, poco a poco, se suma a la educación universitaria y escolar. En la Argentina, UCEMA acaba de estrenar su carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial y, desde hace meses que ya tiene completos sus cupos. Esta realidad habla de un fenómeno subyacente: la IA genera cada vez más interés, al punto de despertar nuevas vocaciones profesionales.

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Efectivamente, la IA ya forma parte de la vida de la gente y empieza a ocupar un lugar en el escenario cotidiano. Según datos de la Encuesta Kids Online Argentina 2025 de Unicef y Unesco, y el informe “Inteligencia artificial en la educación: desafíos y perspectivas”, elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación e investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT), el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa y un 58% ha utilizado herramientas como ChatGPT. Y su apuesta crece cada vez más: basta mirar las cifras de inversión de gigantes en IA para entender que muchas esperanzas están puestas en el crecimiento de esta industria. A nivel global, las proyecciones de la firma de análisis Gartner hablan de que el gasto en inteligencia artificial de este y el próximo año alcanzará los 2,5 y 3,3 billones de dólares, lo que habla de un crecimiento del 44% en 2026 y del 32% en 2027.

LA NACION conversó con Sergio Pernice, director de la nueva carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial de UCEMA, quien brindó una radiografía de la actualidad del sector. Licenciado en Física por la Universidad Nacional de La Plata, al poco tiempo de iniciar su doctorado fue convocado para formar parte de un grupo de investigación de la Universidad de Pittsburgh. Pernice partió a Estados Unidos, donde trabajó en varios lugares, desde la casa de estudios ya mencionada a la Universidad de Rochester, donde se desempeñó como investigador, e incluso estuvo en Wall Street, en un momento en que empezó a crecer una demanda brutal por físicos en el distrito financiero. Todavía recuerda cómo tuvo que pasar noches durmiendo en el suelo, en los momentos más álgidos del mercado, como cuando fue el default de Rusia.

Terminada su posición ahí, apareció una nueva propuesta laboral, proveniente del Imperial College de Londres. Aunque la oferta resultaba atractiva, ya llevaban junto a su mujer siete años afuera del país y ambos tenían ilusión de volver, continuar su proyecto familiar y permanecer cerca de los suyos. Y, en medio de esa abundancia de ofertas, llegó una nueva propuesta, directamente desde la Argentina, que encajaba con su proyecto vital: trabajar en la Universidad del CEMA.

Han pasado más de 26 años desde su retorno al país, pero un evento de ocho años atrás marcó un nuevo rumbo: en ese entonces, su hijo mayor partía para estudiar en la Universidad de Standford, y Pernice lo acompañó para instalarse, en un viaje que le permitió entrar en contacto con profesores, alumnos e investigadores del instituto californiano. ¿Qué temática monopolizaba la agenda en ese momento? “Para sorpresa de todos y mía en particular, no se hablaba de otra cosa que de inteligencia artificial. Entonces pensé, esto lo tenemos que replicar en la Argentina”, recuerda divertido Pernice, quien viene trabajando en la creación de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial en UCEMA desde hace mucho tiempo.

- ¿Cómo notás a las organizaciones argentinas en relación a la IA?

- Creo que en la Argentina ocurre lo mismo que otros lugares del mundo: hay una mezcla de fascinación y miedo. La realidad es que esto tiene la promesa de ser la tecnología más disruptiva de la historia; otros avances han reemplazado tareas que nosotros hacemos, como el caso de los autos, que nos sustituyeron a la hora de desplazarnos de un lugar a otro. Pero ahora, lo que está replicando de alguna manera la inteligencia artificial es algo que nos define como humanos en algún punto, que es nuestra inteligencia. Ya se está viendo algún impacto en el mundo laboral: ciertas tareas se demandan menos porque los modelos de inteligencia artificial las hacen mejor.

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Si miramos el índice el S&P500 que, de alguna forma representa lo que pasa en el mundo, en los últimos seis meses, subió 6,5% (al día de la fecha de la entrevista, 24 de febrero); ahora bien, si observás el subconjunto de empresas que se dedican a software, estas bajaron 26%. ¿Cuál es la explicación de la baja? Esta caída particular es atribuible, más que nada, a lo que pasó desde mediados del año pasado con la programación: los programadores aumentaron su productividad un 200/300%, algo que es bestial. En otras palabras, el mercado se está dando cuenta que hay una nueva tecnología que reemplaza a las anteriores y esta es la inteligencia artificial agéntica.

- Muchos hablan de que estamos viviendo una burbuja de la IA, un hype que no se acompaña del otro lado con resultados tangibles, ¿qué pensas de esta mirada?

- La palabra burbuja puede tener varias connotaciones: en 2001, por ejemplo, todo el mundo imaginaba que el futuro venía por el lado de internet, por lo que se financiaba cualquier tipo de empresa de este tipo, aunque no había tanta demanda. Pero, eventualmente, a largo plazo, la cotización de empresas como Amazon, Google, Meta, Airbnb fue muy grande. Ahí tenemos un evento que la gente llama “burbuja”, pero que, a mi manera de entender, era una innovación real con la incertidumbre natural que genera una tecnología nueva y revolucionaria. ¿Qué es lo que estamos viviendo ahora? Para mí esta tecnología es absolutamente real y tendrá el mayor impacto que ha tenido en la historia de la humanidad cualquier tecnología, incluyendo el fuego.

Dicho esto, se vienen tiempos muy volátiles y hay muchas razones para pensar esto. Si uno analiza las finanzas de empresas de IA, como OpenAI, Anthropic, están teniendo un crecimiento exponencial en su demanda, en donde cada año, esta es 10 veces superior al año anterior. Para proveer el poder computacional que esa demanda genera, tienen que hacer inversiones monstruosas. Lo que ocurre es que, muchas veces compran poder computacional estimando un cierto crecimiento de demanda de su producto, pero que puede que no crezca de esa forma. Entonces, puede darse tranquilamente el caso donde vos genuinamente tenés la tecnología que cambia el destino de la humanidad y, a la vez, que el crecimiento en demanda no es el mismo que hoy, pero en unos años tendrás que pagar lo que estás comprando hoy.

- ¿Existe algún futuro avance que creés que tendrá lugar en el próximo año en la IA?

- Creo que en los próximos dos años habrá cada vez más IA agéntica, una tecnología a la que hoy otorgamos cada vez más poder dentro de nuestras computadoras y de internet. Pero en un futuro cercano, le daremos herramientas del mundo físico y la IA agéntica pasará a estar en robots. Vamos a convivir con robots, como los dibujitos animados que yo veía de chico, pero considero que eso llegará algo más adelante, dentro de tres o cuatro años.

- Siguen saliendo estudios que hablan de que la IA todavía no genera resultados financieros en las organizaciones. El más nombrado fue uno del MIT de mediados del año pasado, que hablaba de que la IA no está generando retorno de inversión en el 95% de las organizaciones. En enero pasado circuló otro estudio de una de las big four (PWC) que entrevistó directores ejecutivos y encontró que más de la mitad de los CEO afirman que aún no están obteniendo un retorno financiero de las inversiones que hicieron en IA. ¿Qué considerás que hace falta para que la transformación en empresas sea real y alcance a todas las organizaciones?

- Hace falta cambiar muchísimo los procesos de las empresas para hacerlos “AI-friendly”. En las áreas en las cuales ya está funcionando, que básicamente por ahora se limita a lo que es programación, el impacto es bestial, le ha sacado un cuarto del valor a las empresas que se dedicaban a eso. No hay manera de justificar, de decir que no está teniendo impacto.

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También es importante aclarar que, estos estudios del MIT o de PWC, son basados en la IA conversacional, no la agéntica. Esa inteligencia artificial sirve, por ejemplo, para que todas las preguntas que le hacen normalmente al área de recursos humanos, ahora se las hagan a una IA conversacional. Por eso, el impacto al final del día era muy limitado, pero resta analizar cómo impactan los agentes de IA.

- ¿Y qué ocurre con las empresas que no cotizan en el mercado?

- Dos empresas súper líderes en esta industria no cotizan en el mercado: OpenAI, dueña de ChatGPT, y Anthropic, compañía detrás de Claude. Esta última hoy tiene una valuación de US$380.000 millones, en función de la ultima ronda de financiamiento.

Es muy llamativo que estas dos empresas que hacen tanto, que valen tanto en el mercado, no coticen en bolsa. Se sabe que cotizar en bolsa te quita un montón de discrecionalidad, pero también brinda muchas ventajas y acceso a fondos. Es altamente probable que las dos empiecen a cotizar este año, porque ya estamos hablando de un tamaño de fondos que deben conseguir, para el cual el único mecanismo viable es el mercado donde todo el mundo puede invertir.

- ¿Cuál es el perfil de egresado al que aspiran a formar con la carrera de Ingeniería en IA?

- El objetivo es formar a los futuros creadores de inteligencia artificial. Existe, por un lado, una demanda brutal de expertos en inteligencia artificial para implementar soluciones en empresas. También contamos con alumnos interesados en crear un emprendimiento propio y, hoy, cualquier proyecto que no esté basado en IA queda fuera de juego. Por último, contamos con alumnos que tienen un interés más académico, que eventualmente podrían hacer un doctorado afuera o tal vez ser contratados en una de las grandes empresas, dentro de los laboratorios de investigación que están construyendo los modelos de frontera.

- ¿Qué es lo que diferencia a un Ingeniero en IA de UCEMA de un programador?

- La computación se organiza en niveles de abstracción: desde los ceros y unos hasta lenguajes como C, y desde ahí hasta los modelos de inteligencia artificial. Diferentes niveles de abstracción fueron los más útiles en distintos momentos históricos. Al principio el nivel de ceros y unos era el único que existía. Aún sirve mucho para entender cuestiones conceptuales sobre qué es lo que puede y lo que no puede resolver una computadora, entre otras cosas. Con el tiempo, el nivel de abstracción más útil fue el de los lenguajes de programación, como C o Python. Un programador tradicional trabaja en este nivel nivel intermedio de esa torre.

Hoy, yo no tengo ninguna duda que el nivel más poderoso es el de los modelos de IA; un ingeniero en IA trabaja en este plano, donde se diseñan, entrenan y despliegan sistemas inteligentes. Eso requiere herramientas matemáticas y técnicas distintas.

Además, hay una realidad que ya es presente: con herramientas como Claude Code, Codex o Gemini 3.1 Pro, la programación tradicional se está volviendo tercerizable a los propios modelos de IA. En el futuro cercano, todo el mundo va a programar, como hoy todo el mundo lee o escribe. Por supuesto que, ante esta realidad, gradualmente los programadores están utilizando este lenguaje de IA, pero si te tenés que formar, hoy es natural formarte con la IA en primer plano. La pregunta entonces no es quién sabe escribir código, sino quién sabe pensar, diseñar y construir en el nivel de abstracción de la inteligencia artificial. Eso es lo que forma un ingeniero en IA.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/el-fisico-argentino-que-trabajo-en-wall-street-y-creo-una-carrera-de-ia-pionera-en-el-pais-nid11032026/

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