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El Doctor, el rapero que fue “trapito”, se hizo conocido tocando en las cárceles y tardó cinco años en volver a sacar un disco

El Doctor lleva una vida atravesando obstáculos. Empezó dando sus shows en cárceles y villas, mientras su entorno le daba la espalda a su música. Hoy ya lleva una década de hacer canciones y t...

El Doctor, el rapero que fue “trapito”, se hizo conocido tocando en las cárceles y tardó cinco años en volver a sacar un disco

El Doctor lleva una vida atravesando obstáculos. Empezó dando sus shows en cárceles y villas, mientras su entorno le daba la espalda a su música. Hoy ya lleva una década de hacer canciones y t...

El Doctor lleva una vida atravesando obstáculos. Empezó dando sus shows en cárceles y villas, mientras su entorno le daba la espalda a su música. Hoy ya lleva una década de hacer canciones y todavía sueña con llenar un Obras.

Conflictos y algo de mala suerte hicieron que esperemos cinco años para la llegada de YOUNG DOC, su nuevo álbum. Con mucho para decir, en una hora y veinte repasa una vida atravesada por la supervivencia entre trap, drill, rock y algo de pop melódico. En sus rimas no deja nada afuera: su difícil infancia, las drogas, el sexo, la violencia y la ambición necesaria para vivir de la música.

–Hace poco estuviste internado. ¿Cómo estás ahora?

–Estaba en un momento difícil, la tardanza del álbum me tenía mal, estaba con un par de problemas personales. También me dio mucha bronca que hubo gente que pensó que era por querer hacer publicidad, porque justo sacamos un tema antes de eso. Y no, no fue por eso. Pero un día recibí un mensaje de Gonza . Tenía un día muy feo y me dice: “Mirá que ya falta re poco, ya está por salir el disco”. Y fue un antes y un después, me volvió el alma al cuerpo.

–YOUNG DOC tardó 5 años en llegar, se hizo esperar. ¿Fue difícil el proceso de este disco?

–Y, en realidad, fue todo culpa del productor. Creí que me estaban ayudando y en realidad me estaban atrasando. Esto lo hice con Gonza, siento que si no fuera por él no salía más el disco. Mi manager me había dado una casa en Hurlingham. Y ahí grabamos YOUNG DOC. Grabaron muchos artistas, pasé un montón de momentos. Después, ese representante nos dejó en la calle. Quise dejar todo, pero lo perdoné. Hoy le doy la oportunidad de que siga trabajando conmigo.

–En una de las canciones del álbum, “Funeral”, hablás de las ganas de dejarlo todo...

–Sí, sí, tal cual. Porque los temas son todos de freestyle. Entonces, sale un poquito todo improvisado. Poquitas cosas escritas. Algunas salieron en one tape y otras fuimos pinchando. Todo junto a PatitoWav y con Marian , con quien terminamos de arreglar el final. Siempre somos sufridos nosotros. Este disco, por ejemplo, hicimos un documental que lo filmamos mientras grabábamos y el filmmaker se chocó la mochila contra la pared y se le borró todo. Lo hemos llevado al laboratorio para salvar los discos duros y no pudimos. Perdimos muchas cosas así, canciones también.

–En el álbum hablás bastante del pasado, ¿cómo era tu vida antes de ser El Doctor?

–Antes de ser El Doctor ya era El Doctor para mí. Tuve una crew, formé una banda en un momento, pero tenían hijos, tenían problemas o estaban ejerciendo otra vida que no tenía nada que ver con la música. En ese momento iba con un pendrive, con una pista descargada de Internet y me armaba mis letras. Los shows eran en barrios vulnerables, cárceles, porque los boliches no me daban oportunidad para hacer mis presentaciones, por no tener nada publicado. Siento que adquirí mucha experiencia, aprendí a manejarme en un escenario, con el público, escuchar el retorno. Esa experiencia me sirvió. Cuando ya llegó lo que siempre soñé, ya estaba muy curtido porque tenía mucho escenario. Durante el under tuve mucho show. Más que vergüenza y más que nervios, tenía unas ganas de ser escuchado en ese momento que no te podés imaginar.

–En “Albañil” contás una anécdota de tu mamá embarazada...

–Si, una señora que se cruzó cuando ella estaba embarazada de mí y le dijo: “Tu hijo va a ser doctor”. Ella siempre la contaba, de buen humor y de mal humor. A veces cuando me iba mal en la escuela decía: “¿Qué me viene a decir que mi hijo va a ser doctor? ¿Qué va a ser doctor? Ni va a la escuela”.

–En el disco también hablás sobre tu infancia y el vínculo conflictivo con tu mamá y con tu papá. ¿Cómo te marcó esa época?

–Me llevaba muy mal con mi mamá y era posta así, siempre me esquivaban el apellido. Mi mamá me decía que era una m... como mi papá. “Torito, torito” me decía, por mi papá, Jorge Torito. Y mi papá me decía: “Vos no salís a nosotros”. No me sentía aceptado en ningún lado. Yo inventé mi propio apellido, mi propio nombre. Yo contra el mundo. El Doctor contra el mundo. Cuando arranqué no tenía el apoyo que tengo hoy en día, como otros artistas que tienen el apoyo de su familia que los quiere. Para mí son superlight y son unas princesas de cuentos de hadas. A mí no me quería ni mi sombra, ni siquiera mis amigos, porque mis amigos ejercían el delito. Tampoco me tenían fe en la música.

–¿De qué otras cosas trabajaste antes de dedicarte a la música?

–Me armé un trabajo. Iba a una cuadra muy transitada y yo cuidaba los autos. En la zona de Soldati, en Rivadavia y Nazca, Flores; en la calle Libertador. Durante ese tiempo terminé la primaria, en la nocturna, porque yo dejé la escuela a los 11 años. Y trabajar en blanco fue recién en la música, nada más. Después, lo otro era más street .

–Hasta que sacaste "30 Mil Pe$oS" hace 10 años y todo cambió...

–Cuando saqué ese tema, ese videoclip se viralizó. Porque yo nunca tuve la oportunidad, los que me conocían no me habilitaban un estudio, no me habilitaban eventos para tocar y yo me la rebuscaba solo. Hasta que pude hacer el videoclip con ayuda de Eu G, que era mi DJ, y un grupo de sus amigas que me ayudaron.

–Tu presente es totalmente distinto. ¿Qué cambió en estos 10 años? ¿Vos, la industria, el ambiente?

–Todo eso. Fui adquiriendo más experiencia, me profesionalicé. La industria cambió porque se fue adaptando, fue mutando. Desde los boliches hasta las empresas están más dispuestos a aprender cosas, aunque hay cosas que todavía faltan acá. A veces nos ponen límites que en Estados Unidos no ponen. Siento que quieren hacer todo un toque más clean .

–Hablando de rudeza, hiciste una canción con Loquero y dijiste que fue un sueño cumplido. ¿Qué significa esa banda para vos?

–A mí me gustaban, los escuchaba mucho cuando era chico, ponía los CD. Un grupo de amigos que tenía, donde yo era el más chico de todos, eran fans de Loquero. Tenían remeras, pins en la mochila, en la cartuchera, los posters en la pared. Cuando fue surgiendo mi progreso musical nunca me bancaron y me tiraban la mala cuando estaba haciendo trap. Imaginate que tus amigos de infancia pasaron a ser tus enemigos. Y de repente ven que vos llegaste, te ven ahí. Yo pude grabar con sus ídolos. Para mí es como una venganza que se sirve en plato bien frío, algo así.

–¿Qué sueños te quedan por cumplir?

–Mi sueño es jugar un mundial (risas). No, bueno, cumplí un par y doy fe de que si me esfuerzo puedo cumplir más. Un Estadio Obras, pero no donde esté como invitado como ya toqué: quiero hacer uno yo solo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/el-doctor-el-rapero-que-fue-trapito-se-hizo-conocido-tocando-en-las-carceles-y-tardo-cinco-anos-en-nid06072026/

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