El detenido por el abuso sexual de una adolescente es una persona en situación de calle con antecedentes de violencia
MIRAMAR.- Algunas imágenes de cámaras de seguridad, muy buena colaboración de testigos y la coincidencia con la descripción física que aportaron las víctimas le dieron fuerza a la evidencia p...
MIRAMAR.- Algunas imágenes de cámaras de seguridad, muy buena colaboración de testigos y la coincidencia con la descripción física que aportaron las víctimas le dieron fuerza a la evidencia presentada por los investigadores para solicitar y conseguir aval judicial que permitió la detención del sospechoso de violar a una adolescente de 16 años, hecho ocurrido hace una semana en playas de esta ciudad.
Tiene 40 años y cuenta con un antecedente de violencia de género por lesiones. Policías de la Delegación Departamental de investigaciones local lo encontraron en cercanías de la casa de su madre, que vive en el barrio Marines, una zona de viviendas muy humildes en la periferia oeste de la ciudad.
Si bien allí tenía una presencia familiar cercana, la labor realizada por los investigadores permitió constatar que el ahora detenido no tenía domicilio fijo y se movía al ritmo de una persona en situación de calle. Por eso se reclamó con urgencia la captura, concedida desde el Juzgado de Garantías N°5 del Departamento Judicial Mar del Plata, a cargo de Gabriel Bombini.
Altura, características físicas, color de piel y principales rasgos del rostro tienen notorias coincidencias con los aportes que en la causa brindaron tanto la víctima del abuso sexual como su compañero de esa madrugada en las playas de Costanera y calle 31, otro adolescente de 16 años, al cual el atacante maniató para completar su ataque sobre la menor.
En todo momento actuó a cara descubierta, por lo que las víctimas tuvieron una clara referencia al momento de describirlo. El delincuente les robó los teléfonos celulares y luego los arrojó en otro sector de playa. Esos equipos también están secuestrados y también sometidos a peritajes, ya que podrían contener evidencia genética o huellas dactilares del autor del ataque sexual.
El expediente que lleva adelante el fiscal Rodolfo Moure y colaboradores de la Unidad Descentralizada de Miramar habían avanzado sobre varias hipótesis frente a la escasa claridad que aportaba el caso en las primeras horas. Se cometió de noche, en un lugar muy poco iluminado y con cámaras de seguridad que tampoco tienen un enfoque directo sobre la escena del hecho.
Desde entonces se intentó reconstruir, con todos los elementos de prueba posible, en particular registros de videos del sistema de monitoreo público y también de casas privadas, además de algunos testimonios, el movimiento de gente que se dio aquella noche y durante esas horas previas y posteriores a la violación.
Así es que este sospechoso aparece por en cercanías del lugar del ataque y luego se pudo observar su retirada, por la playa y hacia zona céntrica. Según confiaron fuentes de la investigación a LA NACION, se trata de una persona que merodeaba esas inmediaciones con frecuencia, a veces en busca de comida.
Personal que se desempeña en los balnearios en horario nocturno, con funciones de seguridad, coincidieron en haber visto a una persona con las características físicas y la vestimenta que habían descripto las víctimas del ataque. Dijeron que lo vieron caminar por la arena, en sentido al centro.
A esos testigos se sumaron, ya a algo más de distancia, las cámaras de seguridad. Hay grabaciones que lo ubican en esas inmediaciones.
Un aporte más llegó desde los registros del Operativo de Sol a Sol, que se desarrolla en todos los destinos turísticos de la provincia de Buenos Aires y con refuerzos presentes también en Miramar. A este hombre se lo había interceptado e identificado el pasado 20 de enero, algunos días antes del abuso sexual, cuando merodeaba por las playas de esa misma zona, también en horario nocturno y generaba algunos disturbios. En la requisa de sus pertenencias le encontraron un arma blanca, tipo navaja.
Las víctimas contaron por separado, en el marco de la instrucción de esta causa judicial por abuso sexual agravado y privación ilegal de la libertad, que el atacante los amenazó con un cuchillo, casualmente del estilo de una navaja. Así los redujo, maniató al muchacho con una de las prendas que le hizo sacar para usarla como atadura y a la chica la controló con su propia fuerza para consumar la violación.
La atención que la menor recibió por personal médico también permitió relevar rastros sobre su cuerpo que se suman como evidencia. Se enviaron muestras de semen y cabellos que serán analizados en laboratorios forenses a efectos de determinar rasgos genéticos. Ahora, ya tienen un sospechoso con quien realizar el cotejo.
La fiscalía ya solicitó que se extraigan muestras al detenido para que sean remitidas también para los correspondientes estudios que determinarán su ADN y así confirmar si hay coincidencia con la evidencia encontrada en el cuerpo de la víctima.
Los investigadores reconocen que mantienen otras líneas de trabajo abiertas, detrás de algún otro sospechoso, pero sostienen puertas adentro que son muchos los elementos acumulados como para entender que tienen tras las rejas al real responsable de este caso que conmocionó a Miramar y al país.
El detenido quedó alojado en la Unidad Penal 44 de Batán y este sábado por la mañana será trasladado a los tribunales de Mar del Plata, donde el fiscal Moure le tomará declaración indagatoria por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada y abuso sexual con acceso carnal agravado.
Antes se completaría la correspondiente revisación médica que el cuerpo forense debe hacer con los detenidos. Hay expectativas sobre la posible presencia de algún tipo de lesión que pueda quedar relacionada con algún tipo de maniobra o esfuerzo de defensa que pudo haber realizado la víctima.
El antecedente penal que presenta el acusado data de 2022. Está relacionado con una causa por lesiones leves que se le imputaron en el marco de un caso de violencia de género.