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El boom de mahjong, entre la estrategia y la suerte

“¿Ya escribiste sobre ...

El boom de mahjong, entre la estrategia y la suerte

“¿Ya escribiste sobre ...

“¿Ya escribiste sobre mahjong?”. La pregunta a esta cronista aparece cada vez con más frecuencia en los encuentros de argentinas en esta ciudad. Al principio era una sola amiga, un par de años atrás, la que insistía con el tema de este juego de mesa de origen chino que combina estrategia y suerte. Ahora, directamente, se vuelve difícil evitar que, en cualquier momento de la noche, alguna saque de su bolso un set de fichas con tablero portátil.

Aseguran que la moda es tan prevalente que es imposible no contagiarse —y, sobre todo, no salir a evangelizar—. Y la vida cotidiana en la Gran Manzana parecería darles la razón. Desde los tiktokers hasta Vogue y The New York Times, todos sostienen que “las noches más calientes de Nueva York” ya no están en bares o boliches, sino alrededor de una mesa de juego. Con los días pasa algo similar. Y los grupos más disímiles lucen igualmente capturados por un pasatiempo que, durante décadas, estuvo completamente alejado de lo que se consideraba muy cool.

Cómo jugar al mahjong

Por un lado estaba el mahjong asiático que llegó con las comunidades inmigrantes. Sus reglas son rápidas y estratégicas, aptas para quienes se lo toman muy en serio. De hecho, la suegra nacida en Shanghái de una íntima amiga todavía pasa fines de semana enteros encerrada, con la casa llena de veteranos fanáticos que no paran ni para comer o dormir, con tanto dinero como prestigio en juego.

Por otro lado, existía el mahjong norteamericano, una adaptación algo más accesible que surgió en los años veinte, cuando el juego entró en la alta sociedad. La escena asociada era la de departamentos luminosos de Park Avenue, con el sonido seco de las fichas sobre la mesa en tardes lánguidas de partidas amistosas antes de salir a alguna función de beneficencia. Luego fueron, en buena medida, comunidades judías en la ciudad —y, en particular, sus mujeres— quienes lo institucionalizaron y lo sostuvieron culturalmente durante décadas.

Pero el boom actual es distinto a todo lo anterior, porque su epicentro está en los más jóvenes. Por un lado está el llamado “mom-jong”: mamis con onda para quienes ya no alcanza con ser vistas saliendo del gimnasio con la colchoneta de yoga bajo el brazo, el con junto deportivo impecable, matcha con leche de avena en mano. Para completar el look y el ethos también hay que jugar al mahjong, y que se note, con accesorios alegóricos de marcas caras y muy visibles.

Entre los más jóvenes —millennials y generación Z— el fenómeno va aun más lejos: en bares, galerías y fiestas privadas, muchas veces deliberadamente “alternativas”, se multiplican las mesas de mah-jong ocupadas por veinteañeros, o incluso menores, que se jactan de sus momentos de “desintoxicación digital”.

Según los analistas culturales, también es clave la sociabilidad estructurada que el juego les ofrece. En un momento en que tanto se discuten las dificultades de las nuevas generaciones para relacionarse sin la mediación de una pantalla, el mahjong obliga a cuatro personas a sentarse juntas durante horas. La charla aparece —casi inevitablemente— entre mano y mano, con una regularidad cercana al ritual.

Con el puntapié inicial de los más jóvenes, el resto de la ciudad parece haberse decidido a adoptar también el nuevo pasatiempo. Es difícil escaparle. En los medios se multiplican tanto los estudios sobre sus beneficios —mejora de la memoria, concentración en la tercera edad— como las notas sobre su impacto en el diseño y la decoración.

“El mahjong se ha convertido en una forma de expresión visual”, citó recientemente The New York Times. Los instructors tomaron una pátina de culto, y dos que tienen familia argentina, Gregg Swain y Kathy Deane, están entre quienes dominan la escena. Persuadida esta cronista, sucumbió con estas líneas al escribir sobre mahjong —o, al menos, sobre cómo está colonizando la vida en Nueva York. En breve, claro, será el momento de a jugarlo. Las amigas, bien se sabe, al tablero lo tienen listo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/el-boom-de-mahjong-entre-la-estrategia-y-la-suerte-nid05042026/

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