El “billete ganador” de lotería con el que estafaban a vecinas de Recoleta, Palermo y Belgrano
Tenían el libreto estudiado a la perfección. El primer paso era elegir a la víctima: siempre tenía que ser una mujer mayor que caminara sola por la ciudad de Buenos Aires, especialmente por cal...
Tenían el libreto estudiado a la perfección. El primer paso era elegir a la víctima: siempre tenía que ser una mujer mayor que caminara sola por la ciudad de Buenos Aires, especialmente por calles de Recoleta, Belgrano, Palermo o Villa del Parque. Una vez que se “tenía en la mira al objetivo” comenzaba la puesta en escena de las estafadoras: hacerle creer a la incauta que tenían un billete ganador de la Lotería o del Quini 6, argüir que eran analfabetas y que necesitaban ayuda, ya sea para cobrar el premio o para escapar de un hombre que las seguía para quitárselo. Así, lograban convencerlas de que les permitieran entrar en sus casas, donde después, bajo engaño, les robaban ahorros y joyas.
Así actuaba una banda de delincuentes que entre enero de 2023 y febrero de este año se hizo de un botín de 386.000 dólares, 4.690.000 pesos y 5050 euros. La acusan de haber protagonizado, al menos, 16 casos de estafas.
Una investigación del juez nacional en lo criminal y correccional Martín Yadarola, con la colaboración de detectives de una brigada de la División Investigaciones Comunales 3 de la Policía de la Ciudad, logró identificar a tres de los estafadores.
“En algunos casos, las mujeres estafadoras referían no tener documentación para cobrar y para ello le ofrecían a la víctima que le cobrara el billete o que lo tuviera en custodia. Mientras, la otra hurgaba en busca de dinero o alhajas. Un cómplice se quedaba a la distancia justa para actuar, si era necesario. Hubo casos en los que los delincuentes utilizaban drogas para confundir a las damnificadas”, informó el Ministerio de Seguridad porteño en un comunicado de prensa donde dio detalles del desbaratamiento de la denominada Banda del Quini.
Dos de los sospechosos ya fueron detenidos y procesados con prisión preventiva: se trata de Miriam Ramos Galindo y Manuel Castro Galindo, ambos de nacionalidad peruana y familiares. Una tercera integrante de la banda, identificada como Fanny Castro Galindo, se encuentra prófuga, según informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales y policiales.
“Según pudo reconstruirse, los delitos cometidos en el marco asociativo aludido se vinculaban, fundamentalmente, con el desapoderamiento ilegítimo de pertenencias de valor y dinero en efectivo (en general, ahorros en moneda nacional y extranjera) que las ocasionales víctimas resguardaban en sus viviendas, todo ello a partir de maniobras a través de una modalidad comisiva de similar tenor. En principio, Miriam Ramos Galindo, Víctor Hugo Castro Galindo y otra mujer (posiblemente Fanny Castro Galindo) se constituían en distintos barrios de esta ciudad que transitaban a pie en procura de ubicar una potencial víctima de características especiales (en general: mujeres pertenecientes al rango etario de la tercera edad que se encontraran en la vía pública sin compañía). Una vez seleccionada la víctima, las mujeres repentinamente, de forma individual o intercalada, se acercaban presentándose con distintas excusas e información falsa (fingiendo nombres, refiriendo ser analfabetas o desconocer ciertas reglas por ser extranjeras, requiriendo asistencia para cobrar un supuesto premio de un boleto de lotería, aducir que un abogado las había engañado o que debían volver a su país de origen de forma urgente, entre los más comunes)”, explicó el juez Yadarola en el auto de procesamiento.
Después, las sospechosas “comenzaban una conversación hasta alcanzar cierto grado de confianza en la víctima, a quien convencían en algún momento de acceder a su domicilio con alguna finalidad (por ejemplo: resguardar un supuesto boleto de lotería o cubrir alguna necesidad urgente)”, explicó el juez.
Yadarola precisó que “ya en el interior de la vivienda, la operatoria consistía en lograr conocer los sitios donde podía hallarse dinero o elementos de valor y, tras la distracción de la potencial damnificada (que en algún caso pudo haber incluido la colocación subrepticia de sustancias somníferas o estupefacientes para disminuir la capacidad de atención de la víctima), concretaban el desapoderamiento de tales cosas sin que aquella se percatara, retirándose luego del inmueble”.
De acuerdo a los relatos de las diferentes damnificadas hasta aquí individualizadas, “el referido modus operandi fluctuaría dependiendo de la reacción o sospecha temprana de las víctimas, verificándose que en ciertas ocasiones las encargadas de concretar la maniobra aguardaban en la puerta del inmueble de las víctimas esperando el momento para entrar; en otras ocasiones han ejercido fuerza sobre las cosas o incluso algún grado de violencia sobre las mujeres para consumar el acto".
La sospechosa detenida y la imputada prófuga siempre tenían la colaboración de Castro Galindo, según se desprende del expediente judicial.
Por ejemplo, a una de las víctimas los estafadores le sustrajeron 80.000 dólares y 70.000 pesos. Juana C. C. fue interceptada cuando caminaba por Anchorena y Arenales, en Recoleta. Una de las sospechosas le dijo que tenía un billete ganador de la lotería, pero necesitaba ayuda porque un hombre quería “apropiarse” del cartón.
Sin sospechar nada y para ayudarla, Juana C. C. la hizo entrar en su departamento, situado a pocas cuadras. Cuando estaban por ingresar en el edificio, se sumó una segunda mujer.
“Una vez en el departamento, las mujeres le hicieron diferentes pedidos (vasos con agua o ingresar en el baño), momento en el cual la víctima las perdió de vista. Luego de un tiempo, aquellas se retiraron de la vivienda, ocasión en la que la víctima advirtió la ausencia de las sumas mencionadas que se hallaban sobre una mesa de la cocina”, sostuvo el juez Yadarola al describir los hechos.
Como se dijo, las estafas se repitieron con el mismo modus operandi: el falso billete ganador de la lotería. Las sospechosas llegaron a decir a las víctimas que habían ganado 500 millones de pesos y que necesitaban ayuda para cobrar el premio porque eran analfabetas.
Durante la investigación, el juez Yadarola pudo determinar que sin tener ninguna actividad registrada ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Miriam Ramos Galindo tuvo en una billetera virtual un flujo de transferencias de dinero “cuyos montos totales escalan a cifras elevadas”.
“En efecto, de la suma aritmética de las transferencias que ingresaron en su sistema financiero se advierte que, al menos en los primeros dos meses y 15 días de 2026 tuvo en divisas líquidas $7.512.000. Y respecto del total de los movimientos registrados en la billetera virtual, que comienzan en el año 2023, se registró la circulación de la suma total aproximada de $40.500.000. A ello, debe adunarse que, al realizarse el registro domiciliario en Beccar, San Isidro, se incautaron 6.573.000 pesos, 590 soles peruanos y 98 dólares estadounidenses en efectivo, sin contar los varios aparatos de tecnología”, explicó el juez Yadarola en la resolución.