El acuerdo Mercosur-UE: un cambio de matriz
Tras 25 años de negociaciones, las autoridades del Mercosur y la Unión Europea (UE) signarán el acuerdo de asociación entre ambos bloques. En este tiempo las conversaciones tuvieron momentos de...
Tras 25 años de negociaciones, las autoridades del Mercosur y la Unión Europea (UE) signarán el acuerdo de asociación entre ambos bloques. En este tiempo las conversaciones tuvieron momentos de acercamiento y de distanciamiento, pero ahora el fruto es el pacto que creará la zona de libre comercio más grande del mundo: mas de 700 millones de personas.
La firma del acuerdo, sin embargo, no termina el proceso, que requerirá luego el refrendo de los órganos legislativos respectivos para la culminación del entendimiento: los congresos de los países del Mercosur, por un lado, y el Parlamento Europeo, por el otro, con atribuciones para lograr el acuerdo en lo relativo a la reducción recíproca de aranceles, mientras otro tipo de normas convenidas, no arancelarias, se separan del tratamiento actual y requerirían la intervención posterior de parlamentos nacionales en Europa-.
Para la Unión Europea, el pacto es un hito significativo, aunque es también un tratado comercial más entre los más de 40 que ya ha logrado -de diverso tipo- con distintos países y mercados. Pero para el Mercosur es una mutación sustancial: un cambio de matriz. El Mercosur es hasta hoy un acuerdo que en sus 35 años de existencia se ha mantenido como endocéntrico, previsto para la mera integración entre sus socios, y que no ha logrado integración con otros grandes mercados externos (apenas una decena de acuerdos y con mercados de poca dimensión).
El pacto prevé que la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur (aun con algunas limitantes en algunos rubros) y otorgará acceso preferencial a otro 7,5%.
El Mercosur, en tanto, eliminará el 91% de sus aranceles a productos europeos. Pero los tiempos son diferentes y la eliminación de tributos en fronteras europeas en varios rubros será más rápida, lo que concede a las empresas del Mercosur un tiempo prudencial para la adaptación. Además, se remueven obstáculos para el comercio de servicios entre ambos, se permite a empresas sudamericanas participar de compras públicas en igualdad de condiciones y se profundiza el compromiso de facilitación de comercio pactado en la OMC.
El cambio sustancial para el Mercosur radica en que se convertirá en parte de un mercado enorme. La UE suma importaciones extra-zona por alrededor del 10% mundial y, si se considera el total de importaciones de todos sus países, la suma trepa a unos 9 billones de dólares anuales, lo que representa el 46% de su PBI agregado. Además, el acuerdo fomentará la inversión extranjera europea (empresas de la UE cuentan un stock de 13 billones de dólares de inversión emitida al exterior de sus países, lo que representa casi 25% del total mundial).
El Mercosur, por ende, podrá dejar de ser un espacio de escasos negocios exteriores ante la apertura de un gran mercado (el ratio exportaciones/PBI del Mercosur es apenas del 15%, mientras que en el promedio de los 20 principales bloques de integración mundial llega al 33%).
Para la Argentina, en particular, se trata de una reforma sustancial: somos uno de los países con menor nivel de comercio internacional con relación al PBI en el último registro del Banco Mundial (nuestro ratio exportaciones/PBI es de apenas 15,2% mientras el de Latinoamérica es 25,7% y el mundial es 29,1%).
Los países que más comercio internacional generan se benefician de cinco efectos: mejoran las características de su producción de bienes y servicios (por mayor competencia), elevan la calidad del empleo (las empresas internacionales formalizan e invierten en sus personas), hacen crecer sus tasas de inversión (por acceso a mercados), padecen menos volatilidad cambiaria (porque acceden a dólares comerciales o de inversión) y fortalecen su producto bruto (por mayores exportaciones netas) y su recaudación fiscal consecuente. Además, pese a lo que se cree, las economías más abiertas tienen tasas de desempleo más bajas que las economías más cerradas.
El pacto ocurre en un momento especial: los negocios internacionales están cambiando. El comercio internacional entre todos los países aun crec. En 2025, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), llegó al récord histórico de 35 billones de dólares. Pero aquella globalización horizontal e integral a la que el mundo aspiró está dando paso a un mundo fragmentado en el que el comercio y las inversiones se concentran entre quienes han celebrado acuerdos. Los negocios, así, se apoyan en el llamado “friendshoring” (dice la Unctad que crece el comercio entre países aliados y decrece entre adversarios).
La cantidad de acuerdos de integración comercial entre países y mercados, así, ha crecido sustancialmente en los últimos años y ya llega al número de 380 en el planeta. En los últimos 15 años se han celebrado 170 de todos ellos.
El acuerdo presenta una oportunidad extraordinaria para la inserción externa argentina. Que no excluye muchas otras oportunidades adicionales. Y que van en camino de la tantas veces requerida inserción internacional pendiente.
El autor es presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en la Argentina y director de la Maestría en Business and Technology del ITBA
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/el-acuerdo-mercosur-ue-un-cambio-de-matriz-nid16012026/