Duro cruce de Trump contra las “ciudades santuario”: insiste en acabar con la protección a inmigrantes en EE.UU.
En una noche marcada por la confrontación, el presidente Donald Trump redobló su ofensiva contra las denominadas “ciudades santuario” y volvió a colocar la inmigración en el centro del deba...
En una noche marcada por la confrontación, el presidente Donald Trump redobló su ofensiva contra las denominadas “ciudades santuario” y volvió a colocar la inmigración en el centro del debate político estadounidense. Desde el recinto del Capitolio, el mandatario exigió el fin de las jurisdicciones que limitan la cooperación con las autoridades federales para deportar inmigrantes indocumentados.
Donald Trump exigió terminar con las “ciudades santuario”Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, Trump instó al Congreso a poner fin a las “ciudades santuario”, a las que acusó de proteger a delincuentes y de socavar la seguridad pública.
“Les estoy pidiendo que terminen con las ciudades de santuario que protegen a los criminales y que pongan penas a funcionarios que bloquean la remoción de extranjeros, criminales, en muchos casos asesinos, por todo nuestro país”, afirmó el presidente ante los aplausos de la bancada republicana.
El mandatario sostuvo que su administración avanzó con deportaciones en “números récord” y que no permitirá que autoridades locales interfieran con la aplicación de la ley migratoria federal.
En su planteo, el deber primordial del Gobierno es “proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”, una frase que utilizó para interpelar directamente a los legisladores demócratas y que derivó en una de las escenas más tensas de la noche.
Trump insistió en que algunas jurisdicciones bloquearon la remoción de extranjeros con antecedentes criminales y consideró que esa conducta debería tener consecuencias legales.
Su llamado incluyó la exigencia de que el Congreso apruebe legislación que refuerce la cooperación obligatoria con las autoridades federales en materia migratoria y que elimine cualquier resquicio de protección institucional para quienes se encuentren en situación irregular y hayan cometido delitos.
El estallido en el recinto y el cruce con Ilhan OmarSegún informó CNN, el momento de mayor tensión se produjo cuando Trump arremetió contra los inmigrantes y criticó a los demócratas por no ponerse de pie ante su declaración de que el deber principal del Gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses.
En ese instante, las representantes demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib comenzaron a gritar desde sus bancas.
Omar, somalí-estadounidense y representante por Minnesota, se dirigió al presidente en varias ocasiones: “Has matado estadounidenses”, y luego añadió, señalándolo: “Deberías estar avergonzado”. La acusación aludía a la política migratoria impulsada por la Casa Blanca y a sus consecuencias en ese estado.
El intercambio escaló rápidamente. Trump respondió al acusar a los demócratas de “hacer trampa” en las elecciones y calificó a sus adversarios de “locos”. “Han hecho trampa, y su política es tan mala que la única manera de que salgan elegidos es haciendo trampa”, lanzó, lo que desató abucheos del ala opositora.
La escena rompió la estrategia previa de los demócratas de mantener un silencio disciplinado durante el mensaje presidencial.
Minnesota como ejemplo y las acusaciones de fraudeEn su discurso, Trump señaló a Minnesota como un “ejemplo sorprendente” de lo que, según él, es un fraude extendido en estados gobernados por demócratas.
Afirmó que miembros de la comunidad somalí saquearon aproximadamente 19 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses y sugirió que el problema podría ser incluso mayor.
El presidente vinculó estos casos con lo que describió como corrupción importada a través de la frontera abierta del gobierno de Joe Biden. En su narrativa, la inmigración irregular no solo habría impactado en la seguridad, sino también en las finanzas públicas y en la integridad de los programas sociales.
Trump también defendió su política de cierre de la frontera sur y aseguró que en los últimos nueve meses no se había registrado “ni siquiera un cruce” de inmigrantes ilegales.
Reivindicó, además, la reducción del flujo de fentanilo en un 56% y la baja del índice de homicidios a niveles que describió como los más bajos en 125 años.