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Dime dónde guardas las llaves y te diré cómo está tu salud mental: lo que el desorden de tu casa revela de vos

El gesto cotidiano de dejar las llaves en cualquier superficie al llegar a casa, una acción aparentemente inofensiva, puede esconder un mensaje importante sobre nuestra salud mental. Expertos en p...

Dime dónde guardas las llaves y te diré cómo está tu salud mental: lo que el desorden de tu casa revela de vos

El gesto cotidiano de dejar las llaves en cualquier superficie al llegar a casa, una acción aparentemente inofensiva, puede esconder un mensaje importante sobre nuestra salud mental. Expertos en p...

El gesto cotidiano de dejar las llaves en cualquier superficie al llegar a casa, una acción aparentemente inofensiva, puede esconder un mensaje importante sobre nuestra salud mental. Expertos en psicología y organización coinciden en que este hábito repetitivo no es azaroso y podría delatar un desorden interno.

Cuando se usa la mesa como superficie para objetos personales como las llaves, se altera su uso original y genera una sensación constante de desorden. Este comportamiento suele aparecer por la ausencia de un lugar fijo para ciertos objetos o la dificultad para mantener una rutina simple, lo cual lleva a optar siempre por el lugar más cercano. Con el tiempo, esta elección rápida se automatiza, repitiéndose sin cuestionamientos. No colgar las llaves refleja la falta de rutinas claras y un manejo inadecuado del espacio, lo que se asocia a una desorganización interna proyectada afuera o una necesidad de control disminuida.

Desde la psicología, perder o dejar las llaves en cualquier lado frecuentemente está asociado a hábitos, estrés y procesos mentales específicos, no a un problema grave, sino a que el cerebro funciona en piloto automático, especialmente bajo estrés o multitarea. Este comportamiento revela una sobrecarga mental, falta de atención consciente y hábitos poco consistentes. La Clínica Mayo incluso relaciona el desorden con ciertos trastornos psicológicos, donde las situaciones de preocupación pueden escalar rápidamente.

Uno de los principales mecanismos detrás de este olvido o desorden es la fatiga de decisión y la carga cognitiva. En muchos casos, dejar las llaves en cualquier superficie refleja una falta de cierre o la resolución de una acción a medias, como cuando la energía mental está baja, y se busca la forma más rápida de resolver gestos simples. Elizabeth Earnshaw, experta citada por el Centro de Psicología Aaron Beck (CPAB), integra estos hallazgos con el concepto de “carga mental invisible”, que incluye la detección de necesidades, anticipación de problemas y planificación. El desorden actúa como un recordatorio permanente de tareas pendientes, lo cual activa microprocesos cognitivos que, en personas socializadas para asumir la responsabilidad doméstica, se acumulan y mantienen el sistema de estrés activado.

Esta sobrecarga cognitiva puede generar un estado de estrés que causa agitación, agobio y bloqueo, algo que dificulta la interacción con la vida de la manera deseada, según Psychology Today. Daniel Levitin, neurocientífico de la Universidad McGill, advierte que “el desorden y la desorganización pueden provocar trastornos crónicos de ansiedad en algunas personas”.

El impacto de este desorden en el hogar se extiende a los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Un estudio de Saxbe y Repetti sobre parejas con doble ingreso, reseñado por el CPAB y Psychology Today, demostró que en mujeres que percibían su hogar como desordenado, los niveles de cortisol se mantenían elevados a lo largo del día, un perfil compatible con el estrés crónico de baja intensidad. El desorden no es un fenómeno neutro, sino que actúa como un “estresor ambiental crónico”.

El portal Antico Home complementa que “los espacios desordenados pueden aumentar los niveles de cortisol y dificultar la concentración, el descanso y la productividad”. También explica que el “caos externo no es solo una molestia estética, está profundamente vinculado a nuestro bienestar emocional y mental”. Puede afectar el estado de ánimo, generar agobio, fomentar pensamientos repetitivos y obstaculizar procesos creativos. El desorden en casa puede reducir la sensación de bienestar y seguridad, lo que crea un círculo vicioso de estrés y malestar que dificulta aún más la organización.

Para contrarrestar esto, la psicología y los especialistas en organización proponen varias estrategias, entre las que se destaca crear rutinas simples y estables, como designar un único lugar fijo para las llaves y evitar distracciones al entrar o salir de casa.

A su vez, el CPAB propone el modelo de Elizabeth Earnshaw, que incluye “desprenderse” de objetos para reducir la carga emocional, “prevenir” mediante sistemas que asignen un “hogar” a cada objeto para automatizar el orden y reducir la fatiga decisional. Psychology Today subraya que “aprender a minimizar la cantidad de objetos que hay en el hogar es fundamental” y puede implicar un trabajo emocional.

No se trata de lograr un hogar perfecto, sino de crear “un sistema donde las cosas tienen un lugar, pero se permite que la vida suceda”, lo que Jeannette Escudero (@hogarnizarte en Instagram) define como “Orden Funcional”. La clave es que “tu casa trabaja para ti, no tú para tu casa”.

Finalmente, es importante reconocer las señales: tal y como explica el Centro de Psicología Aaron Beck, muchos pacientes no consultan por “desorden”, sino por fatiga persistente, irritabilidad o ansiedad. Incorporar el entorno doméstico en la evaluación clínica ayuda a comprender cómo las condiciones materiales contribuyen al estrés.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-las-redes/dime-donde-guardas-las-llaves-y-te-dire-como-esta-tu-salud-mental-lo-que-el-desorden-de-tu-casa-nid07022026/

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