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Día de la Danza: a clase en el Teatro Colón y con Billy Elliot, actos oficiales y un mensaje para reflexionar

Con una clase abierta en el escenario de su magnífica sala, el Ballet Estable del Teatro Colón celebrará mañana el Día Internacional de la Danza, una conmemoración que entre otras actividades...

Día de la Danza: a clase en el Teatro Colón y con Billy Elliot, actos oficiales y un mensaje para reflexionar

Con una clase abierta en el escenario de su magnífica sala, el Ballet Estable del Teatro Colón celebrará mañana el Día Internacional de la Danza, una conmemoración que entre otras actividades...

Con una clase abierta en el escenario de su magnífica sala, el Ballet Estable del Teatro Colón celebrará mañana el Día Internacional de la Danza, una conmemoración que entre otras actividades esta año saldrá a la calle para contagiar un poco de la emoción y la pasión que mueve al elenco del espectáculo Billy Elliot, que también ofrecerá al público de todas las edades una clase abierta y gratuita.

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Como informa Julio Bocca en el video de difusión que circula desde hace unos días en redes sociales, la invitación para echarle un vistazo “a la cocina” del trabajo diario de los bailarines, es este miércoles 29, a las 10, y se podrá hacer de manera presencial, previa inscripción, o siguiendo la transmisión desde el canal de YouTube y las redes sociales del teatro. Invitada para dar clases a la compañía está de visita en Buenos Aires la maestra Cynthia Harvey, recordada primera bailarina del American Ballet Theatre, que supo ser partenaire de Mikhail Baryshnikov en memorables escenas de Don Quijote que toda una generación gastó en DVD y que hoy pueden reconstruirse en videos en la web. A continuación, se podrá presenciar un ensayo del Programa Mixto que la compañía estará estrenando el 7 de mayo, con obras de Oscar Araiz (La consagración de la primavera), Demis Volpi (Aftermath) y Aszure Barton (Come in).

Para participar de la propuesta que hace la producción del musical Billy Elliot no es necesario tener experiencia previa, sólo presentarse en la puerta del Teatro Ópera, también mañana, las 16,30. Prometen convertir a la Avenida Corrientes en un gran escenario a cielo abierto. “Seamos miles. Hagamos historia”, convocan.

Mientras tanto, el acto oficial por el Día Internacional de la Danza -instituido por la Unesco en 1982 para recordar al enciclopédico Jean-Georges Noverre (1727-1810), un convencido de que además de “mover” el ballet tiene que “conmover”- lo realizará el Consejo Argentino de la Danza, a partir de las 14.30, en el Salón Dorado del Teatro Colón. Este año, el CAD delegó al bailarín y coreógrafo Leonardo Reale la misión de dar un mensaje a la comunidad argentina. También en la ceremonia -que se desdobla esta temporada de la tradicional gala de ballet, que se realizará próximamente-, recordarán que se cumplen cuarenta años de la primera entrega del Premio María Ruanova, que en 1986 recibió en la edición inaugural del certamen Julio Bocca. El ganador de este año se anunciará el 3 de junio y estará dedicado a la categoría de Danza Contemporánea.

En el Palacio Libertad, las presentaciones festivas comenzarán a las 18, cuando la Máquina Argentina de Danza de Ricky Pashkus encienda en la Plaza seca un repertorio de dúos. Y el gran cierre está previsto para las 20, con el Ballet Folklórico Nacional que presentará una función especial en el Auditorio Nacional. Con dirección de Glenda Casaretto y Fernando Muñoz, el espectáculo está integrado por adaptaciones de clásicos de la música popular argentina en zambas, chacareras, tangos y el festivo Pericón Nacional.

El mensaje de Crystal Pite

“Los seres humanos se mueven: nuestros brazos se extienden, nuestras rodillas se flexionan, nuestras cabezas asienten, el pecho se repliega, la espalda se arquea; saltamos, encogemos los hombros, apretamos los puños, nos levantamos unos a otros y también nos apartamos. Todo esto es lenguaje, tanto como acción. Es lo que el cuerpo tiene que decir sobre la necesidad, la derrota, el coraje, la desesperación, el deseo, la alegría, la ambivalencia, la frustración, el amor. Estas imágenes irrumpen en la mente cargadas de sentido porque las hemos sentido con una pureza radical en el cuerpo: hemos sido conmovidos. Somos bailarines, todos nosotros. La vida nos mueve; la vida nos danza. Tan efímera como el aliento, tan concreta como el hueso, la danza está hecha de nosotros. Esculpimos el espacio. Escribimos con el cuerpo en un lenguaje sin palabras que, sin embargo, comprendemos profundamente". En todos los idiomas, el discurso de la reconocida coreógrafa canadiense Crystal Pite atraviesa fronteras en las redes sociales. Da gusto leerla, por encargo del comité de Danza del Instituto del Teatro de la Unesco, que le encomendó el mensaje que emite a todo el mundo para conmemorar el Día Internacional de la Danza.

Sensible y reflexiva, la creadora no lanza un manojo de palabras protocolares; lo sitúa con marcada intención. Es “2026, un tiempo en el que la opresión, la convulsión y el sufrimiento parecen no tener fin en nuestro mundo. Cada día, al contemplar el horror de lo que los seres humanos somos capaces de hacernos unos a otros, y la maquinaria de poder que financia y alimenta una violencia indecible contra las personas y el planeta, la danza puede parecer una respuesta fácil, incluso inútil. Cuesta imaginar qué puede hacer un artista de la danza en un mundo que necesita con urgencia una transformación radical y sanación”, sigue.

“Y, sin embargo, el arte, como la esperanza, es una forma de amor. Generativo incluso en la desolación, el arte disuelve la mente que se endurece y actúa como un bálsamo que la repara. Es un espacio donde sostenernos mientras nos enfrentamos a las preguntas —juntos— de un modo distinto al de las noticias, distinto al del documental o la educación, distinto al de la opinión y las redes sociales, distinto al del activismo y la protesta, aunque no incompatible con ellos. A través de la creatividad, vamos acumulando resistencia y esperanza mediante pequeños actos de valentía, curiosidad, cuidado y colaboración. En la danza, y en el acto de crearla, encontramos la prueba de que la humanidad es algo más que su último fracaso colectivo”.

Finalmente, señala: “Pero la danza no necesita justificación ni explicación. Está hecha de nosotros y, sin embargo, no nos debe nada. Solo necesita un cuerpo dispuesto a habitarla. Desde ese lugar, puede traducir lo inefable, actuando como mediadora entre nosotros y lo desconocido. Nos conmueven esas huellas fugaces de belleza en el instante presente. Y al encarnar tanto la danza como su desaparición, recordamos nuestra propia impermanencia. Al mismo tiempo, si estamos atentos, la danza puede ofrecernos, de vez en cuando, un destello del alma”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/danza/dia-de-la-danza-a-clase-en-el-teatro-colon-y-con-billy-elliot-actos-oficiales-y-un-mensaje-para-nid28042026/

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