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Detrás de un lote urbano típico, se despliega un paisaje inmersivo que propone otra forma de habitar el exterior

El Estudio Bulla estuvo a cargo del paisajismo de este jardín bien urbano de 175 m² en el barrio de Palermo. El proyecto de paisaje para la casa se concibe como una operación de sutura entre arq...

Detrás de un lote urbano típico, se despliega un paisaje inmersivo que propone otra forma de habitar el exterior

El Estudio Bulla estuvo a cargo del paisajismo de este jardín bien urbano de 175 m² en el barrio de Palermo. El proyecto de paisaje para la casa se concibe como una operación de sutura entre arq...

El Estudio Bulla estuvo a cargo del paisajismo de este jardín bien urbano de 175 m² en el barrio de Palermo. El proyecto de paisaje para la casa se concibe como una operación de sutura entre arquitectura y naturaleza: un sistema en el que los límites entre interior y exterior se disuelven, y donde la vegetación actúa como materia constructiva tanto como el hormigón o la madera.

Desde el acceso, el espacio se organiza en torno a una pieza principal: módulos de lajas realizadas in situ articulan la circulación y estructuran el espacio exterior.

Las juntas vegetadas se intercalan y permiten que el suelo mineral conviva con el crecimiento vegetal, lo que genera un tapiz dinámico que cambia con las estaciones y acompaña el uso cotidiano de la casa.

La vegetación se dispone en bordes densos y envolventes, casi selváticos, que activan un clima propio dentro del lote estrecho y urbano. Salvias, helechos, pastos palmeras acompañan la circulación creando una sensación de inmersión y una transición progresiva entre lo doméstico y lo natural. Se prioriza el uso de especies de sombra y media sombra, adaptadas al tejido urbano de Palermo. Éstas, en un gran porcentaje, son nativas que aportan a la atracción de biodiversidad y permiten la incorporación de diferentes especies de pájaros, mariposas, abejas a la vida cotidiana.

La arquitectura, a cargo del Estudio Grimaldi Natch, se lee como un soporte que contiene y enmarca el paisaje. Los muros funcionan como fondo neutro para que la vegetación trepadora ascienda y tome altura. El diseño busca que los espacios exteriores sean utilizables y habitables todo el año.

La estrategia general propone un paisaje denso, cercano y sensorial, que enfatiza la experiencia de caminar, tocar y oler. Cada desplazamiento por el jardín construye una secuencia espacial: pasajes estrechos envueltos en vegetación, aperturas hacia el patio principal, rincones semicubiertos y claros donde la luz cae filtrada entre hojas.

En un contexto urbano consolidado, el proyecto convierte el exterior doméstico en un verdadero refugio climático y emocional.

“El desafío de los proyectos domésticos es resolver, en pocos metros, muchas especificidades técnicas y necesidades de uso. El vínculo con la arquitectura es indisoluble en términos proyectuales, materiales y de uso.”

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-jardin/detras-de-un-lote-urbano-tipico-se-despliega-un-paisaje-inmersivo-que-propone-otra-forma-de-habitar-nid30032026/

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